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TEMAS DE LA SEMANA

Mercedes Sosa: homenaje para recorrer tarareando

Fotos, pósters, grabaciones y videos en una muestra dedicada a la Negra en la Casa del Bicentenario.

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Un rincón de intimidad. Un sillón con esterilla y el chal verde dejado ahí, casi por descuido. El piano con una letra de canción en tipografía muy grande, en mayúsculas -esa dichosa presbicia que nos desenfoca todo el tiempo los papeles-, las anotaciones en marcador negro de trazo fino. Sobre el piano, una tetera de loza y dos tacitas. Allá el bombo, uno de los tres bombos que tuvo Mercedes Sosa.

Así era el espacio donde ensayaba la cantora. Donde elaboraba los sones que nos arroparon. La voz que supo, quién sabe cómo, de nuestras soledades. «Alfonsina», «Juana Azurduy», «Polleritas». Cada uno podría llenar el espacio entre comas con la canción que lo acompañó cuando la vida exigía ir cuesta arriba. O al revés.

A ese pequeño espacio nos proyecta la cronología desplegada en la muestra que propone la Casa del Bicentenario bajo el título «Mercedes Sosa. Un pueblo en mi voz».

El hilo conductor son cinco grandes conciertos: el del Olympia de París, en 1979; el del Ópera en Buenos Aires, 1982; el del Lincoln Center de Nueva York, de 1992; el de Santa Catalina, Jujuy, 2001, y el del Coliseo Romano, en 2002. La cronología se despliega en distintas salas, acompañada por fotos, videos y los cuadros que la cantora tenía en su casa. Hasta ahí lo que todo espectador podría procesar sin sobresaltos. Pero lo que en verdad cuesta ver sin sentir un nudo en la garganta son las ropas de la cantora. Esos ponchos que giraron e hicieron estremecer hasta a la popular más alta del Luna Park, vacíos, en una vitrina, sobre maniquíes. No es sencillo tomar distancia.
Pero allí nomás, a la vuelta, hay una enorme pared con pósters de las grandes presentaciones. Como si volviera a actuar mañana, en París o en Buenos Aires. La pieza más preciosa de la colección es el afiche de 1952 en el que puede leerse: «Gran Embajada Argentina Splendid, auspiciada por Modart cadena de camiserías. Presenta su sensacional certamen buscando la pareja tucumana del baile folklórico dentro de un gran espectáculo». El concurso lo ganó Gladys Osorio. Ése fue el primer nombre artístico de Mercedes Sosa y que usó en aquélla, su primera presentación formal.

DZ/fs

Fuente Redacción Z
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