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TEMAS DE LA SEMANA

No hay lugar para los débiles

El gobierno porteño deberá dar explicaciones por la muerte de un bebé cuya familia vivía en la calle

Por laura-narbais
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El Ministerio de Salud conducido por Jorge Le­mus deberá dar expli­caciones ante la Justicia en la causa por la muerte califica­da como «dudosa» del bebé de 24 días Luis Fernández, que falleció el 4 de julio pasado en la calle, donde vivía con sus padres y cinco herma­nos, desde hacía cinco meses. La causa tramita en el Juzgado Penal Nº 11 de la Ciudad, y es impulsada por la Fiscalía º 26.

Tras semanas de silencio, sus padres, Marco Navarro Almeyda, perua­no, de 44 años, y Paola Fernán­dez, argentina, de 28, denuncia­ron al hospital Ramos Mejía por la muerte de su hijo. «Mi hijo murió de neumopatía. Eso consta en el certificado de la Morgue Judicial. Y ya en el hospital tenía un líqui­do, algo en los pulmones que se lo comenté al pediatra. Alos dos días me dieron el alta, me vino a buscar el 108 (los móviles del ser­vicio Buenos Aires Presente, desti­nados a las personas que viven en la calle) y me llevaron a lo de mi comadre, porque al parador que me ofrecían no podía ir, porque igual me quedaba durante el día en la calle», relató Paola Fernán­dez a Diario Z.

La pareja espe­ra los resultados de la autopsia, aunque ya está siendo aseso­rada por abogados de distintas fuerzas políticas de la Ciudad, como Proyecto Sur y Nue­vo Encuentro, que denunciarán al Estado por «abandono de perso­na». Cristina Perrino, integrante de Ayudanos a Ayudar, una organiza­ción que asiste a personas en situa­ción de calle, relató que, luego de la muerte del niño, y cuando algu­nos letrados se acercaron al hos­pital Ramos Mejía para investigar lo ocurrido, «les dijeron que allí no había estado internado».

Paola Fernández se indigna: «Cuando fueron a pedir informes, les dijeron que nosotros habíamos estado ahí, que no estuve internada en el Ramos Mejía, sino en el Arge­rich. ¿Cómo no voy a saber dónde estuve? Yo tengo pruebas, tengo el alta, tengo el DNIde Luisito, que me lo dieron en el Ramos Mejía»

Diario Z intentó obtener res­puestas en el hospital Ramos Me­jía. A pesar de los cuatro llama­dos y de la requisitoria, también en forma personal, no hubo res­puestas desde ese centro de sa­lud. Voceros del Ministerio de Sa­lud sólo dijeron informalmente que «si se dio el alta, es porque el niño estaba en buenas condi­ciones», aunque no rectificaron ni ratificaron que el niño haya sido internado y externado allí. Ni el e-mail ni los llamados pidiendo ma­yores precisiones fueron contesta­dos por ese Ministerio. Solamente se limitaron a señalar a Desarro­llo Social, como el responsable de brindar una solución habitacional a la familia.

Mientras, a Paola Fernández nadie le saca de la cabeza, de la memoria, del oído, el «ronquido» de su hijo recién nacido. No se ex­plica cómo le dieron el alta con ese silbido, que le duró el tiem­po que vivió, y por el que volvió al 5hospital Ramos Mejía 10 días des­pués de que le dieran el alta, y por el que también acudió a la Casa Cuna, que la mandó de regreso a la calle con una solución fisio­lógica y un «sacamocos». Tampo­co entiende cómo los médicos del hospital pueden haber considera­do sano a un niño que nació con 2,5 kilos (¿puede que hayan con­siderado sano también vivir en la calle, o en un parador, que deben dejar durante el día, y al que les ofrecía llevarlos el Ministerio de Desarrollo Social?).

No sólo los letrados que los asisten intentan reunir pruebas so­bre qué ocurrió desde que Paola Fernández dio a luz el 10 de junio, en el hospital Ramos Mejía (según consta en documentos a los que accedió Diario Z). También el Mi­nisterio Tutelar tomó intervención. Gustavo Moreno, asesor tutelar en Primera Instancia, se ocupa de la protección de menores cuyos dere­chos fueron conculcados, como en este caso. Moreno ya pidió infor­mación al Ministerio de Desarrollo Social, por el ofrecimiento a la fa­milia de un parador, cuando aban­donó el hospital. Moreno quiere saber qué tipo de ofrecimiento se hizo; si la familia lo rechazó, qué otra alternativa se le ofreció; qué hizo el Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y qué atención recibió en el hospital Ra­mos Mejía y en el Garrahan, adon­de habría fallecido.

A pesar de los pedidos de in­forme, ni el hospital Ramos Me­jía, ni el Consejo le brindaron res­puesta alguna. «Reiteré el pedido de informe, y estoy aguardando la respuesta», afirmó Moreno.

NO FUI YO

Inmediatamente después de la tragedia, los ojos de la aten­ción pública se dirigieron al Minis­terio de Desarrollo Social, como responsable de no haber brinda­do una solución adecuada a la fa­milia de Navarro Almeyda, que vi­vía bajo la autopista en Pichincha y Cochabamba. «Nos quedamos ahí porque el subsidio habitacio­nal que nos daban no nos alcan­zaba para pagar un hotel para to­dos. Pero al salir del hospital no nos ofrecieron una pieza para po­der estar juntos, sino que vino el 108 a llevarnos a la Costanera, donde sólo había un lugar para ella. ¿Y nosotros qué hacíamos? Nos mandaban a distintos luga­res, todos separados», contó Mar­co Navarro Almeyda.

Sin embargo, los abogados que están asesorando a la fami­lia (y que prefieren mantener, por el momento, su anonimato), piensan que la mayor responsa­bilidad recaerá sobre el hospital Ramos Mejía y el Ministerio de Sa­lud. La figura que utilizarán para la denuncia, en cuanto reúnan más pruebas que lo acrediten, es «abandono de persona».

Paola Fernández se siente tan abandonada por el sistema que no quiere llevar a su hija menor, de casi dos años, a que la vea un mé­dico, aunque su salud no es buena. «No confío en nadie. En el hospi­tal Ramos Mejía me dieron el alta y Luisito no estaba bien. En la Casa Cuna me dijeron que era moqui­to nada más. Yo ya no confío más en nadie.»

El padre de Luis recuerda que los médicos del hospital le dijeron que su hijo tenía un líquido cuan­do nació, pero que no le dieron importancia: «Cuando los médicos de la Morgue Judicial le hicieron la autop­sia, nos dijeron que el bebé no debió sa­lir del hospital, don­de deberían haberle dado una medicación específica. Pero igual le dieron el alta». Na­varro Almeyda afirma que a los 10 días del nacimiento volvieron al hospital a hacerle el control, porque seguía respirando mal, y les dijeron que estaba bien, que había engorda­do. «Y mi hijo seguía con el ron­quido. Nos dijeron que ya iba a pasar. No podía respirar, así que lo llevamos a la Casa Cuna, don­de nos dijeron que era moquito, pero él ya no podía respirar. Fue negligencia. Debía haber estado internado 10 días, los de la mor­gue nos dijeron eso», insistió Na­varro Almeyda.

Los abogados investigarán por qué el 108 se hizo presente con ur­gencia en el hospital. Si el proble­ma crónico de la falta de camas, que afecta a los hospitales porte­ños, fue causa de un alta forzada. También esperan los resultados de la autopsia, que determinará la causa de la neumopatía por la que murió Luis, y si hubo negligen­cia y abandono por parte del hos­pital, en primer lugar, y del Estado, en última instancia. «El sistema sa­nitario está colapsado, no hay ca­mas en Pediatría. Probablemente haya un tema de mala praxis, pero el Estado es el responsable final. Es un caso de abandono de per­sona», afirmó Perrino. El temor de la familia Navarro Almeyda es que quieran señalarlos como culpables. Que de víctimas pasen a ser victi­marios.

 

Fuente Redacción Z
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