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TEMAS DE LA SEMANA

Mauricio Hanuch: «El trasplante fue el partido más difícil»

Con sus enganches enamoró a la gente de Platense  e Independiente. Un transplante de riñón le salvó la vida.

Por Jonathan Sacco
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hanuch

El Turquito, como lo llaman todos, fue un talentoso media punta que dejaba mal parado a cualquier defensor con amagues indescifrables. De gambeta corta y movimientos imprevisibles, Mauricio Hanuch dejó un gran recuerdo en la memoria de los hinchas de Platense, club en el que debutó y se retiró tras padecer problemas de salud que derivaron en un trasplante de riñón.

Conversando con Diario Z en su departamento de Las Cañitas, recuerda aquella intervención como el “partido más difícil de su vida”, rememora su historia calamar, su paso por Independiente y el histórico campeonato logrado en Portugal.

¿Cómo arranca tu historia en Platense?
A los 15 años me vio el “Viejo” Pérez en el campito del barrio jugando el torneo Evita. En ese momento, me decía la gente mayor que él había descubierto a Alfaro Moreno, Espina y Spontón. Cuando terminó el partido, anotó algo en un papel y me preguntó si quería jugar en Platense. Con el tiempo me enteré que el papel decía que yo era un crack, que no necesitaban probarme. Luego, en la sexta división, jugué 15 partidos y sin cumplir todavía los 17 años el “Chamaco” Rodríguez me subió a Primera, debutando contra Independiente en la Copa Centenario de 1993; no estaba preparado.

22 de febrero de 1998. ¿Qué recordás de esa fecha?
Hermoso. Quedó en mi cabeza para siempre. El 4 a 0 a Boca en La Bombonera no sólo me lo recuerdan lo hinchas de Platense, sino también los de Boca. La vivencia fue muy linda. Dejé una imagen para siempre en esa generación.

¿Fue la vidriera necesaria para llegar a Independiente?
Seguro, porque el “Flaco” Menotti me llamó enseguida. Arreglé con Independiente y justo cuando voy a firmar me llama el presidente del Alavés de España para ofrecerme contrato, pero era tarde.

¿Menotti fue el DT más importante que tuviste?
Hay técnicos que me marcaron mucho. El Flaco con sus mensajes me llegaba al corazón, me quería mucho. Me ponía de volante por derecha, más retrasado, por todos los buenos jugadores que había. Tiraba 50 enganches y estaba siempre en el mismo lugar (risas), lejos del arco. Al torneo siguiente me puso de media punta y salí el jugador con más asistencias y Calderón fue el goleador.

Luego, el salto al fútbol europeo, al Sporting de Lisboa. ¿Cómo fue esa experiencia?
Muy linda. Fue todo muy rápido, como mis comienzos en Platense. Yo iba a ir al Benfica. Jupp Heynckes, que era su DT en ese momento, le preguntó a Menotti por mí y César le dijo “llevátelo que es crack” (risas). Pero en el medio apareció el Sporting, que vende a Simao Sabrosa y me compra por recomendación del Beto Acosta, que jugaba ahí. Tuvimos la suerte de salir campeones con el Sporting tras 17 años, una locura. La gente nos siguió desde Porto hasta Lisboa por la ruta. Hermoso.

¿El hecho de no haber jugado más de dos años en un mismo club fue por las lesiones que tuviste?
A los 24 empecé a tener problemas de rodilla. Me costó mucho mantenerme por ese motivo. Casi dejo el fútbol en un momento, se me hizo todo muy difícil luego de la segunda operación. Pasé muchos problemas en las revisiones médicas de los clubes. Por ejemplo, me rebotaron de Red Bull de los Estados Unidos. Luego me retiré donde empecé, en Platense. Marcelo Sacco, dirigente en ese entonces, me ofreció estar ligado al club para el armado del plantel, pero estaba el “Bocha” Baena de técnico y me convencieron para que siga jugando. Platense venía quebrado de gestiones anteriores. Pudimos zafar del descenso y me ofrecieron seguir pero empecé a sentirme mal de salud: dolores de cabezas y vómitos, no podía dormir. Me tuvieron que internar de urgencia y comenzaron a hacerme diálisis. Luego me dijeron que tenían que trasplantarme el riñón, porque funcionaba al siete por ciento. Eso sí me golpeó.

La operación fue el 29 de noviembre de 2010. ¿Cómo llega tu hermana Claudia a tomar la decisión de ser la donante?
Lo habló con los hijos y le dieron para adelante. También mi papá y mi mujer querían serlo. Pero la mayor compatibilidad, luego de los estudios, era con el riñón de mi hermana. En la vida, cuando te golpea la salud, después te importa poco lo demás. Porque te das cuenta de las cosas y te aferrás a los sentimientos. Fue el único partido que tuve presión en mi vida (risas). Hay mucha gente que dice que sí y días antes del trasplante se arrepiente, porque no es fácil la decisión. Hoy tomo doce o trece medicamentos por día, pero el mejor remedio es el estado de ánimo, estar alegre.

¿La vida de deportista te salvó de la muerte?
Me ayudó mucho. Según los médicos, aguanté las diálisis por arriba gracias a eso. Te consume, pero por haber sido deportista gané ese, que fue el partido más difícil que tuve.

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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