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Pío Collivadino: La ciudad en construcción

La obra muestra como la Gran Aldea se convirtió en urbe.

Por Roberto Durán
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Pío Collivadino 2
Pío Collivadino
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Las primeras pinturas sobre Buenos Aires –una ciudad que fue ganando barrios a partir de la febril actividad del puerto y del trabajo monumental de sus obreros y sus diseñadores– son un legado casi inadvertido y absolutamente conmovedor que está a la vista de todos en esta muestra del fabuloso –y este epíteto se refrenda cada vez que uno lo visita– Museo Nacional de Bellas Artes.
Con entrada gratuita, los porteños y quienes visitan la ciudad tendrían que aprovechar la deslumbrante exposición de Pío Collivadino que, bajo la curaduría de Laura Malosetti Costa, se expone hasta el 25 de agosto en el Pabellón de Exposiciones temporarias del museo.
La obra de Collivadino muestra los paisajes de una urbe en construcción, en la que se ven las señales de un progreso que, a fuerza del humo de las chimeneas y del trazado de calles y edificios que le ganaron el cielo de manera cada vez más ambiciosa, la convertiría en una de las capitales del mundo. Pero más allá del primitivo paisaje urbano, los grandes óleos de este pintor argentino también muestran la mirada a la vez luminosa y oscura de los obreros descansando en medio de su jornada –“La hora del almuerzo” es un enorme cuadro que golpea y sorprende– o los porotos en montoncitos sobre una mesa en la que un grupo de gauchos juega al truco. Aguafuertes sobre papel, óleos sobre tela o sobre cartón, bocetos en grafito, cuadros pequeños o despampanantemente grandes conforman una muestra que corrobora la presencia de un arte cargado de historia. Obra plena de una temporalidad fundamental para nuestro país que mueve al espectador a preguntarse quién es este artista que fue testigo privilegiado y dejó un valiosísimo testimonio de la época en la que el progreso era un norte incuestionable, una idea que se creía solamente inclusiva, abarcadora y sin sombras.
Pío Collivadino (1869-1945) nació en Barracas pero se formó en Italia, donde vivió entre 1889 y 1906. A su vuelta se dedicó a plasmar su sensibilidad artística y a pintar los veloces cambios de una cuidad en expansión. Atisbar la obra de Collivadino es observar técnicas diferentes que van desde la pincelada gruesa hasta el puntillismo, desde el dibujo hasta la pintura más clásica y, en todas las versiones, se aprecia la calidad de un arte notablemente refinado. La temática y la técnica del artista lo muestran en el mismo plano que la Buenos Aires de entonces: en un proceso de transformación en el que se inscribía y se sellaba el mismo futuro. En 1907, junto a artistas de la talla de Fernando Fader y Justo Lynch, entre otros, Collivadino creó el grupo Nexus, un colectivo de pintores que tuvo gran importancia en la discusión acerca de la posibilidad de un arte nacional, de un discurso propio que interviniera la habitual costumbre de referir todo al Viejo Continente. En ese sentido es bueno saber que otra de las disciplinas que cultivaba el artista era el muralismo, arte que sólo pudo desplegar en Montevideo porque entonces era moda en nuestra ciudad que los murales los rubricaran pintores italianos. En medio del espacio de la muestra hay una columna de triple frente en la que tres pantallas exhiben películas sobre la Buenos Aires de las dos primeras décadas del siglo XX, las imágenes se reparten entre el fervor constructor de los industriales, hasta las manifestaciones del arte y el deporte más populares en una mezcla de precariedad y modernismo propios de las ciudades en desarrollo explosivo. En cualquier caso, estas proyecciones resultan un hallazgo porque contribuyen a enmarcar y comprender el universo del que Collivadino se nutrió y terminó plasmando. Sólo resta volver al principio de esta crónica, tal como la obra portentosa de este artista fundamental de nuestra historia, y repetir que en nuestro fabuloso Museo Nacional de Bellas Artes está la posibilidad de conmoverse por el trabajo de Pío Collivadino y enorgullecerse por un legado que refuerza la identidad de nuestra ciudad y de nuestro país.

dz/ lr

Fuente Redacción Z
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