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TEMAS DE LA SEMANA

Mitos y verdades sobre la alimentación de los niños

Que un médico critique a los lácteos y recomiende freir las milanesas parece inusual, pero Lucio Teninna nos recuerda que somos omnívoros y advierte contra el bombardeo publicitario. 

Por Valentina Herraz Viglieca
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tennina

El tema de la alimentación de los hijos es un tema que recorre los blogs y foros de padres y madres primerizas. Para echar luz sobre ese debate, el médico Lucio Tennina escribió “Qué come mi hijo. Comer para crecer. De la lactancia a la adolescencia”, en el que propone modificar algunos hábitos para frenar el creciente consumo de alimentos “negativos” que ganaron espacio en la dieta occidental, empujados por una publicidad masiva que desplazó de la mesa familiar a hortalizas y legumbres. Tennina no ahorra consejos inquietantes, como los que llaman a combatir a lácteos y cereales. Según Tennina, “un alimento está hecho para saciar: si lo que comés, te da hambre, hay algo que anda mal. La gordura no es un problema de la persona. Nadie quiere estar mal. Ocurre que cuando uno come algo que lo descontrola, lo que está fallando es del alimento, no la persona”.

¿Qué es lo que vio en el consultorio que lo hizo convertirse en escritor?
Que no sólo está avanzando la epidemia de obesidad sino que también hay un avance de la industria alimentaria sobre la familia. Cuando hice la formación en nutrición, abarcaba a todos. Hoy, en cambio, mi idea es trabajar con las madres e ir evitando errores. El libro surge porque se está comiendo cada vez peor y los chicos heredan malas costumbres.

¿Fue cambiando la obesidad infantil?
La diferencia es abismal. Antes, en el Hospital Italiano, lo que veíamos en una población escolar, era un chico o dos con sobrepeso por aula. Ahora, hay como mínimo un 40% de chicos con sobrepeso.

¿En qué momento llegan los padres a la consulta?
Los padres llegan preventivamente. Yo tengo un tipo de paciente bastante conciente e informado. Padres que se cuestionan y quieren ayudar a los hijos, entonces llegan con el chiquito en edad preescolar o cuando empieza el colegio, a preguntar qué tiene que haber en las viandas.

¿Y qué hay que poner en las viandas?
Variedad de legumbres (lentejas, garbanzos), hortalizas y carnes, tiras de pollo. Por ejemplo, un sandwich de pan árabe con zanahoria, choclo, lentejas y bastoncitos de pollo. Se puede agregar un poquito de mayonesa.

¿Y los padres tienen que comer eso? ¿Se pueden modificar los hábitos en función de un hijo?
Sí, sin caer en formas agresivas ni muy impositivas. La gente que ahora tiene 30 o 40 años, no tuvo la infancia ni la comida que van a tener sus hijos. Entonces existe la posibilidad de que reflexione. El objetivo es evitarle al chico aquello que el papá no sufrió, porque esa generación tuvo una alimentación muchísimo mejor que la de sus hijos ahora. En estos últimos 20 años, la Argentina queda “enharinada” y “enquesada”.

¿Por qué?
Por la presión publicitaria, sobre todo de la industria láctea. Cuando un chico deja la lactancia, la dejó. No necesita tomar litros de leche, porque hace una dieta amplia. Sin embargo, pareciera que si al chico no le dan leche, no consume calcio, como si la leche fuera la única fuente de calcio. Entonces, sí, se pueden modificar los hábitos, despacito, con algunos tips, para dejar la comida mala afuera. Que el chico tenga conciencia de que en su casa se come una rodaja de pan y no una cajita de cereales de colores con un litro de leche.

¿Qué significa comidas divertidas vs. nutritivas?
El rol del padre siempre es el del límite y el rol del abuelo, el permisivo. Vos le tenés que explicar a tu hijo que tal cosa no le sirve, que no lo va a alimentar bien y que en casa va a comer cosas que lo ayuden a crecer. Un chico crece con límites justos, no con cosas permisivas. Por ejemplo, que siempre coma la golosina fuera de casa: ahí mostrás un límite entre lo bueno y lo otro.

Al principio, el nene come bien, ¿por qué después empieza a comer alimentos “malos”?
Hasta el año y medio, el chico come verdura, frutas y carnes, pero después ya no le gustan más. ¿Por qué? Tiene que ver con nosotros, con corregir nuestros actos. Los adultos estamos siendo llevados, por un tema económico, a preferir alimentos adictivos, que no alimentan. Sonreímos cuando le ofrecemos unas galletitas, y cuando rechaza la manzana para pedir la galletita, nos parece obvio: “mi hijo es tan inteligente, sabe que son más ricas”. Las opciones siempre tienen que ser entre alimentos del mismo valor nutricional: manzana o naranja, papa o batata. El otro quiebre es cuando se escolarizan, cuando empiezan a socializar en el jardín o el preescolar. Ahí ven todo lo que trataste de que no comiera. Pero si aprendió a comer bien, va a poder resistir, va a saber que esa es la comida que se come afuera, en casa ajena o en el jardín. Ojalá todos los padres tuvieran las mismas pautas, pero es difícil modificar los propios hábitos y salir uno mismo de la adicción cómoda a las harinas y los quesos.

¿Por qué opina que el queso es tan negativo?
Más de la mitad del mundo, el Asia, no come queso, y es la mitad más sana. El niño no se va a descalcificar ni va a dejar de crecer porque no tome lácteos o coma queso. Lo que hay detrás del queso es una gran presión económica.

¿Pero por qué es dañino el queso?
Es un concentrado, y los concentrados no son buenos. Podés comer una naranja y eso es bueno, pero un concentrado de 20 naranjas en un juguito de esos que hay que diluir no es bueno. Podés darle a un nene un vaso de leche, pero un queso son muchos litros de leche. No sirve. Ahora hay Activia para ir al baño, Danonino (“Dañoniño”) para crecer, Actimel para subir defensas. Es todo un verso económico terrible. La mafia de los lácteos está volviendo a la gente a la lactancia. Por eso reaccioné así, porque tenemos que comer como lo que somos, omnívoros. Si a un niño le das tres litros de leche con 4 pedazos de queso, va a dejar de comer otras cosas que sí necesita para su desarrollo.

¿En qué ocasiones vale comer queso?
Cuando uno tiene ganas, porque le gusta, pero no porque es bueno o necesario. Es importante saber que el calcio del queso no se asimila bien, porque está engrasado. Es imposible hacer un queso con aspecto duro que no tenga grasa. Los lácteos descremados permiten mejor la absorción del calcio. Otro ejemplo: la leche fortificada con hierro es una locura alimenticia. El hierro impide que se asimile el calcio y el calcio, que se asimile el hierro. Darte esa leche es un negocio. La persona lo compra pensando que mejora su alimentación, pero le están vendiendo un producto “enriquecido” que no sirve para nada. Como las harinas enriquecidas con hierro. Otra trampa, porque la harina impide que el hierro entre en la sangre.

¿Y los cereales?
Son otro mito terrible. ¿Cuál es la contra de los cereales y la leche? Que actúan por competencia desleal, porque el chico toma dos litros de leche y no toma un jugo de naranja. Come un plato de cereales y no come un bife. El cereal es un producto que está cambiado de lugar, enaltecido en la famosa pirámide alimenticia porque es muy redituable económicamente. El mayor productor de cereales del mundo es Estados Unidos, que promocionó los cereales como algo necesario y bueno. Y nosotros dejamos la tostadita inocente y nos pasamos a la cajita de cereales. Hay que comer carne, legumbres, porotos, pero no cereales. Toda esta industria de panes y galletitas: es un producto baratísimo que se vende carísimo. ¿Por qué no hacen propaganda de la manzana? Porque no se puede travestir. Una manzana siempre es una manzana, no 20 productos distintos. Es lo mismo que la idea publicitaria de que la comida tiene que ser divertida, cajas con muñequitos y muchos colores. Para divertirse, que el chico vaya a jugar con los amigos. Comer es nutrirse, no diversión.

¿Por qué ya no son recomendables el hígado o la morcilla?
Primero, porque cambió la alimentación de la vaca, ya no come pasto sino alimento balanceado. Y el hígado es el filtro del alimento balanceado. Segundo, la grasa impide la asimilación del hierro. Y el hígado y la morcilla son dos productos grasosos. Tienen mucho más hierro asimilable un bife de lomo o una milanesa de soja. Tercero, el hierro se asimila en forma de sulfato y el sulfato de esos productos no se asimila fácilmente. Son productos con mucho hierro, pero del que se asimila poco. Es mejor una tortilla de acelga que un bife de hígado.

Pero no mencionás que el pollo está lleno de hormonas y las verduras son modificadas genéticamente…
El único alimento que sigue bien es el pescado. En cuanto a las verduras, buscar un alimento ecológico es de alto costo. Yo rescato el pollo dentro de las carnes porque la gran mayoría de las hormonas del pollo queda en la piel y en el hígado, que es lo que no hay que comer. Nunca un paté de foie, porque el hígado es donde se juntan más toxinas. ¡Ojo! No olvidar que con la piel de pollo se hacen las famosas patitas y es donde está la mayor concentración hormonal.

¿Por qué decís que hay que observar más a los niños delgados que a los gorditos?
Porque los delgados son los que peor se alimentan. El caso típico son dos hermanos, uno flaco y otro gordo. El flaco come de todo: galletitas, chocolates y todo tipo de cosas inútiles. El gordito, en cambio, come mejor porque le dan fruta y verdura. Parece que ser flaco da pie para hacer lo que quieras. Pero es al revés: si es flaco, tiene que comer mejor, estar mejor alimentado. Es imposible que un chico en edad de crecimiento saque algo de un paquete de galletitas. Los nutrientes están en lo que come el gordito: carne, pollo, pescado, fruta y verdura. Otro tanto queda para los chicos que hacen deporte, que después se van a la esquina a comer una empanada o pizza. Necesitan más hidratos de carbono, pero de los buenos, como por ejemplo fideos con brócoli. Eso le va a dar energía. La grasa, como lleva más trabajo digestivo, quita energía.

¿Cual es el rol del Estado en este tema?
Por eso escribí el libro. ¿Cómo hacer una campaña contra toda la presión económica de los trust de la alimentación sobre el Estado? Esto no es sólo un problema argentino, es mundial. Estados Unidos es el país que peor come y donde la presión económica es mayor. Te engrasan el hígado, te llenan de colesterol, y cuando cumplís 30 años, te dan Rosuvastatina para bajarlo, o para curarte la diabetes que ellos te crearon. Cuando lanzaron las cajas PAN, estaban llenas de harina y polenta, pero no tenían lentejas, que son bifes en miniatura.

En las escuelas dan galletitas, pan, mate cocido y sándwich de fiambre.
Me parece de terror, porque es mucho más barato comer bien que comer mal: una ensalada con arroz, lentejas y un poco de huevo duro es más barata que un sándwich de jamón y queso. Pienso que avanzar en el cambio va a costar, pero que estamos haciendo algo. No va a ocurrir de la noche a la mañana, pero un cambio chiquitito siempre ayuda: que tu hijo te vea comer una fruta en lugar de la bolsita de cereales, por ejemplo.

 

Algunos consejos

«La quinoa es un súper alimento y casi no se conoce. Se cocina igual que el arroz, pero actúa como una legumbre, tiene alto poder alimenticio”.

“El mejor pan es el más sencillo. Da igual que sea industrial o de panadería. El peor, en cambio, es el que tiene muchas semillas y cereales. Parece muy sano, pero es un masacote engrasado”.

“Si comés un sándwich al mediodía, no comas fideos a la noche. Te levantaste y comiste un pan de salvado; al mediodía, un tostado de queso y tomate; a la tarde, unas galletitas Frutigran; y a la noche, llegás a casa y te haces fideos. Entonces comiste harina todo el día: a la noche, comé hortalizas y carne”.

“Una persona que está trabajando hasta las ocho de la noche, no llega a su casa y se pone a limpiar la acelga que compró de paso. Hay que tener hortalizas congeladas en el freezer. El congelado es el mejor método de conservación, porque no se pierden nutrientes. En el hielo se conservó siempre todo, hasta un mamut en Siberia”.

“Las milanesas, siempre fritas. Si hacés una milanesa al horno, ponés en la fuente un poquito de aceite y la carne arriba, entonces se va absorbiendo lentamente y entra. Mejor tirá la milanesa en una sartén con mucho aceite. Puede usarse el mismo varias veces mientras no se haya quemado. Ojo, porque el aceite quemado se vuelve tóxico. Como la milanesa lleva huevo y clara, se sella inmediatamente con el calor y el aceite no entra, queda en la superficie. La secás con papel y ya está”.

“La lenteja es un bife en miniatura, sólo hay que saber hacerla: dejarla en remojo, cambiar el agua para hervirla… Una ensalada con lentejas es fácil. La gente le huye porque dice que le cae pesada, ¡pero es porque siempre la come con chorizo!”

“En la pizzería, lo bueno es la fainá, no la pizza. En la alacena, tenés que tener Fainalín. Ya está listo. Le ponés agua, lo metés al horno y zafaste. Es una muy buena base para poner acelga, zapallo o calabaza. Te da una tarta alimenticia y no una de harina integral”.

“La leche de soja es buena. La soja es buena. Empezamos con los transgénicos, ya sé, pero es un muy buen producto, es un producto sanísimo. La leche y los porotos tienen calcio y todos los nutrientes que una persona necesita”.

DZ/km

Fuente Redacción Z
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