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Pablo Marchetti: ‘Ahora la lucha de clases es entre garcas y boludos’

En ‘Mueva la Patria’, el director de Barcelona recorre la historia nacional a ritmo de ópera cumbia.

Por Karin Miller
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La ópera cumbia Mueva la Patria tiene al menos una cosa en común con la revista Barcelona: un humor irreverente, delirante. Pablo Marchetti nos recibe en su casa del barrio de Constitución y nos cuenta acerca de la obra que creó junto a Fernando Sánchez, Javier Aguirre y Eduardo Blanco, que se presenta todos los viernes y sábados de octubre en el ND/Ateneo. La historia de amor entre el Negro Cabeza y Romina de Caballito -«la clase media que aspira a más»- sirve como excusa para recorrer, con ironía e incorrección política, la historia de la Argentina al ritmo de la cumbia. Un coro de garcas -así lo define Marchetti- integrado por un cura, un militar, un terrateniente y una señora de Barrio Norte acompañan la velada. «El coro es como el coro de las tragedias griegas, pero no representa al pueblo sino todo lo contrario», dice Marchetti.

¿Cómo surgió la idea de hacer una ópera cumbia?
Nosotros con Fernando Sánchez teníamos la idea de hacer una ópera cumbia hace como 15 años. Teníamos una banda que se llamaba Sometidos por Morgan, y decíamos qué ridículo la ópera rock, la idea ésta de que con la ópera elevás el rock, hagamos lo contrario. Nos pusimos a escribir algo en una noche, obviamente quedó ahí en una carpeta. En 2008 nos llamaron para que los de Barcelona escribiéramos algo para hacer una obra de teatro en el Centro Cultural Caras y Caretas, algo tipo monólogos, humor político, café concert. A nosotros nos encantaba la idea de hacer algo en escena, pero dijimos hagamos algo pulenta, que tenga otro formato. Y ahí nos acordamos de la ópera cumbia.

¿Con qué criterio eligieron a los personajes?
Billiken y el Manual del Alumno. Así como para Barcelona nuestro modelo fue Clarín, acá fue la memoria escolar de la historia. No hay ninguna clase de pretensión de contar la otra historia. Es la historia que siempre nos contaron pero desde otro lado. Básicamente hay una resignificación del concepto marxista de lucha de clases, que nosotros lo restringimos a la lucha entre garcas y boludos. Es un poco el eje de la cuestión. Aparecen los personajes tal cual nos enseñaron en la escuela. Es un delirio absoluto pero muy bien sostenido desde el formato.

¿Qué personaje te dio más tela para cortar?
Más que personaje, lo que más tela da para cortar es el peronismo. De hecho, hay un motivo que va enhebrando todos los distintos cuadros que son variaciones sobre la «Marcha Peronista», esta idea de que el peronismo empezó en el año 45 pero en realidad la historia argentina se asumió peronista, salió del clóset y dijo «soy peronista», pero siempre fue peronista. El peronismo es algo que estaba siempre latente como algo de identidad nacional muy fuerte, hasta que se hizo carne, pero siempre estuvo ese espíritu dando vueltas. Y digo el peronismo y no Perón, porque el peronismo es algo que trasciende su figura.

¿Qué personaje de la actualidad política te inspira?
Macri es terrible, es una caricatura de sí mismo. Yo pensé que la iba a caretear más, que le iba a costar un poco más mostrarse, que iba a ocultar más su parte derechista. No puedo creer que haya sostenido durante tanto tiempo al Fino Palacios y ese tipo de barbaridades, pensé que iba a moderarse un poco más. Lo que realmente me llama la atención es su total falta de capacidad de resolver los problemas mínimos. Él se presentaba como un empresario, un gerente que iba a manejar la Ciudad, y es un desastre. Siento que permanentemente se está inmolando, porque las cosas que hace no le hacen bien ni a él. Defrauda a sus propios votantes. Elisa Carrió también me parece un personaje increíble.

¿Ves alguna alternativa superadora para la Ciudad?
Y, lo que pasa es que cualquier opción más o menos fuera de ese espacio, que es la derecha empresaria, me parecería superadora. Desde Telerman a Lozano, pasando por Heller. No me calienta ninguno como para ponerme yo a construir en esos espacios pero cualquiera de ellos -y puedo hacer una lista bastante larga-, es mejor que Macri.

¿La Ley de Medios va a cambiar el escenario mediático actual?
Yo creo que sí. La Ley de Medios está muy bien, es una ley muy estudiada, con mucho consenso por parte de todas las organizaciones sociales, sindicales, académicas, etc. Es un lujo. Siempre tengo cierta desconfianza, me pinta mi lado anarco, con las aplicaciones de las leyes, la legalidad encuentra formas para desviarse. Igualmente, ya el hecho de que haya una ley mejor, es mejor. Me parece que más allá de lo que pueda producir ya sólo el debate de la Ley de Medios produjo algo maravilloso. Con el debate los medios quedaron al desnudo, cada uno se mostró tal cual es, y eso ya es un triunfo de la Ley de Medios. Que los diarios salgan a defender con uñas y dientes sus intereses, yo prefiero eso antes de que se muestren como el periodismo independiente. Eso me gusta, que cada uno diga a quién responde y qué intereses defiende.

 

Fuente Redacción Z
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