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Perros y gatos: una pasión porteña

Según un reciente estudio, en la ciudad hay un animalito doméstico cada tres vecinos. Todo lo que hay que saber antes de adoptar a una mascota y consejos para cuidarla.

Por Juan Carlos Antón
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Quien nunca tuvo uno, no sabe lo maravilloso que es volver a casa y escuchar antes de abrir la puerta un “miauuuu” y después que te hagan “pancitas” festejando tu llegada. Es impa­gable”, dice Veróni­ca (docente univer­sitaria), quien suele compartir fotos en Facebook de su gato siamés López jugueteando con ella o dor­mido panza arriba. Imágenes como ésas se multiplican por las redes sociales y grafican el profundo lazo entre huma­nos y mascotas.

Pero en la Argentina, y en Bue­nos Aires en particular, ese víncu­lo parece ser más fuerte que en otros lugares. Según una reciente encuesta de la empresa Mars, fa­bricante de alimentos para anima­les domésticos, la Argentina es el país de América Latina con mayor presencia de mascotas. En tanto, en la ciudad hay un millón de pe­rros y gatos, lo que da como resul­tado una mascota cada tres ve­cinos. Se trata, sin duda, de una verdadera pasión porteña.

Ala hora de explicar los por­qués, Verónica da al­gunas pistas: “Viajé un mes a Europa este vera­no y en un recorrido de 6.000 ki­lómetros, cinco países y más de 25 ciudades, sólo vi un gato. Y acá en Buenos Aires en mi edificio debe de haber unas 30 mascotas. Cuan­do en el ascensor me encuentro con algún perrito que sale a pasear, me acuerdo de su nombre pero no del de mi vecino. Creo que acá te­nemos un gran corazón y necesita­mos sentirnos amados incondicio­nalmente”.

Por su parte, Pilar (53, maestra) agrega que esta pasión porteña también se explica, en parte, por nues­tra idiosincrasia: “Acá somos todos muy ‘amigueros’. Nos gusta dar afecto, encontrarnos, ‘franelear­nos’. Me parece que algo así tam­bién nos pasa con los animalitos”.

Las mascotas, finalmente, se transforman en un miembro más de la familia. Palmira (80, jubila­da) acaba de sufrir la pérdida de su gato Rodolfo y se le llenan los ojos de lágrimas al recordarlo: “Dormía conmigo, le encantaba estar en mi regazo por las tardes mirando televisión y se enojaba cada vez que me iba. Fue muy do­loroso cuando lo encontré muerti­to. Me partió el alma. Era mi com­pañía de todos los días, me daba calor, era hermoso”.

Los animalitos, una vez que aceptan a quien es su dueño, no lo olvidan. “Son incondicionales –dice Pilar–. Me pasó con mi perrita Canela. Cuan­do la adoptamos, mi marido no la quería porque ya teníamos otros perros. La verdad es que yo la vi y me enamoré. Quise tenerla. Pero después se complicó. No se lle­vaba bien con los otros y la tuve que dar en adopción. Recuerdo que se la di a una gente amiga que vive a unas 25 cuadras. Fue muy grande mi sorpresa cuando a los 20 días, Canela se apareció solita en la puerta de casa. La verdad es que tuvimos que re­organizar cosas pero me la que­dé. Ella quería estar conmigo y yo con ella. Es amor puro.”

ADOPCIóN

RESPONSABLE

A la hora de hacerse cargo de un animalito, son muchas las cuestiones que hay que tener en cuenta. “López es un siamés seal point que llegó a casa hace más de tres años. Y desde enton­ces es mi alegría día tras día. Nun­ca había tenido gatos y me ocu­pé de leer mu­cho sobre cómo cuidarlos, qué comen, qué cosas le gustan y cómo hacer de mi casa un lugar divertido y seguro para él, y así es como fui comprando chiches, canastas y moisés. Además me convertí en una experta en cro­quetas, pipetas y bocaditos con taurina”, recuerda Verónica.

Claro que no todos son como ella. Los proteccionistas –un ejérci­to de personas que denuncian mal­tratos, asisten a animalitos y dan en adopción– advierten sobre los dueños irresponsables. Pachi Bal­di, coordinadora de la asociación proteccionista De Gatitos, seña­la: “Tener una mascota no es para cualquiera. Requiere que la perso­na pueda ofrecer un espacio ade­cuado, contención, afecto. Si no lo pueden tener, no lo aga­rren de la calle. Es peor”.

Precisamente, hay organizacio­nes sin fines de lucro, como De Ga­titos, que se dedican a salvar, cui­dar y dar en adopción a mascotas. Usualmente, los animalitos apare­cen malheridos y siempre hay que desparasitarlos. “Poner un gato en condiciones de ser adoptado, cues­ta dinero –señala la proteccionista–. Hablamos de entre 800 y 1.000 pe­sos, dependiendo de cómo estén. Hay que despulgarlos, castrarlos y si tienen alguna enfermedad, sanar­los. Suelen ser animalitos a los que, por ejemplo, los pisó un auto”.

Respecto del discutido tema de la castración, Pachi es terminante: “Debe ser an­tes del primer celo y al macho hay que castrarlo también. Un anima­lito recién nacido, si uno lo des­parasita y castra tempranamen­te, no va a tener problemas. Por experiencia, puedo decir que de diez gatitos o perritos que hayan recibido estos cuidados, nueve no pisan nunca más un veterinario. Sólo lo harán por las vacunas”.

Más allá de las advertencias, los proteccionistas están a favor de las adopciones y las promue­ven activamente. “Adoptar es un acto de amor pero debe ser res­ponsable”, señala Pachi. Y Veró­nica, finalmente, alienta: “Si al­guien está pensando en tener o no tener un gato, le digo que la repuesta es un rotundo sí. Aní­mense y déjense amar por un pe­queño de cuatro patas, que sólo les llenará la vida de alegría. Les pedirá upa y les dará besos. Amo a mi Lops, es mi gran compañero y celebro cada día desde que lle­gó a casa”.

Denuncias

No todo es amor en el mundo de las mascotas. De hecho, hay animales que a pesar de tener una “familia humana”, sufren. Martha Gutiérrez, presidenta de la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal (ADDA), señala que por día 150 personas los llaman para denunciar la pre­sencia de animalitos abandonados o maltratados. Gutiérrez explica que gran parte de las denuncias tienen que ver con perros atados permanentemente con una soga y a la intemperie.

Desde diciembre de 2007, en la ciudad se encuentran habilitadas las Unidades de Orientación y Denuncia sobre maltrato y/o abandono animal. Al no trabajar zonalmente, la denuncia puede realizarse en cualquiera de las unidades y luego se eleva el caso a la fiscalía correspondiente en el pla­zo de 24 horas. Para mayor información: www.mpf.jusbaires.gob.ar o en Combate de los Pozos 155 “PB”, de 9 a 20, teléfono 4011–1400.

Por su parte, ADDA ofrece seguimiento de denuncias y asesoramiento ante animales domésticos perdidos en el 4832-5627. En tanto, en el sitio de internet www.redmascotera.com se buscan y encuentran animalitos.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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