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TEMAS DE LA SEMANA

“El almuerzo debería ser la comida más fuerte”

La médica nutricionista Susana Gutt afirma que la obesidad crece año a año y subraya que lo importante es enseñar a comer bien.

Por Redacción Z
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susana gutt

“A comer nos enseñaron nuestros padres. Otra cosa es entrenarnos para elegir alimentos saludables”, sostiene Susana Gutt, médica especialista en nutrición y docente de la Facultad de Medicina de la UBA.

Una encuesta informa que el 95 por ciento de los porteños cree que su régimen alimentario es saludable…

La gente muchas veces cree comer bien, que no es lo mismo que hacerlo, o miente cuando se trata de una encuesta. Por vergüenza o lo que sea. Si fuera como dice la encuesta, no tendríamos un índice de sobrepeso u obesidad del 60 por ciento. Además, la obesidad, la diabetes, la dislipidemia son enfermedades que no dan síntomas y si la persona no visita al médico, no conoce su diagnóstico. La mitad de los diabéticos no sabe que son diabéticos, ¿cómo percibe su salud este 50%?

¿Hay que visitar a un nutricionista para aprender a comer?

No es necesario tener una dieta profesional; lo importante es saber qué es una alimentación saludable y elegir esos alimentos. Por otra parte, siempre digo que a comer nos enseñaron nuestros padres. Otra cosa es entrenarnos para elegir alimentos saludables. Por eso, cuando llega alguien al consultorio inquieto porque se siente con sobrepeso o influenciado por alguna propaganda, lo que le doy son pautas generales. No hay que medicalizar la alimentación.

¿Qué sería una dieta saludable?

Una dieta saludable para adultos contiene una porción de carne diaria y 3 porciones de vegetales (verduras, hortalizas y frutas) diarias. Son cuatro comidas, cuya importancia va en orden decreciente. Al revés de lo que estamos acostumbrados por motivos laborales. Por ejemplo, el desayuno disminuye el riesgo de obesidad y la obesidad no para de aumentar en la población argentina. El almuerzo debería ser la comida más fuerte. Y la merienda es lo que más nos salteamos. Por eso llegamos a la cena con un hambre voraz. Eso no es bueno para nada.

¿Influyen las horas de sueño en el apetito?

Influyen en el sentido de que la sensación de saciedad dura unas tres horas, tras las cuales regresa el apetito. Nos entrenamos para dormir ocho sin despertarnos por el hambre. Pero si duermo menos, si duermo cuatro horas, voy a ingerir una comida más por día.

Tomamos poca agua, ¿es lo mismo tomar jugos o gaseosas?

No. Lo que tenemos que tomar es agua. Además, hay que tener en cuenta que las bebidas endulzadas también engordan. Esto se comprobó hace relativamente poco. El edulcorante hace que la lengua envíe al cerebro la señal de que llegó azúcar al cuerpo. Como en realidad no, el cerebro le pide al hígado que fabrique azúcar, con lo cual engordamos como resultado de ese metabolismo. Las bebidas edulcoradas sirven, sí, para contener la diabetes o el colesterol, pero no la obesidad.

 

DZ/nr

Fuente Redacción Z
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