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TEMAS DE LA SEMANA

Nazareno Casero: «Hago muchas cosas en mi contra»

Hijo de Alfredo Casero, recuerda su actuación en Cha, cha, cha a los ocho años, habla de sus trabajos en radio y TV y confiesa que quiere hacer teatro en verano.

Por Teté Coustarot
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Nos juntamos a charlar con Nazareno Casero y antes de la nota comenzamos a sacar conclusiones sobre un grabador que tiene marca de fotos instantáneas. Me contó que la reflotaron los escandinavos y empezamos a hablar de ellos. Hijo del actor Alfredo Casero, Nazareno dice que tiene un fetiche por todos esos países que generan intriga.

¿Te gusta viajar?
Sí, aunque ahora estoy lamentándome por no poder hacerlo, aunque por otro lado es “una suerte”, porque estoy laburando. Tengo ganas de respirar otros olores una semanita, sentarme en un bar a hacer nada, sentirme turista; me pasa que acá no me siento turista porque conozco todo Buenos Aires. Me jacto de ser muy porteño: nací en el hospital Piñero, en el Bajo Flores.

¡Yo te conozco de tan chiquito! Siempre te recuerdo en Cha cha cha…
Yo lo miro ahora y muchas de las cosas no me las acuerdo. Me pasa que a veces redescubro algún sketch y digo “pobre niño, a lo que lo estaban exponiendo”. Era hermoso para un nene de ocho o nueve años, faltaba al colegio, todos me trataban bien.

Ahora estás haciendo radio muy temprano, junto a Iván de Pineda, en Los 40 Principales. ¿Viste que cuando uno va a trabajar descubre otro Buenos Aires?
Es increíble cuánto varía el tránsito de 6 a 6.20, por eso tengo que salir temprano de casa. Cada tanto voy en bicicleta y la dejo donde quiero en el microcentro.

¿Tenés una temática en la radio?
Si bien hago un poco de personaje, en definitiva jodo con lo más auténtico. Por ejemplo, tengo el “indignómetro”, donde empiezo a hablar de determinados temas y cuando me pongo muy loco digo que se me acalambra el brazo o tengo sabor metálico en la boca. Eso hace un poco el contrapunto con Iván (De Pineda) que es muy correcto. Nos divertimos.

Encontraste tu espacio en la radio y a su vez estás con Historia de un clan en la televisión, una historia fuertísima.
Cuando me preguntan sobre este padre tan tóxico, digo que muchos padres y madres son tóxicos, desde la madre que por ahí prefiere tener al hijo con tos en la casa para cuidarlo o el padre que está esperando para decir: “te lo dije”. El asunto es que esta gente llegó a un nivel superlativo de enfermedad y maldad.

Se ve que deben trabajar muy bien, están bárbaros todos.
Nos divertimos muchísimo haciendo la serie, me sentí muy cómodo con el director Luis Ortega. Si bien en algún punto era caótico por lo caótico que es la televisión, la verdad es que fluía.

¿Estás nominado a un premio internacional?
Estuve en La Celebración, un unitario de Underground. A mí me tocó trabajar en uno donde me estaba por casar con Agustina Cherri. Estamos nominados a los Emmy Award, aunque yo digo que los premios te ocupan espacio. Vivo en un departamento chico, porque si no sería todo más enquilombado, y a veces los tengo que mandar a lo de mi vieja porque no voy a tener en mi casa un cuadro que diga: “Nazareno mejor actor de reparto”.
Me puse a repasar sus premios, incluso ganó uno en San Pablo que me contó que fue por una película para la que tuvo que aprender portugués. Radio, televisión y teatro… porque Nazareno ahora retoma su unipersonal Nazareno al palo.

¿Quién es Yeso?
Es un perro bien piojoso que encontró mi padre en las calles de (Puerto) Madryn, se estaba muriendo porque lo había pisado un auto. Lo levantó y me lo trajo para que se lo tenga unos días. Yo me había ido a vivir solo hacía diez días y el perro me hizo pis y caca en la alfombra, igual me lo quedé. A veces nos llevamos mal porque tiene mucha personalidad y yo también, no lo dejo que él gobierne y por ahí me muerde, valoro mucho que sea así.

Una vez te escuche decir que por ahora no querés tener hijos, que querés seguir siendo protagonista en la vida. Qué sentís que pasa?
Dejás de dormir, dejás de ocuparte de vos, tenés que cuidar a un niño, lo cual es hermoso, un acto de amor, pero estás trayendo a un niño a un mundo en el que pasan cosas tremendas. Te volvés muy vulnerable y dejás de ser el protagonista de tu vida. Hago muchas cosas en mi contra como para encima sumarle un niño.

Tu hermana más chica trabaja en Esperanza Mía. ¿Siempre quiso ser actriz?
Minerva ya la está rompiendo. Tiene 16 y canta que no puede más, tiene un pelo que la ven y la llaman. Yo soy el único que nació morocho y sin ojos celestes, voy a empezar a desconfiar (risas).

¿Te sigue interesando lo que piensa tu padre de tu vida?
Sí, tenemos mucha comunicación y siempre le cuento las posibilidades que me van surgiendo para que me aconseje. Jamás me prohibió hacer algo.

¿Conociste Japón con tu papá?
Hace más de diez años, fue a cantar en vivo a un programa que es como el show de fin de año y estuvimos una semana con mi hermana Guillermina. Japón es increíble, es uno de esos lugares en los que te sentís tan afuera pero que lo extrañás, porque algo se te hizo familiar. Y es increíble como, a pesar de que están apelmazados y donde todo es autopistas, la gente puede llevar a cabo su vida sin amargarse. Hay algo que me hace creer que acá necesitamos vivir mal.

¿Qué lugar te gusta de Buenos Aires?
Cuando tenía 14 me fui a vivir a Agronomía, un barrio que parece que no es de acá, estás como perdido en algún otro lugar. También me gusta la calle Mugica, que va desde Retiro hasta Paseo Alcorta; es una calle que me hace no saber dónde estoy. Me encantan los lugares que son como un escondite.

Le pregunté a Nazareno si estaba preparando algo para el verano y me contó que posiblemente iba a hacer teatro en Buenos Aires: “Me gusta la ciudad vacía”. Se acordó de cuando era chico y se subía con sus amigos a un colectivo vacío y viajaban con las ventanillas abiertas. “Era una postal de libertad”, dijo y en ese momento entendí que Nazareno necesitaba ser una persona libre.

  • Nazareno al palo. Dorian Teatro Bar. Av. Pueyrredón 2476. Sábados 24 y 31 de octubre y sábados 7 y 14 de noviembre a las 23.45. Desde $ 140.

DZ/sc

 

Fuente Redacción Z
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