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TEMAS DE LA SEMANA

Movilización y acto a dos meses del incendio en el taller de Flores

Vecinos, costureros y organizaciones sociales convocan a un acto frente al taller incendiado en donde murieron los niños Rolando y Rodrigo. Piden convertir a los talleres en “trabajo digno”.

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A dos meses del incendio del taller clandestino de flores, en donde murieron dos chicos de 6 y 8 años, costureros, vecinos y organizaciones sociales convocan a un acto frente al taller bajo la consigna “no cerrar los talleres sino abrirlos al trabajo digno”.

La casa tapiada de Paez 2796, en Flores, no era una casa abandonada. Allí vivía y trabaja la familia Mur-Menchaca. Además de Esteban Menchaca y Corina Mur, trabajaban como costureros Amparo Menchaca, Victoriano Menchaca y Julián Rojas. Rolando y Rodrigo –los niños fallecidos- vivían y crecían entre las máquinas de coser. El lunes 27 de abril, el día del trágico incendio, el fuego se cobró la vida de los dos chicos que dormían en el sótano.

“El Estado estaba alertado de que allí podría estarse cometiendo este delito y, si hubiera inspeccionado, Rolando y Rodrigo estarían acá», aseguró Gabriela Carpineti, abogada querellante por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral que investiga la Justicia federal.

En un principio la causa fue caratulada como “incendio seguido de muerte” pero como el domicilio incendiado ya había sido denunciado por el presunto delito de trata se consiguió el cambio de carátula, explicó la letrada.
En ese marco, la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) había pedido al Gobierno de la Ciudad en septiembre de 2014 un informe acerca de la situación laboral de una serie de domicilios, entre ellos el de Páez al que la Ciudad respondió que no había realizado ninguna inspección.

«No es un dato menor que el Estado ya tenía conocimiento de que podía estar cometiéndose un delito. Si hubiese inspeccionado y si los cinco costureros que allí trabajaban hubieran sido asistidos, seguramente Rodrigo y Rolando estarían con nosotros», sostuvo.

Luego del incendio, vecinos, costureros y organizaciones sociales comenzaron a reunirse en lo que bautizaron como la Asamblea Textil de Flores. «Desde el primer momento planteamos que no queríamos los allanamientos que realiza la policía, con sus formas, con sus malos tratos y que dejan a los costureros en la calle sin darle alternativas, pero tampoco podíamos permitir que todo siga como si nada», describió Juan Vázquez, miembro de Simbiosis Cultural, un colectivo de ex trabajadores de talleres textiles.

«Se fue construyendo entonces esta idea de ‘abrir el taller’, como forma de conocerlo, saber qué les pasa a los costureros, también a los talleristas, conocer las necesidades de todos y convertirlos en espacios de trabajo digno», continuó Vázquez. Desde la Asamblea convocan un acto para este sábado, a dos meses del incendio, a las 16, en la Plaza del Periodista, ubicada en Paz y Terrada, frente al taller.

DZ/ah

Fuente Télam
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