Tiempo en Capital Federal

24° Max 20° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 45%
Viento: Suroeste 25km/h
  • Viernes 27 de Noviembre
    Despejado18°   27°
  • Sábado 28 de Noviembre
    Muy nuboso con lluvias21°   27°
  • Domingo 29 de Noviembre
    Parcialmente nuboso con lluvias23°   30°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Pablo Ramos: como escribió antes mi mamá

La nueva novela cierra la trilogía sobre Gabriel, su alter ego.

Por nahuel-mercado-diaz
Email This Page

Pablo Ramos abre las puertas de su casa de La Paternal y pide que esperemos mientras conversa unos minutos con Alejandro Lingenti, el director de Ocio. Trabajan en un nuevol guión. Ahora sí, este hombre que alguna vez fue un chico de Sarandí y después un adulto con distintos oficios y muchos líos, se sienta a hablar de «En cinco minutos levántate María», la novela que supone el fin de la potente trilogía que lo volvió un escritor de referencia. Ramos publicó en 1997 un primer libro de poemas. Pero fue en 2002 -mientras estaba internado por alcoholismo- que un amigo mandó un libro de cuentos suyo a dos concursos. «Cuando lo peor haya pasado» se alzó con el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes y el de la Casa de las Américas.

La trilogía comenzó con «El origen de la tristeza» (2004) y siguió con «La ley de la ferocidad» (2007). En la primera, el álter ego de Ramos, Gabriel, atraviesa una adolescencia espantosa, en Avellaneda. En la segunda, Ramos narra, con un estilo cada vez más seco y tenso, la hecatombe emocional de un Gabriel adulto ante la muerte del (amado-odiado) padre. En la última, Ramos le da voz a María, la madre de Gabriel, que cuenta qué sucedió la madrugada en que el padre amanecería muerto.

«El libro tuvo mucho trabajo de ajuste con seis amigas lectoras de confianza. Creo que la literatura es un hecho colectivo, que lo que nutre es la lectura y la crítica. Soy un convencido de la corrección como un trabajo espiritual, ir conociendo cada vez más al personaje, volver al texto con ese conocimiento más profundo y hacer más profundo el texto. La corrección como un camino espiritual. Es algo que tomé de Abelardo Castillo y Liliana Heker, que son mis maestros», dice Ramos.

¿Fue un desafío escribir en la primera persona de esta madre?
Un desafío hermoso, sin ese desafío me dedicaría a otra cosa. Fue un desafío muy grande y es lo que yo disfruto: ajustar hasta cuándo. Mucha gente cree que la corrección es infinita. No: tiene un destino, un objeto. Cualquier historia es en definitiva el retrato poético del personaje principal. Cuando lográs ese retrato está terminada. La perfección de la obra es la perfección del amor. Hecho el amor, la obra es la consecuencia. No busco la forma, busco el amor que se manifiesta: en eso mis historias son siempre efectivas.

¿Es cierto que para escribirla leyó los diarios de su madre?
Sí, mi mamá lleva un diario desde que yo nací. Es una persona maravillosa, es todo para mí. Lo que me formó y lo poco bueno que tuve en mi infancia es de ella. Hay un capítulo preciso en la novela -la historia de Pablo- que fue sacado tal cual del diario de mi mamá.

Una historia terrible.
Muy cruel. Y el pibe se llamaba Pablo de verdad. Eso me mató, en la historia está Gabriel, pero yo soy Pablo. María es la protagonista, no es mi madre. Pero el retrato que busqué es el de ella, no quise alterar esa historia. La realidad merece mucho respeto.

Otros personajes también están en las novelas anteriores.
Tuve muy poco que inventar en esta novela. Por ejemplo, el tío Héctor existió y verdaderamente vivía con tres mujeres. Era mi ídolo, era tan valiente y le decían Poncho Negro. Me pareció impresionante esa historia porque explica de dónde viene mi madre, uf, y creo que yo vengo mucho de ahí. Construir una obra -incluso una obra autobiográfica- implica construir un contexto, una estructura, ir a buscar la esencia espiritual de lo vivido. Como decía Jung, es eso, y no la sucesión de hechos, lo digno de ser narrado.

¿Y su madre qué dijo?
A mi madre le gustó tanto… Es un homenaje. La novela está llena de momentos que significan mucho. En algún lado dije que quería que mi mamá recibiera este libro como un ramo de rosas. Ella es muy lectora, leyó todo. Y lo estaba esperando y lo leyó con una alegría enorme. Se sintió muy importante en la presentación, muy mirada. Es muy graciosa mi mamá, y esta idea de no tener miedo y ver la vida hasta el fondo de la copa, este modo de ser, se la debo a ella.

¿Volveremos a saber de Gabriel?
Hay algo pendiente que no sé si me animaré a escribir: la voz del padre. Es la novela que tendría que haber escrito y vengo esquivando. Qué pensaba el padre de Gabriel, que es lo mismo que decir qué pensaba mi padre de mí.

DZ/KM

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario