Tiempo en Capital Federal

17° Max 11° Min
Muy nuboso
Muy nuboso

Humedad: 63%
Viento: Suroeste 12km/h
  • Martes 18 de Mayo
    Cubierto12°   15°
  • Miércoles 19 de Mayo
    Cubierto12°   15°
  • Jueves 20 de Mayo
    Cubierto13°   15°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Miguel Grinberg, el activista poético

Acaba de publicar el diario –entre biográfico y metafísico– de su vida en Nueva York durante los años 60, cuando esa ciudad era el paraíso de la contracultura norteamericana. Además, la Legislatura lo distinguió como Personalidad Destacada de la Cultura.

Por Diego Oscar Ramos
Email This Page
MG

Medio siglo puede no ser nada, si leemos con sensibilidad del más puro presente el libro “Memoria de los ritos paralelos. Diario de Nueva York, 1964”, un viaje poético místico que el inclasificable Miguel Grinberg realizó a mediados de los 60 y recién publicó este año. Es que, a diferencia de muchos escritos de pensadores o artistas que publicaron sus apuntes de lo que vivían en tiempos de una contracultura universal que criticaba lo más deshumano del mundo occidental, el texto del poeta argentino no se pierde en descripciones de trips mentales o en los devaneos emocionales de una generación que enfrentaba con arte al poder.

El creador de la revista “Mutantia” -pionera en difundir en los tempranos 80 un ideario ecologista que incluía tanto el ambientalismo como la evolución espiritual- comparte con el lector una especie de boceto apasionante de su obra entera. Grinberg es una figura esencial de la cultura argentina, uno de los primeros intelectuales que interpretó el valor del primer rock nacional con su mítico libro Como vino la mano. Y ha usado la mayor parte de su vida creativa, como difusor de arte o pensador, para ampliar la conciencia de sus lectores u oyentes. Recientemente, la Legislatura porteña lo nombró Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en un acto en el que lo acompañaron el músico Palo Pandolfo y la astróloga Ludovica Squirru, entre otros.

“Es un libro de alta densidad poética. Es la experiencia de la soledad en una metrópolis y al mismo tiempo, de mi intento de formar un movimiento internacional de poetas, en contacto con la vanguardia norteamericana, en el 64, un año excepcional en el que debutaron los Beatles y se consolidó el movimiento pacifista por la guerra de Vietnam”, resume Grinberg. Y cuenta que confluyó más de una casualidad para que se editara, incluido un viaje a Campinas para recuperar papeles de un viejo altillo.

“Es un regalo que me ha hecho el destino. Normalmente hay que esperar que el tipo se muera y entonces se publiquen los diarios íntimos completos, pero me tocó hacerlo en vida y me siento bien porque es una obra de una potencia expresiva muy grande”, comenta el autor.

Grinberg llegó a Estados Unidos en el contexto de su trabajo como difusor de la poesía más americanista, incluyendo no sólo los latinoamericanos más revolucionarios estéticamente, sino también los norteamericanos más vanguardistas, pero rechazados por la intelectualidad sudamericana de izquierda. “Para mí no había otro interés que la esperanza, el amor, la justicia”, sentencia con cierta ternura el escritor, llegando a lo esencial de un tiempo donde tuvo fuerte contacto con figuras adoradas como los beatniks Allen Ginsberg o Leroi Jones o el místico Thomas Merton. En todo el diario se respira una búsqueda tan estética como espiritual, que confiesa que le ha traído más de un problema en algunos círculos intelectuales. “Cuando quería llevar el concepto de lo sagrado, la gente marxista o anarquista se ponía mal conmigo”, comenta Grinberg y aclara: “La religiosidad emana de una percepción de la realidad que se acerca a la sacralidad o lo que en los libros religiosos se llama la divinidad, que no depende necesariamente de una estructura religiosa, aunque haya gente que cree que es lo mismo”.

Finalmente, acepta el poeta, toda su vida se vio marcada por una militancia de la más profunda libertad: “Las raíces del poeta son el universo, no es ni la secta ni la patota, para eso está el fútbol, porque la poesía es la vivencia de lo eterno, lo ilimitado, ya sea con dolor o con placer”. Desde que escribiera su diario, en una máquina de escribir prestada que debía devolver cada mañana donde transcribía pensamientos, sensaciones, angustias, reflexiones, aventuras, éxtasis de ideas o vivencias, Grinberg siente que hay puntos que unen toda su labor. Así, en la publicación de más de 50 libros, propios o traducidos, además de la edición de revistas claves como “Eco contemporáneo” o la creación de grupos de meditación, ha perseguido un objetivo fundamental: “La idea principal, que sigue siendo un desafío de la humanidad, es la creación de una sociedad tolerante y equitativa”. Quien no haya leído al escritor, bien puede sumergirse en este diario, una muestra potente de su identidad.

Textuales:

El cálido temblor del asombro

“No hay modo de convertir todo lo sucedido durante nuestro acto de amor con líneas poéticas. Al menos no por ahora. Estoy emocionado. No lo esperaba. Escribí hace unos meses que quiero vivir en el asombro permanente. Es hermoso, dulce y cálido por todo su matiz imprevisto e incalculado. Tenue y tierno. Cargado de sonrisas, en plenitud. Sin sentimiento de culpa. Con intensidad personal e indestructible. Al servicio únicamente de sí mismo. sin otra trascendencia. Fabuloso, y sólo debido a su simplicidad. No hay palabras para expresarlo. Tampoco es necesario».

Las movilizaciones contra la guerra

«Quietud. Un político ha recomendado hoy el uso de bombas atómicas en Vietnam. Todo es aquí una campaña electoral. Y los violentos del siglo predicando más violencia. Gastados hasta la médula, incapaces ya de reaccionar. Pero la marea crece».

Aprendizaje en Manhattan

«Hace una semana cumpli veintisiete años… en baires retomaré la edición de mi revista, parea proseguir el despliegue de la Nueva Solidaridad. En Nueva York se abrieron para mí infinidad de senderos. Me siento como un sembrador de certidumbres… Imperceptiblemente madura un quorum de seres motivados por una energía profética. Soy parte de esa conspiración. Y algo aprendí en Manhattan: nada urge, la eternidad se anida en el tiempo presente.»

 

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario