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Privacidad en la red

Algunos trucos para que lo que posteamos en Facebook o Twitter no llegue a manos de jefes y suegras.

Por Ignacio Guebara
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El auge de las redes sociales con­lleva un problema antes impen­sado: el sincericidio. Amigos, familiares directos y políticos, compañeros de trabajo, contactos labora­les y jefes pueden enterarse a la vez de todo lo que uno publica (o publican de uno) en espacios como Facebook y Twitter. Así, las fotos de una salida «no declarada» a la pa­reja o una queja catártica sobre un proble­ma en el trabajo pueden convertirse en un dolor de cabeza a futuro.

«El problema no es la herramienta sino nuestro filtro personal», aclara Guillermo «Fierita» Catalano, un heavy user de inter­net que combina su participación como co­lumnista de tecnología en Telefe Noticias y panelista de Justo a tiempo con el flamante cargo de gerente de Producción Online de Telefe. Para Catala­no, «los errores tí­picos» en el uso de estas herramientas «pasan por poner fotos con integran­tes de la familia que no están al tanto de las publicación de las mismas» y por «mezclar en un mis­mo perfil contactos laborales con per­sonales».

Separar a ami­gos del resto de los contactos es la opción elegida por muchos famosos, que mantie­nen una cuenta de Twitter o Facebook para recibir a fans y contactos laborales y otra, ge­neralmente con un nombre de fantasía, para comunicarse con sus allegados. Esta idea asegura privacidad, pero tiene sus bemo­les: no siempre una única división puede ser efectiva, ya que incluso entre grupos de ami­gos hay códigos diferentes, y porque requie­re la gimnasia de manejar dos cuentas dife­rentes. Para este último inconveniente, hay herramientas como HootSuite (www.hoot­suite.com) que permiten administrar más de un usuario a la vez.

Si nos mantenemos firmes en la idea de agrupar a todos los conocidos en una mis­ma cuenta o perfil, «Fierita» ofrece un con­sejo clave: pensar antes de escribir. «De­beremos tener en cuenta, para cualquier publicación, si estamos dispuestos a que la persona con la que menos confianza tene­mos podría ver o leer eso que vamos a po­ner». Quienes teman posibles traiciones de su subconsciente podrán echar mano de las funciones que las propias redes sociales po­nen a disposición para disminuir los peli­gros de la hiperexposición.

Facebook es quien más opciones ofre­ce para proteger la privacidad. La herra­mienta más importante es la de las «listas de amigos», que permite agrupar contac­tos por grupos de afinidad. Una vez arma­das las listas, se puede definir cuáles pue­den ver fotos y actualizaciones de estado, así como escribir en el muro. De esta for­ma, podemos indicar que sólo la lista «Ami­gos» puede ver las fotos en las que estamos etiquetados, o permitir que el grupo «Com­pañeros de trabajo» tenga acceso sólo a los álbumes de la fiesta de fin de año de la em­presa. También es posible determinar si los amigos de amigos o cualquier usuario de internet pueden o no acceder a los conteni­dos, cerrando el círculo de quiénes pueden ver nuestra información.

En el resto de los servicios, las opciones se reducen bastante. En Twitter, por ejem­plo, sólo es posible «proteger» la cuen­ta, para que sólo quienes el usuario defina puedan leer sus tweets. Eso sí: no se pue­de diferenciar luego quién puede leer qué, sino que todos nuestros seguidores tendrán acceso a todos nuestros posteos. En Soni­co sucede algo similar, aunque es posible crear un perfil público, que puede ser leído por todos los usuarios de la red, y un per­fil profesional -dedicado a búsquedas labo­rales- como alternativas al «perfil privado» al que acceden sólo nuestras conexiones. El acceso bloqueado para no usuarios es po­sible también en redes sociales como MyS­pace y LinkedIn, entre otras.

Por más recursos y herramientas con que se disponga, la clave es siempre el au­tocontrol: no olvidar que cualquier perso­na puede leer -o enterarse por otros- de lo que uno escribe. «Nada que no quieras mostrarles a todos tus amigos y compañe­ros deberías publicarlo en Facebook», ad­vierte «Fierita». Moraleja: mejor pensarlo dos veces antes de apretar Enter.

 

Fuente Redacción Z
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