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TEMAS DE LA SEMANA

Melancólico adiós a los domingos de los Campanelli

El 30% de los porteños vive solo, otro 30% con otra persona y el 18% con otras dos.

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Aquel «no hay nada más lindo que la fami­lia unita» es una frase que merece ser ubica­da en algún texto sobre historia de la vida cotidiana en Buenos Ai­res. Son pocos los que la recuer­dan. Recapitulemos. A comienzos de los 70, los porteños arranca­ban la picadita del domingo ante la imagen del televisor blanco y negro, con el sintonizador fijo en Los Campanelli, programa que mostraba la clásica familia argen­to italiana de aquella época. Fue tan popular que a ese tipo de fa­milias se las llamaba, un poco en broma, usando el título de la te­lecomedia. Tiempos anteriores al control remoto. ¿Qué queda de todo aquello? Según la Encuesta Anual de Hogares 2009 de la Ciu­dad, poco y nada.

Hoy, el comercial de gaseosa con burbujas chiquitas donde apa­rece un viejo modelo de familia, compuesto por padres con tres hi­jos y la abuela, no sería muy vero­símil si se lo contrasta con el hogar tipo de la ciudad de Buenos Aires. En las quince comunas porteñas, el 78 por ciento de los habitantes vive actualmente en casas de me­nos de tres personas. En 2003, se hablaba ya de un 73 por ciento.

Según la socióloga Marisa Pon­ce, integrante del Área Salud y Po­blación del Instituto de Investiga­ciones Gino Germani de la UBA, «la preponderancia de estos ho­gares se explica porque la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta la población más envejecida del país y una gran proporción de esas personas viven solas».

Los datos estadísticos señalan que en la antigua Capital Fede­ral predominan los hogares uni­personales y en segundo lugar se ubican los de dos integrantes. Tan envejecida está la población por­teña que, en el Censo 2001, el 16 por ciento era mayor de 65 años.

Los agentes inmobiliarios, sin embargo, perciben otros fenó­menos. Consultados por Diario Z acerca de un aumento en la de­manda de unidades pequeñas en los últimos años, en Lepore fue­ron categóricos. «Desde luego, cada vez hay más gente que vive sola en Buenos Aires». La Encues­ta Anual de Hogares 2009 señala que representan el 29 por ciento de la población porteña. La ma­yor concentración de solos apare­ce hoy en los barrios de San Nico­lás, Monserrat, San Telmo, Retiro, Constitución, Balvanera, San Cris­tóbal y Puerto Madero. Un embu­do que lleva directo al centro de la Ciudad.

La vendedora de inmobiliaria atribuye el crecimiento de los ho­gares unipersonales a las muchas separaciones. «Las parejas se se­paran cada vez más jóvenes. Esto lo estamos viendo desde hace tres o cuatro años. Muchas uniones se desarman cuando llega el primer bebé. La mujer se queda con el departamento y puede venderlo para comprar otro más chico. El hombre alquila algo o se va a vivir con los padres», detalla.

Ése es el panorama que pintan las inmobiliarias en la zona de clase media y clase media alta que traba­jan con propiedades ubicadas tam­bién en Belgrano, Palermo y Barrio Norte. Allí predominan, de todos modos, los hogares compuestos por dos personas, que en total re­presentan el 31 por ciento de la po­blación porteña. Esta situación es la misma que puede apreciarse en Co­legiales, Núñez, Saavedra, Coghlan, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón. La extensión de las líneas de subte y las estaciones de ferrocarril convir­tieron esos barrios en zonas codi­ciadas por el sector medio.

Casa chica pero con cocina grande

Otro es el panorama, sin em­bargo, cuando se contacta a los agentes inmobiliarios de la parte sur de la Ciudad. Allí se advierte mayor presencia de hogares com­puestos por tres personas. Ellos representan el 18 por ciento de la población porteña y se ubican principalmente en los barrios de La Boca, Barracas, Parque Patri­cios, Nueva Pompeya, Villa Solda­ti, Villa Lugano y Villa Riachuelo.

En La Llave, una de las inmobi­liarias de mayor peso en Barracas, observan que la demanda de uni­dades de dos ambientes, de bajo metraje cuadrado, creció de ma­nera desmesurada en los últimos dos años. «Las familias se achi­caron. Los matrimonios ahora se conforman con un sólo hijo. Las mujeres traba­jan y no tienen tiempo para criar a varios chi­cos», observa un vende­dor. «Eso sí, hay cosas que en la zona sur no se modifican. Todos quie­ren un departamento pequeño, pero la coci­na tiene que ser gran­de y luminosa, con vista al frente. Es la añoranza de la vieja familia italia­na. Se sigue buscando la cocina amplia aun­que la mujer no está mucho tiempo en la casa y termina llaman­do al delivery», conclu­ye este experimentado agente, que no advirtió entre sus clientes una mayor ten­dencia a separarse.

En tanto, a la socióloga no ter­mina de convencerla la hipótesis de las separaciones. «El aumento de las rupturas matrimoniales se ha señalado como un indicador de los cambios en la formación de parejas y familias ocurridos en las últimas décadas. Pero la hipótesis sobre las separaciones no puede conocerse con certeza, porque las fuentes de datos del registro civil de la Ciudad de Buenos Aires solo informan acerca de matrimonios y divorcios, y no se tienen en cuen­ta las separaciones de hecho de las personas a menos que tengan una resolución legal. Las perso­nas que han convivido sin víncu­lo legal solo se conocen median­te los censos de población, que se llevan a cabo cada diez años, o a través de encuestas específicas», sostiene Marisa Ponce.

Y agrega que en la Ciudad de Buenos Aires predomina un mo­delo de fecundidad baja y tardía entre otras razones porque los jó­venes, sobre todo en los estratos socioeconómicos medios, perma­necen más tiempo en el sistema educativo, se capacitan para des­empeñarse en el mercado de tra­bajo, y eso conduce a un retraso en la edad a la primera unión y al nacimiento del primer hijo.

Otro dato relevante es la exis­tencia de hogares unipersonales como consecuencia del incremen­to de la vida media de la población, y en particular de las mujeres. Los hijos se van y a menudo queda en casa la madre sola, viuda. Hoy más del 10 por ciento de la población porteña está por arriba de los 70 años, y para la franja mayor de 80 años, hay 51 varones por cada 100 mujeres. En muchos casos, esas personas mayores solas se encuen­tran en una situación de gran vul­nerabilidad. Hay más concentración de mayores de 65 años en el barrio de Palermo. Representan casi el 23 por ciento de la población en esa zona. Los barrios con menos ha­bitantes mayores son Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo, con apenas el 12 por ciento.

La tendencia, que parece irre­versible, obliga a redefinir qué tipo de «familia» es la familia tipo.

DZ/km

Fuente Redacción Z
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