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TEMAS DE LA SEMANA

Nuevo entorno familiar

Por Susana Torrado, Socióloga y Doctora en Demografía.

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Uno de los tipos emergentes de la nueva dinámica de la nupcialidad es el de las «familias ensambladas». Son núcleos conyugales completos reincidentes (ambos cónyuges están presentes en el hogar, y al menos uno de ellos está en unión de segundo rango, legal o consensual), en los que los hijos de la pareja residentes en el hogar son: a) hijos biológicos de uno solo de los cónyuges, o; b) hijos biológicos de ambos, más hijos biológicos de sólo uno de ellos, o; c) hijos biológicos de ambos, más hijos biológicos de cada uno de ellos por separado.

En la Argentina apenas disponemos de datos sobre el fenómeno: a) sabemos que la frecuencia de hijos nacidos de uniones de segundo rango es creciente; b) que las familias ensambladas involucran sobre todo a mujeres jóvenes (20-40 años), dado que los cambios en la nupcialidad conciernen sobre todo a las generaciones más recientes; c) que las mujeres son las que, de manera mayoritaria, aportan a la pareja actual hijos provenientes de parejas anteriores.

Por otra parte, se ha constatado que una porción de los niños de las generaciones más jóvenes vivirá un lapso de su vida separado de uno de sus progenitores antes de llegar a la mayoría de edad, como consecuencia de un divorcio, de la separación de una unión consensual o por no haber conocido nunca a su padre, como consecuencia de un divorcio o separación de una unión consensual, o por no haber conocido nunca a su padre. Estas situaciones de monoparentalidad son seguidas por una nueva unión de la madre y el nacimiento posterior de medio hermanos. Un número creciente de estos niños es concebido en parejas ya existentes por lo que el fenómeno no puede interpretarse como el síntoma de una situación familiar frágil o inestable.

Por otra parte, como la fecundidad final de las mujeres ha disminuido significativamente, al tiempo que la constitución de la descendencia resulta, cada vez más a menudo, de la yuxtaposición de uniones fecundas sucesivas, una proporción creciente de niños tienen, desde el nacimiento, medio hermanos o medio hermanas.

Como contrapartida, en las últimas décadas también se redujo el número de personas que conviven con los niños, en especial los hermanos y las hermanas. Pero, como también están en regresión las familias extensas, también disminuyen los parientes no nucleares, (abuelos, tíos, etc.). Estas situaciones difieren según la situación socioeconómica del hogar, un tema en el que no podemos entrar aquí.

En las nuevas generaciones cambia el entorno familiar y hogareño en el que se socializan los niños porque, entre otros factores, cambia la composición de la parentela. En el total, un segmento significativo de niños vive de más en más en formas familiares «nuevas», sensiblemente más frecuentes que en el pasado. Para los niños de familias ensambladas, también se mencionan problemas psicosociales: confusión de roles; incertidumbre respecto al trato con los progenitores biológicos y los «afines»; pertenencia ¿a qué hogar?; repartición del tiempo de convivencia; elección de la línea de autoridad a la que se debe obediencia. Felizmente, los aspectos negativos comienzan a hacerse visibles, y acaban de dar lugar a la promulgación de legislación específica.

DZ/km

Fuente Especial para Diario Z
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