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Padres e hijos del mismo sexo: Un delicado equilibrio

Si se proyecta sobre los hijos la concreción de anhelos del pasado, puede surgir un vínculo de competencia y tensión.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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L os padres tienen algunos sentimientos especiales hacia los hijos del mismo sexo. El hijo para un padre y la hija para una madre prolongan el psiquismo de un modo mucho más intenso que los hijos del sexo contrario.

A grandes rasgos, un padre puede tener la esperanza de realizar anhelos no cumplidos en su propio pasado y de obtener satisfacciones sexuales de un modo proyectado; un modo que es llamado vicariante.

Por el mismo mecanismo de identificación, un padre también puede obtener una clara conciencia de sus insuficiencias personales al ver y comprobar que el hijo de su mismo sexo puede triunfar en cuestiones que él o ella, en el pasado, había fracasado.

En este caso, esta identificación puede conducir a “avenidas” diferentes y polares: puede llevar a la competitividad y a una relación de agresividad no muy manifiesta.

A veces los padres corren el riesgo de “ocuparse en exceso” de la crianza y de la formación de sus hijos del mismo sexo. Esto puede convertirse en un verdadero problema para la relación entre padres e hijos del mismo sexo.

Los padres pueden tratar de darles a sus hijos todo el amor que les es posible y todo el afecto en los distintos aspectos de su vida, además de la indulgencia de aquello que ellos mismos se sintieron privados en su propia juventud.

En consecuencia, en ocasiones, las relaciones entre padres e hijos del mismo sexo pueden tornarse conflictivas y muy intensas.

Si esos sentimientos tan fuertes están ocultos, pueden aparecer disimulados o enmascarados como desapego, indiferencia o directamente hostilidad hacia un hijo.

El mejor camino para la salud de este vínculo –y de todos los que están involucrados en él– se desarrolla cuando los sentimientos amorosos de los padres y de las madres contribuyen y ayudan a que sus hijos del mismo sexo se formen como seres individuales, cuyas vidas pueden potenciarse al emerger su sexualidad y su capacidad plena de formar sanamente relaciones de pareja con las otras personas.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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Médico sexólogo clínico. Director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Jefe de Cátedra Libre Sexología Clínica.