Tiempo en Capital Federal

24° Max 18° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 64%
Viento: Sureste 27km/h
  • Sábado 4 de Diciembre
    Cubierto con lluvias19°   23°
  • Domingo 5 de Diciembre
    Parcialmente nuboso con lluvias19°   22°
  • Lunes 6 de Diciembre
    Nubes dispersas18°   24°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 05/12/2021 10:10:58
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Oficinas del microcentro, ahora convertidas en viviendas familiares

La complicada convivencia de la dinámica de las oficinas con la vida familiar.

Por Ana Isabel Guerin
Email This Page

Érase un edificio de sólo dieciséis unidades pensadas exclusivamente como oficinas, en avenida Corrientes al 1100. Así funcionó, en líneas generales, durante más de cien años, el conjunto de construcciones de varios pisos ubicadas en el microcentro porteño. Pero el siglo veintiuno arribó con un nuevo programa para la zona. «Hace seis años, las oficinas empezaron a irse y esos departamentos comenzaron a ser ocupados por familias», cuenta con cierta nostalgia Carlos.

El edificio donde Carlos se desempeña como encargado, se encuentra a cincuenta metros del Obelisco, tiene una arquitectura característica de la década de 1950, puramente racionalista. La puerta de vidrio de la entrada se pierde en medio de un mar de locales comerciales dispuestos uno al lado del otro. Detrás, en un hall muy pequeño, trabaja Carlos.
Desde mediados del siglo XIX, el microcentro fue el lugar por excelencia para los «escritorios», que el crecimiento transformó más tarde en oficinas. Un lugar estratégico de la ciudad, cerca de los puntos neurálgicos. Ocupa aproximadamente unas sesenta manzanas, el noventa por ciento de las cuales pertenecen al barrio de San Nicolás.

Los encargados de los edificios de ese tramo de la avenida Corrientes coinciden en que aún hay muchas oficinas vacías. Claudio, que trabaja en Sarmiento al 500, explicó que de cincuenta unidades hay sólo seis desocupadas, «pero los dueños no han querido dedicarlas aún a la vivienda familiar por las refacciones que implica». Según lo informado por las inmobiliarias de la zona, el sur del microcentro -de avenida Rivadavia hacia el sur- concentra la mayor oferta de viviendas en edificios de oficinas. Los futuros inquilinos pueden encontrar unidades en alquiler «apto vivienda» tanto como «apto profesional». En la zona norte del microcentro, las oficinas tienden también quedan vacías. Sin embargo, su mutación hacia la vivienda se produce en un grado menor. «La década de los 90, con la desregulación de los mercados, inició esta tendencia. La oferta en el microcentro vuelve a generar vivienda cercana a los servicios para jóvenes y familias ensambladas», afirma el arquitecto Jorge Mele.

A medida que más familias ingresan a vivir a los edificios de oficinas, los conflictos en el interior tienden a aumentar. ¿Cómo convive la dinámica de las oficinas con la vida familiar?
El edificio en el que Darío cumple tareas de encargado, típico de la arquitectura de comienzos del siglo XX; tiene cinco pisos y cincuenta unidades, la mitad de ellas dedicada a la vivienda. «La convivencia es muy, muy difícil», se animó a contar Darío. «Este edificio tiene un reglamento interno que los inquilinos no respetan y la convivencia se complica.» El edificio tiene un hall de entrada reciclado y sólo algunos departamentos tienen salida al pulmón de manzana. «Cuando nos mudamos acá, la verdad que no imaginamos que iba a ser así. Entra y sale gente constantemente. Y la relación con los de las oficinas es muy distante», comentó un inquilino.

Paula, otra vecina, se queja: «Usan el ascensor más que nosotros y es muy molesto oír como suben y bajan las escaleras todo el tiempo. Tampoco nos resulta agradable tener gente parada en la puerta del edificio, que se equivoquen de timbre y te molesten. Estamos cansados». En el edificio de Carlos también se quejan. Horarios, usos y apropiaciones diferentes generan más de un problema. «Los que trabajan en las oficinas no cuidan como lo hacemos los dueños o inquilinos. Más de una vez encontré la puerta del edificio entreabierta», afirmó Roberto, morador del edificio.

Del otro lado, los oficinistas tampoco están contentos con esta metamorfosis. «Desde que comenzaron a vivir familias en el edificio, los ruidos de bebés, la música, la televisión a todo volumen, me resultan incompatibles con el trabajo en el estudio», comentó enojado un contador que prefirió no darse a conocer.

En un edificio de avenida Belgrano y Luis Sáenz Peña entraron a robar dos veces y el consorcio decidió que la puerta de abajo permanezca con llave. Desde entonces las secretarias deben bajar y subir a cada rato. «Esta decisión es una vergüenza, nos entorpece el trabajo enormemente. Hace más de veinte años que estamos acá y nunca nos pasó algo semejante», sostuvo uno de los abogados del estudio allí emplazado.

De este modo, las oficinas se van, las familias llegan, y la realidad se acomoda como puede.

DZ/km

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario