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TEMAS DE LA SEMANA

Por siempre, Sandro

Una muestra recorre 50 años de vida artística del inolvidable Gitano.

Por Roberto Durán
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Y pensar que sólo quería imitar a Elvis.” La cita, escrita en una de las paredes del Centro Cultural Borges, resume el recorrido de este muchacho de Valentín Alsina que llegaría a cantar en el Madison Square Garden, vender 22 millones de discos y convertirse en un ícono de la cultura popular argentina. La muestra “Yo, Sandro. Un mundo de sensaciones” recorre medio siglo de la vida artística del ídolo. Es una ventana para asomarse al hombre detrás del mito, a través de algunos de sus objetos más preciados. Allí están sus guitarras, los bocetos de su vestuario original, fotografías inéditas, filmaciones personales y hasta recetas de cocina.

“Yo, Sandro…” se divide en dos salones. En el primero, “Ídolo de América”, hay una selección de los afiches de sus películas. En aquellos años, esos títulos eran calientes y sugerentes; hoy, son tan cándidos como los vestidos a lunares: “Quiero llenarme de ti”, “Siempre te amaré” y “Tú me enloqueces” son algunos de ellos. Cruzando una cortina rojo furioso, se encuentra el salón “Rock and roll”. Allí están la portadas de sus discos, sus teclados, guitarras, fotos en la sala de grabación, listas de temas de los shows. También se exhiben el Mercedes Benz 280 que usó en las películas Siempre te amaré y Operación Rosa Rosa y el anillo de oro con el anagrama de su signo zodiacal. “Es una alegría compartir estas cosas tan hermosas”, dijo en la presentación Olga Garaventa, su viuda.

Quizá los objetos más preciados de la muestra sean las cartas de sus “nenas”, como llamaba a sus fanáticas. Hojas amarillentas, escritas a mano, con declaraciones de amor y de agradecimiento; algunas, insólitas como la que reza: “Sandro, no te ofendas porque no te escribí antes. Me dan mucho para estudiar en el colegio”.

“¿Qué más podés pedir si fuiste vos el elegido entre millones para tener todo?”, escribió el ídolo. Y así se fue, dejando una huella imborrable.

“Yo, Sandro”. Lunes a sábados de 10 a 21 y domingos de 12 a 21. Centro Cultural Borges, Viamonte 525. $60. Niños gratis.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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