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TEMAS DE LA SEMANA

Pasado de Moda, la historia a través de los estilos, en el Rosedal

Diez diseñadores recrean vestidos y trajes que recorrieron las calles de Buenos Aires.

Por melina-beszkin
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Con el fin de de retomar la moda como testimonio histórico y factor clave de la formación de nuestra identidad, Puertas del Bicentenario organizó un desfile que se realizará este viernes 19 de marzo a las 19.30 en el Rosedal de Palermo.

Jorge Moragues, historiador y curador del desfile, explica que para la ocasión se tomaron cuatro momentos en los primeros cien años que consideran «fuertes en cuanto a imagen».

«El punto de partida es 1810, cuando se utilizaba un estilo neoclásico. Los trajes eran de muselina y con talle alto en la mujer.

Los hombres vestían con pantalones muy apretados dentro de las botas, la chaqueta, que viene de los militares, tenía un cuello alto y el moño detrás», relata Moragues y agrega un detalle: «Todo lo que vestían en la Argentina venía de afuera, de Francia con Napoleón y de Inglaterra, donde deja de usarse que el hombre vaya tan arreglado».

Para esa época, la gente en Europa no se movía de un lado para el otro, no salía a tomar café, y como no había luz artificial, no salían a la noche porque les robaban y las calles estaban rotas. Sin embargo, aclara el historiador «a pesar de que los hábitos eran diferentes, en nuestro país adoptan la moda europea, que no era para nada funcional a las costumbres locales».

Moragues también sostiene que es incorrecto lo que dicen los libros sobre las mujeres argentinas de 1810. «Dicen que eran muy castas, delicadas y cuidadosas, mentira, las argentinas eran de armas llevar, coqueteaban con los hombres. Eso que nos hicieron creer no pasaba en las colonias, pero sí en Europa.»

El segundo momento que se tomó es 1830. En Europa se vivía la Revolución Industrial y en la Argentina es el período rosista.

Para esta época empiezan a surgir las mangas globo. La cintura va a ir bajando lentamente, algo que en Europa ya había pasado, pero como indica Moragues «acá todo llega más tarde». En este período hay algo que es característico del Río de la Plata y que no hay en otra parte: el peinetón. Lo que lo distingue es el tamaño, ya que el que se usa en España es mucho más chico.

Para el curador, la justificación del gran tamaño habla de cómo uno crece en su periferia. Se puede ver en los tamaños de las colas de los vestido, cuanto más larga sea, significa que la mujer es más poderosa. En Europa aparece la misma situación, pero allá lo que crece más es la falda. Acá por el entorno de calles rotas, por ejemplo, no podía aumentar el tamaño del vestido, crece para arriba.

El tercer período es 1880, cuando llega la primera gran oleada de inmigración, y muchos de ellos se instalan en Buenos Aires. Moragues explica que estos inmigrantes a nivel indumentaria no traen mucha novedad, pero sí van a aportar en cuanto a ideología, que si bien no mueve la indumentaria, influye en la música, las ideas políticas y las primeras manifestaciones artísticas y también religiosas, que sí afectan mucho la moda.

Para finalizar, se ubicaron en 1900, período en el que las señoras van a vestir más parecido a Europa. Aparece la cintura muy chiquita y las mangas gigantes. Durante esta época empieza a haber un fanatismo por lo que tiene que ver con los deportes al aire libre. Antes los únicos que se practicaban eran el criquet y andar a caballo. Ahora va a aparecer la bicicleta, el tenis, el golf, la esgrima para las mujeres que también empiezan a meterse al agua, para ir a tomar aire fresco de mar.

La mujer de 1900 comenzará a indagar mucho más. A pesar de que va a estar muy encorsetada, empieza a mover el cuerpo. Además, como asegura el historiador, en Europa, surgen los primeros experimentos con el psicoanálisis y, como consecuencia, la mujer también comienza a indagar sobre su inconsciente, pero, como ocurrió siempre en la historia, a nuestro país va a llegar mucho más tarde.

 

Fuente Redacción Z
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