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TEMAS DE LA SEMANA

Planificación de amor y política

Mauricio Macri se casó, por tercera vez, con la empresaria Juliana Awada. Detalles de una boda

Por helena-segat-y-paula-mendoza
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Un vestido de 1900 romántico, de aire retro y algo nostálgico. El salón de Costa Salguero decorado con miles de rosas blancas. La iluminación, tenue. «Es uno de los momentos más lindos de mi vida», dijo ella. «Gracias por haberme elegido», le respondió él. La boda del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y la empresaria textil Juliana Awada, calculadamente sobria para que no recordara a las fastuosas fiestas menemistas de los 90, puede haber conmocionado a la prensa del corazón, pero no logra ocultar el momento difícil de la carrera política del hombre del PRO.

La boda

Si bien cerca del jefe de Gobierno aseguran que «lo ven muy enganchado» con Awada, no es casual que haya decidido organizar la boda antes de fin de año. Jaime Durán Barba, su asesor ecuatoriano, le hizo notar que para encarar la campaña para disputar la presidencia en 2011 es mejor mostrarse ante la sociedad como un hombre casado que como un soltero con dos divorcios en su haber. Aun así, el asesor no contaba con que la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y la inmensa despedida popular que recibió cambiaran rotundamente el escenario político.

Tal vez también haya sido Durán Barba el que le recomendó desdoblar la fiesta: el civil el martes y la fiesta el sábado en Tandil. De esa manera, la noticia se duplicó para los medios y captó la atención pública dos veces por un mismo hecho.

El martes al mediodía, Awada se convirtió en la tercera esposa del hombre del PRO. Su primera mujer fue Ivonne Bordeu, con quien se casó a los 23 años y tuvo tres hijos: Agustina, Jimena y Francisco. Con la segunda, Isabel Menditeguy, estuvo 11 años y se separó en 2005. Ahora dice que quiere tener otro hijo.

La boda, en principio bien recibida por los dirigentes del PRO, causó ciertos recelos a último momento. Si bien pudieron ser testigos de la ceremonia civil, fueron pocos los que recibieron la invitación para la fiesta en Tandil. Se enteraron a último momento. «Yo ya tenía el vestido…», se quejó una legisladora macrista sin consuelo. Los privilegiados fueron los diputados Gabriela Michetti y Federico Pinedo y dos dirigentes que son, a la vez, miembros de su familia, como Jorge Macri (primo) y Fernando De Andreis (medio hermano de su primera mujer).
«No entiendo. Invitó a Susana Giménez y Mirtha Legrand y nos dejó afuera a nosotros. Yo, si quiero ser candidato, invito a todos. Simplemente porque para llegar a 2011 los necesito», reflexionó, enojado, un diputado del PRO. Los legisladores, que lo defienden de manera sólida en la causa por las escuchas ilegales, tampoco tuvieron premio y se quedaron afuera.

La actual diputada y ex vicejefa Gabriela Michetti no estuvo presente en la ceremonia civil pero explicó rápidamente las razones para no ser incluida en la lista de los disconformes. «Me apena mucho no poder estar hoy en el festejo del casamiento de Mauricio y Juliana. Van mis deseos de mucha felicidad. Estoy terminando unos días de reposo que me indicó el médico por haber estado enferma», aclaró Michetti por la red social Twitter.

Un dato no menor: uno de los tres testigos de Mauricio (además de Iván Achával y Arturo Grimaldi) fue el empresario de la construcción Nicolás Caputo, uno de los contratistas más importantes de la Ciudad.

Cerca del novio se defienden: aseguran que no hubo animosidad a la hora de enviar las invitaciones. La pareja quería una celebración íntima y sobria y la única manera de cumplir con ese esquema era reducir la convocatoria al ámbito familiar. El casamiento estaba pensado antes de la muerte de Néstor Kirchner, la salida de Carlos Reutemann del PJ Federal y la feroz interna que se desató entre los dos candidatos a sucederlo en el Palacio Comunal: Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti. Y Macri, por supuesto, intenta obtener un buen rédito político de su casamiento pensando llegar a la Casa Rosada el año que viene. Por eso no sólo habrá una segunda fiesta el fin de semana sino que el jefe de Gobierno comenzará a llevar a los actos de campaña y giras por el interior a su ahora flamante esposa. De hecho, Juliana ya estuvo recorriendo Santa Fe y Córdoba, por caso, con Macri. Incluso en ese viaje (hace un mes y medio) se sacó fotos con los niños y se la vio muy suelta saludando a curiosos. También va con él en sus viajes internacionales como jefe de Gobierno (estuvo en Roma, en París y en República Dominicana, por ejemplo). Este dato es el primero que surge de la boda: la mujer del líder del PRO no será una mera espectadora. Pero aún más: cerca del líder del PRO empezaron a diseñar una agresiva campaña mediática de instalación de Juliana (fue decidido hace tres meses e incluyó notas en Clarín, La Nación y otras revistas del corazón). A tal punto que la oficialización del casamiento fue la tapa de la revista Gente.

El funeral

Minutos antes de la boda, el jefe de Gobierno tuvo una reunión con los diputados que integran el bloque del PRO en la Cámara baja. En Bolívar 1, intentó acercar posiciones tras la crisis interna que generó el debate del Presupuesto 2011 la semana pasada, cuando los diputados Soledad Martínez, Laura Alonso, Christian Gribaudo y Silvia Majdalani se retiraron del recinto porque no coincidían con la postura de Federico Pinedo, titular de la bancada. En la reunión, Macri les pidió que actuaran de manera conjunta. «No podemos mostrar fisuras ahora», les advirtió.

Lo cierto es que el liderazgo de Pinedo es cuestionado por estas horas. Lo acusan de «autoritario» y de alinearse incondicionalmente con las estrategias parlamentarias que diseña la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. «Parecemos el furgón de carga de Carrió, es un poco patético. Perdemos identidad como bloque. Dejar al Ejecutivo sin presupuesto es ridículo y nos va a terminar perjudicando en la Legislatura», razona un diputado que sabe que para lograr la sanción del presupuesto porteño se necesitan los votos del bloque de Encuentro para la Victoria.

Laura Alonso, ex titular de Poder Ciudadano, fue duramente criticada por retirarse del recinto. «En el PRO todos estamos podridos de las internas, pero que las hay, las hay», indicó Alonso. Negó haber recibido coimas para abandonar la sesión y aseguró que lo hizo «para ser respetuosa» con Pinedo. «Mauricio está cansado de actitudes como las de Laura Alonso. Acá hay una candidatura presidencial en juego y ella decidió priorizar su opinión personal al armado del PRO», se quejó un diputado.

No obstante, Macri se ocupó de descartar que el episodio fuera a costarle el puesto a Pinedo. Lejos de ello, lanzó una frase de respaldo un tanto exagerada: «Pinedo es el diputado más importante de la Argentina». El affaire que casi deriva en la ruptura del bloque terminó con un frío consenso y el bloque decidió no dar quórum para discutir el Presupuesto.

También los magros resultados de la gestión preocupan al recién casado. Según una encuesta de la consultora Ibarómetro realizada la última semana, más de la mitad de los porteños evalúa «en forma negativa» el Alumbrado, Barrido y Limpieza y el 65 por ciento considera «negativo» el estado de calles y veredas. Según el relevamiento, el 54,5 por ciento de los porteños considera que no cumplió sus promesas de campaña. Sólo un 39,5 por ciento tiene una buena imagen de su gestión, mientras que la imagen de la del gobierno nacional creció al 50,3 por ciento.

Por otra parte, en los últimos meses debió afrontar varias tormentas que fueron recortando su imagen positiva. En primer lugar, la investigación de la Legislatura y de la Justicia por su rol en las escuchas ilegales. También tuvo que responder a las protestas de los estudiantes secundarios que tomaron los colegios para pedir por mejoras edilicias básicas que la gestión macrista demoraba. Y finalmente, el sistema de habilitaciones porteño fue seriamente cuestionado luego del derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza y del boliche Beara en Palermo.

Aunque la opción de engrosar las filas del peronismo disidente nunca terminó de convencer a Macri, ese camino quedó prácticamente descartado tras la muerte de Kirchner. La semana pasada, luego de que Carlos Reutemann se alejara de la mesa de conducción del PJ Federal tras admitir «diferencias en la coyuntura política», el jefe de Gobierno aceptó que «el peronismo se desarticuló». «El PRO es una realidad y estamos trabajando para construir alternativas propias con nuestros hombres y mujeres en los municipios y en las provincias», sostuvo Macri, aunque aún no sabe cómo resolverá la escasa estructura partidaria con la que cuenta para enfrentar una elección nacional. Como si fuera poco, en los últimos días tuvo que salir a desmentir versiones que aseguraban que ya había decidido bajarse de la carrera presidencial.

La relación política con Francisco de Narváez está congelada. El jefe de Gobierno convocó a su primo, el diputado provincial Jorge Macri, para que empiece a caminar el territorio bonaerense como candidato a gobernador. Como si aquel desaire no fuera suficiente sumó al equipo a Emilio Monzó, ex colaborador de De Narváez. La respuesta no se hizo esperar: el nuevo jefe de campaña de De Narváez es el legislador porteño Daniel Amoroso, que en los últimos meses fue muy crítico de la gestión del PRO.

Mientras tanto, instruyó a sus hombres de confianza en la Legislatura para que avancen con un proyecto de ley que permitiría unificar las elecciones de la Ciudad con las presidenciales de 2011. Cree que la unificación evitaría los riesgos de una elección anterior. Esta trama estratégica de bodas y votos, de encuestas y candidaturas lo desvela. Decidió, por ahora, negar el reposicionamiento de la Presidenta en las encuestas.

«Creo que la mayoría de la gente sigue creyendo en un cambio, más allá de la solidaridad que genera una situación de este tipo (respecto al fallecimiento del ex presidente). Para mí sigue igual.» Lo cierto es que mira encuestas, aunque aún no se anime a interpretarlas. La consultora Ricardo Rouvier y Asociados realizó un estudio los primeros días de noviembre que revela que Cristina Fernández, si decidiera ser candidata en 2011, lograría el 45 por ciento, seguida muy de lejos por sus adversarios. Macri obtendría un 11 por ciento, y el radical Alfonsín apenas 10. Esas cifras hacen que la posibilidad de una segunda vuelta esté cada vez más lejos.

DZ/KM

Fuente Redacción Z
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