Tiempo en Capital Federal

27° Max 18° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 47%
Viento: Nordeste 26km/h
  • Sábado 28 de Noviembre
    Muy nuboso con lluvias21°   28°
  • Domingo 29 de Noviembre
    Parcialmente nuboso23°   31°
  • Lunes 30 de Noviembre
    Cubierto con lluvias20°   22°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

«#NiUnaMenos fue una movilización absolutamente transversal»

Gabriela Cabezón Cámara, una de las organizadoras de la marcha del  3 de junio analiza que dejó la convocatoria y cómo la violencia machista atraviesa a todas las ideologías y clases.

Por Valentina Herraz Viglieca
Email This Page
DSC_3426

Periodista y escritora, desde que decidió huir de la tarea cotidiana en las redacciones Gabriela Cabezón Cámara dicta talleres de escritura creativa y se dedica a sus propios libros. Publicó, desde 2009, las novelas La Virgen Cabeza, Le viste la cara a Dios y El romance de la negra rubia. En todas, el hilo conductor es una denuncia feroz y poética a distintos tipos de opresión.

Cabezón Cámara es parte del colectivo #NiUnaMenos, la organización cuasi espontánea de periodistas, escritoras y artistas que, en mayo de 2014, convocó a través de las redes sociales a una maratón de lectura en el Museo del Libro y de la Lengua por el aborto legal.

En marzo de este año volvieron a reunirse y realizaron una actividad similar, pero contra los femicidios. Mientras continuaban las noticias sobre violencia machista, a fines de mayo se consolidó la convocatoria a una concentración ante el Congreso, que se replicó en más de cien puntos del país y tuvo eco en otras ciudades de América Latina. Así construyeron, aquel 3 de junio, lo que probablemente haya sido la movilización más masiva en defensa de los derechos de las mujeres de la historia argentina.

¿Qué sentiste al ver a tanta gente?

Quedé muda, azorada y emocionada. Hubo muchas más personas de lo que esperábamos. No alcanzó el sonido que teníamos en el escenario que montamos para leer el documento, pero eso fue porque resultó muchísimo más grande de lo que nos habíamos imaginado. Quedé superada por todo esto y de repente pienso que no tengo mucho más que decir.

¿Pudiste estar entre la multitud y caminar los alrededores?

Sí. Había pila de gente por Callao, por Entre Ríos, por Avenida de Mayo. Y también hay que contar a quienes fueron a los actos en decenas de plazas del interior, por eso es muy difícil saber cuánta gente participó en total. Debemos haber sido cerca de un millón.

¿Quiénes son los que fueron a la calle ese día?

Yo creo que por un lado fue el trotskismo, toda la parte progre del peronismo y feministas. Por otro, un montón de convocados sueltos de una diversidad completa. Vi personas que parecían no ser de Buenos Aires, en el sentido de que estaban tímidas en el espacio público, como no sintiéndose dueñas de la plaza, y que iban apropiándose con mucha cautela y miedo. Había gente humilde y también señoras chetas, de esas que hace mucho que no se veían en una convocatoria popular. #NiUnaMenos fue una movilización absolutamente transversal. Y realmente creo que le cabe esa palabra, porque el problema es transtodo, es transuniverso.

¿Cuál fue el efecto de #NiUnaMenos en la vida cotidiana y en la vida política?

En la vida cotidiana no sé, espero que sea positivo. La impresión que me da es que finalmente se habló del tema y se discutió en todas partes. Creo que era la charla de los taxistas, en las paradas de colectivos, en la verdulería, en todas partes. Hay que hablar del tema para desnaturalizarlo. Que la piba maltratada vea que a todos nos parece mal lo que le hacen. Eso la tiene que ayudar a decir “no corresponde”. Al menos la tiene que ayudar a cuestionar. En ese sentido, espero que la convocatoria del 3 de junio haya ayudado a que más mujeres se sientan apoyadas por el consenso social.

Sin embargo, las noticias sobre femicidios no cesaron.

Ni van a cesar, porque una movilización, aunque sea masiva, no es suficiente. Ya lo habíamos dicho.

¿Hubo un balance colectivo de quienes organizaron #NiUnaMenos?

Nos reunimos varias veces desde el 3 de junio. El balance está todavía en proceso, porque pasan cosas todo el tiempo, de una índole y de otra. Aparte somos muchas y eso complica un poco.

¿Cuáles son las cosas que sí les gustan y cuales las que no?

Entre las que sí nos gustan están las que nos van contando muchas mujeres que hicieron un cambio. Por ejemplo algunas se separaron porque vieron que vivían en malas situaciones o se sentían agredidas, y probablemente tenían razón. Es importante que hayan podido hacer eso y hablarlo. También hubo una impresionante catarata de denuncias al 144, que llevó al gobierno a triplicar el personal y probablemente va a tener que seguir creciendo. Ésas serían algunas de las cosas buenas. La mala es que siguen matando chicas, mujeres, niños.

¿Les llegan denuncias al Facebook?

Sí. Les recomiendo que llamen al 144, que es la línea de asesoramiento en casos de Violencia de Género del Ministerio de Desarrollo Social; al 137, del Programa Víctima contra Todas las Violencias, del Ministerio de Justicia, o al Observatorio de Violencia Doméstica de la Suprema Corte de Justicia. Y les digo que en el caso de que no encuentren la respuesta que buscan nos vuelvan a contactar. En ese escenario, nosotras acudimos a Mariana Gras, la presidenta del Consejo Nacional de la Mujer.

¿O sea que quedaron vínculadas con algunos organismos del Gobierno de la Nación?

Mando un e-mail que dice: “Mariana, este caso es urgente, por favor comunicate”. Y se comunica, porque después esas mujeres ya no vuelven a llamarnos. Eso quiere decir que tienen una respuesta real y existente. Después, muchas de nosotras tenemos diversos contactos con organismos de gobierno o con ONG feministas. Yo no soy la que se encarga, pero estamos contactadas con organizaciones barriales, porque ahí se trabaja esto hace mucho y se va siguiendo cada caso desde hace años.

¿Avanzó en concreto alguno de los cinco puntos del documento?

Pasaron muchas cosas, nada tan concreto, pero sí pasaron cosas. Por ejemplo, unos días antes de 3 de junio, se reunieron los ministros de Educación y se comprometieron a poner en práctica el artículo de la ley de violencia que tiene que ver con las escuelas, para que se incluyan contenidos sobre el tema en las currículas, pero también se compromete a dar el pase a otro colegio a los hijos de las mujeres que tengan que cambiarlos por razones de violencia.

¿Qué hiciste el 4 de junio?

El mismo 3, al terminar todo, nos fuimos a un hotel que era una especie de búnker, donde festejamos un poco. Después yo me fui porque quería llegar a ArteBA, en donde Silvana, mi novia, estaba inaugurando una muestra. Y el 4 me fui a Abasto, un pueblito de la provincia cerca de La Plata, para tratar de procesar lo que había pasado. Me senté a mirar el campo y a jugar con los perros. Todo fue de tal magnitud que me costaba pensar. También cuesta pensar qué hace una ahí.

¿Llegaste a alguna conclusión?

Yo estaba dedicada a la vida free lance, a escribir. Lo que veníamos haciendo con #NiUnaMenos eran lecturas en el Museo de la Lengua, por el aborto y contra el femicidio. Eran cosas más chicas, más tranquilas. Y de repente todo tomó esta magnitud enorme. Las lecturas eran a una escala de lo que pensábamos que podíamos hacer desde nuestro lugar como escritoras o periodistas. Lo del 3 excedió toda expectativa de lo que cada una creía que podía llegar a hacer. Éramos un montón.

¿Va a haber alguna otra acción?

Sí, pero todavía no sabémos cuál. Ahora se están haciendo cosas más pequeñas. Una parte de nosotras sigue el caso de Celina, que es esta mujer cuya pareja mató a su hija de dos años de una manera que no puedo ni pensar, y que la fiscal la detuvo por abandono de persona. La idea es ser un puente para estas mujeres. No todo el colectivo está de acuerdo con eso de seguir de cerca un caso en particular. Hay mucha diversidad entre las organizadoras de #NiUnaMenos.

¿En cuántos países se replicó la convocatoria de #NiUnaMenos?

Creo que van a hacer algo en España en unos meses y sé que en Uruguay y otros países se hizo también el 3 de junio. Lo de Miami fue raro, pero la verdad es que problemas tenemos todas.

¿El aborto clandestino es también un femicidio?

Sí, por supuesto. Yo, de hecho, el 3 de junio llevé el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Y también Maitena, Érica Rivas y Juan Minujín, que hicieron la lectura del documento.

¿Por qué no figuró el tema entre los cinco puntos?

No consensuamos. Hubo una discusión severa y un sector planteó que no. De hecho, recibimos algunas críticas por no incluirlo, pero el pañuelo al menos estuvo.

¿Te gusta este rol que te tocó cumplir?

Me parece que sí. Me parece que igual no es lo que más me gusta hacer en el mundo, en el sentido de con lo que me siento cómoda. Hay toda una dimensión de esto que pasa que voy notando y algunas cosas no me interesan. Por ejemplo lo más político y por qué aquél hace y dice lo que hace y dice. No me dan ganas de ponerme al día con eso. Pero sí me gusta poder agitar y decir: “Vamos a hacer esto” y hacerlo.

¿Les hicieron llegar los proyectos de ley sobre el tema para que el colectivo pueda hacer algún seguimiento?

Sí. Hay un grupo concreto dentro del colectivo que los lee y está con eso. Se juntan, analizan y discuten cada propuesta.

¿Cómo es hacer algo más allá de lo que habías imaginado?

Me deja casi muda, la verdad. Pero esto pasó, así que tengo que hacerme cargo. Contesto el Facebook y derivo casos, pero todavía sigo observando todo lo que fue y lo que está siendo.

¿Vas a sacar material para escribir?

No, no quiero. Es otra cosa y no quisiera que ambos mundos se junten.

PERFIL

  • Nació en Buenos Aires, en 1968.
  • Es licenciada en Letras, periodista, escritora y docente.
  • Publicó La Virgen Cabeza; Le viste la cara a dios (convertida en la novela gráfica Beya) y Romance de la negra rubia.
  • Forma parte del colectivo #NiUnaMenos.

DZ/ah

Fuente Redacción Z
Email This Page
Comentarios (1)

Deja tu comentario