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TEMAS DE LA SEMANA

Palabras Políticas: Adrián Camps y el trabajo de los recicladores

El legislador por el Movimiento Proyecto Sur advierte sobre el peligro que corren los cartoneros.

Por Romina Calderaro
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Ya casi nadie se acuerda, pero hace diez años, Mauricio Macri dijo que había que meter presos a los cartoneros porque se «robaban» la basura. Luego, el líder del PRO llegó al poder en la ciudad de Buenos Aires y, más allá de algún conflicto iniciático vinculado al Tren Blanco, no hubo mayores problemas con los hombres y mujeres que consiguen su sustento económico revolviendo, cada día, los residuos de los porteños. Sin embargo, Adrián Camps, legislador porteño por el Movimiento Proyecto Sur y miembro de la mesa ejecutiva del Comité Nacional del Partido Socialista Auténtico, sostiene que existen fuertes indicios para pensar que Mauricio Macri tiene un plan que apunta a dejar a los cartoneros fuera del circuito de recolección. Las cooperativas que los nuclean ya están en alerta. En la siguiente entrevista con Diario Z, Camps, integrante de las comisiones de Ambiente y de Protección y Uso del Espacio Público de la Legislatura y autor de un proyecto sobre separación de residuos en origen y de un pedido de informe sobre cumplimiento de la Ley de Basura Cero, detalló los motivos de su preocupación.
Usted denuncia que el macrismo está planeando dejar sin trabajo a los cartoneros de la ciudad. ¿Por qué?
Hay una serie de indicios que nos llevan a alimentar esa teoría, que también tienen las cooperativas de cartoneros. Allá por el año 2002, Macri le dijo al diario La Nación que los cartoneros eran ladrones de basura y que tenían que ir presos. Después se revirtió esa política y hay que admitir que la ciudad de Buenos Aires se colocó como la ciudad más avanzada del país en materia de inclusión de los cartoneros. Lo que yo veo es que estamos retrocediendo. El año pasado sancionamos una ley marco para los residuos, en la que se separaba la recolección de residuos húmedos, que no son reciclables, de los residuos secos, que son fácilmente reciclables (vidrio, cartón, papel, plástico). El conflicto comienza con la instalación de los nuevos contenedores, los negros, de tres mil litros. El ministro de Espacio Público nos explicó personalmente el plan de «contenerización» de la Ciudad. Dijo que iba a haber contenedores verdes para los residuos reciclables, con una abertura lateral para que los cartoneros pudieran abrirla. Ahora resulta que no se ven los contenedores verdes por ningún lado.
¿Y cómo hacen los cartoneros para sacar la basura de los contenedores negros?
Es muy difícil porque por su tamaño y por su altura resultan inaccesibles para los cartoneros, que en algunos casos se tienen que introducir para sacar las bolsas. Hay muchas mujeres que hacen este trabajo. Estuve hablando con ellas y me dicen que es muy peligroso porque adentro de los contenedores hay fierros y vidrios, y entonces pueden salir lastimadas. Además de lo sucio que es meterse ahí. Resulta además que los pocos contenedores verdes que hay no tienen puerta lateral y la puerta de acceso es más chica aun que la de los negros. La actividad resulta casi imposible. Ellos organizaron una marcha al Ministerio. Santilli, en la misma época, salió a decir que los cartoneros no tienen la infraestructura suficiente para hacerse cargo de la recolección de los residuos secos. Y dijo que a futuro no estaba claro quién los iba a reciclar: dijo que había una posibilidad de que lo hicieran las empresas. Ésa fue una primera señal de alarma.
¿Qué otras señales de alarma siguieron?
Salió una solicitada en Clarín donde se convoca a un concurso nacional e internacional para proveer plantas de tratamientos de residuos por 3.000 toneladas diarias. Para tener una idea de la dimensión de esto, la ciudad de Buenos Aires genera 6.200 toneladas diarias, de las cuales 2.000 son residuos áridos, es decir, restos de demolición; 1.000 toneladas van a ser procesadas en una planta que ya está a punto de empezar a funcionar en la Ceamse, que instaló la empresa Roggio. Y ahora licitan por 3.000. La suma me da casi la totalidad de residuos que produce la ciudad de Buenos Aires.
¿Usted intentó hablar con algún integrante del macrismo para obtener precisiones sobre este tema?
No tenemos respuesta. Le pregunté a la presidenta de la comisión de Ecología del PRO y no sabe nada, en la comisión de Espacio Público no saben nada, los legisladores no saben nada. Las cooperativas de cartoneros tampoco saben nada. Nos preocupa realmente qué va a pasar con los cartoneros, porque de ser así estaríamos frente a una involución de toda la política de inserción social en la ciudad.
Al margen de la basura, ¿qué otros temas de la gestión PRO le preocupan?
Es todo preocupante, pero si tengo que elegir, digo que la política de espacios públicos. Hay una permanente búsqueda de hacer negocios con los espacios verdes y con los espacios públicos. Es una lucha incesante que nosotros tenemos acá.
Le repito la misma pregunta que suelo hacerles a los diputados de la oposición al PRO. ¿Por qué cree que Macri sigue ganando?
En algún momento se lo vio como una posibilidad eficiente de gestión y tiene un altísimo poder de comunicación. Hay cosas que en la ciudad, el ciudadano no experimenta. Por ejemplo, el PRO hace campañas publicitarias sobre lo bien que están los hospitales públicos. Pero la mayoría de los que votan en la Ciudad de Buenos Aires no se atiende en hospitales públicos. Y también tiene un gran control sobre algunos medios de comunicación. Eso yo lo he experimentado porque hay temas que son de interés político para la ciudad de Buenos Aires y que en determinados medios no aparecen. Ejemplo: cuando la jueza Elena Liberatori frenó el remate del zoológico. Apareció en todos los medios, menos en uno, donde nunca apareció una sola línea. Uno a veces también ve que las notas que aparecen sobre la ciudad son propaganda de un ministerio, directamente. Entonces es difícil para un ciudadano: puede generarse una imagen falsa.
¿Cree que Macri va a mantener su candidatura presidencial para 2015?
Sí, la va a mantener. Pero es un misterio saber cómo le va a ir. En la Argentina, proyectar políticamente a más de un año es prácticamente imposible. Depende de la economía, del humor con el que se encuentren los ciudadanos en ese momento. Por ejemplo, en las elecciones del año pasado ganaron todos los oficialismos. La buena marcha económica del país favoreció mucho a Macri. La gente no tenía voluntad de cambio y dijo: «Sigamos con Cristina, sigamos con Macri». Hay momentos en los que la sociedad no se plantea cambios y otros en los que quiere cambiar todo, incluso lo que está bien.
Usted es ingeniero. ¿Por qué empezó a militar en política?
Cuando yo me inicié en política, Onganía gobernaba el país. Estábamos en dictadura y estudiábamos una por una las instituciones democráticas y su funcionamiento. Y yo le preguntaba a la profesora por qué estudiábamos todo eso si no existía y ella me dijo: «Ahora no existe la democracia, pero en algún momento va a existir». Estuvo bien.

DZ/LR

 

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