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TEMAS DE LA SEMANA

Massuh: “Hay 450 mil personas en las villas; es récord histórico”

La escritora y destacada intelectual Gabriela Massuh acaba de publicar el libro El robo de Buenos Aires donde analiza por qué la ciudad va rumbo a un “urbicidio” si continúan ciertas políticas que lleva adelante la gestión actual.

Por Agustina Larrea
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GabrielaMassuh

«Buenos Aires siempre fue una obsesión para mí y de alguna manera siempre estuvo en mis novelas”. Así resume la escritora y gestora cultural Gabriela Massuh su vínculo con la ciudad. Así también fue como nació su último libro El robo de Buenos Aires, un riguroso estudio sobre los cambios radicales que sufrió el paisaje porteño en los últimos tiempos con un trabajo de investigación en el que aporta elementos para hablar de una ciudad que se encamina hacia su propio “urbicidio”.

En el libro se analiza esta idea de “sojización” de la ciudad, mediante un paralelo entre los cultivos desmesurados y la proliferación del cemento en Buenos Aires. ¿Cómo llegás a este concepto?

Vengo trabajando hace tiempo en conjunto con un grupo de investigadores, entre los que está Maristella Svampa, Norma Giarracca, Enrique Viale y otros. Ellos empezaron analizando el tema del extractivismo, tanto en minería como con la soja, y consiste en aprovechar grandes áreas de espacios y bienes comunes para la sobreexplotación privada. Se trata de una reprimarización de la economía. Ese término del extractivismo pasa a la ciudad también, porque lo que se está haciendo es aprovechar el dinero público de los contribuyentes para darle valor a una tierra, con la construcción de torres. Eso provoca que el ABL aumente terriblemente. Pero ese valor no derrama sobre nosotros, sino que es usufructo de privados que construyen viviendas de 1 o 2 ambientes cuando Buenos Aires necesita lugares de 2 y 3 ambientes para las familias. ¿Qué pasa con esas familias? Se van al conurbano y la ciudad está cada vez más vacía en términos de vivienda de clase media. Aumenta en villas; tenemos casi 450 mil personas viviendo en villas, que es más del 10%; un récord histórico como nunca hubo.

También se desarrolla el concepto del derecho a la ciudad… ¿en qué consiste y qué ocurre en este sentido en Buenos Aires?

Fue desarrollado por un ensayista francés que se llama Henri Lefebvre a mediados de los 60 y estaba muy ligado a la construcción de una torre en París, en Montparnasse, que generó muchísima controversia. Se discutía por entonces que no había derecho a destruir París y que los ciudadanos tenían que defender su derecho a la ciudad; a hacer la ciudad no de acuerdo con las necesidades económicas o urbanísticas. Las necesidades urbanísticas a veces son pretexto de las económicas. Esto fue tomado ahora por David Harvey que en su libro Ciudades rebeldes también insiste muchísimo en ver cómo hay épocas en las que los ciudadanos han podido moldear una ciudad y hay épocas como estas en las que ese acceso nos está absolutamente vedado. Creo que los habitantes de Buenos Aires, en vez de votar por papelitos de colores, deberíamos pensar mucho más en el bienestar y en la posibilidad de que esta ciudad vuelva a ser habitable. Tendríamos que ejercer más nuestro derecho a la ciudad.

¿Por qué entonces el gobierno actual lleva dos mandatos y gana cómodamente las elecciones?

Es que más que ningún otro, el PRO es un producto, no de sus dirigentes, sino de alguien que gestó y que inventó una imagen. Es lo que Beatriz Sarlo llama la ‘post política’; es esto de hacer encuestas y ver qué quiere la gente. Un claro ejemplo es el Metrobús. Se trata de una obra que da la impresión de que hay alguien trabajando para el transporte. Pero eso esconde que hay estaciones de subterráneo prometidas que no se hicieron. ¿Cuántas estaciones de subterráneo terminó Macri? Creo que 3 de las 10 por año que había prometido. Una ciudad como Buenos Aires ya no puede moverse con transporte público de energía no renovable.

¿Por qué creés que así y todo hay medidas, como las sendas para bicicletas o el propio Metrobús, que están bien vistas incluso por gente opositora al macrismo?

Las bicisendas tendrían que haberse hecho con muchísimo mejor planificación. Que exista la posibilidad del traslado en bicicleta es importantísimo. Ahora, si se analiza, el estrato de la población que se maneja en bicicleta es la clase media y media alta. Además, es un modo que está mucho más instalado en los barrios del norte que en los del sur. Yo estaría mucho más conforme si las bicisendas cubrieran toda la ciudad y se permitiera a la gente realmente trasladarse a su lugar de trabajo y además tener dónde dejar la bicicleta. Progresivamente se está haciendo esto; eso es bueno. Lo que ocurre es que eso debe ser paralelo a un transporte público mucho mejor diagramado, con muchos más subterráneos. Por otra parte, allí donde hay Metrobús, no hay bicisendas. Hay que tener muchísimo cuidado con lo que se hace con el Metrobús que estuvo planeado en parcelas que no fueron comunicadas entre sí. Por ejemplo, el de la 9 de Julio se hizo sin el túnel que comunicaba con Constitución y sin el túnel que comunicaba con la autopista. Yo voy a creer en el Metrobús cuando cubra el Obelisco con San Isidro o el Obelisco con el Tigre. Pero este Metrobús de parcelas es como los contenedores. Son puras marcas de un partido de gobierno sobre la ciudad. Eso es todo, algo que a la gente le hace la vida un poco más agradable durante 10 minutos, pero no más que eso.

Otro de los temas del libro es la separación de Buenos Aires en comunas. ¿Qué efecto tienen sobre la ciudad?

El tema de las comunas es producto de la modernización en la gestión de la ciudad impulsada por el socialismo con modelos europeos. Consistía en dividir a la ciudad en diferentes barrios y darles a esos barrios una pequeña parcela de autogestión que no hace más que al 2% del presupuesto total de la ciudad y que manejan los vecinos. Esto les da facultades como hacer un parque o si quieren ampliar una vereda, si quieren mejorar una escuela. También pueden, en la idea original, oponerse a la construcción y eso es lo que le molestó al PRO. Macri destruyó las comunas y les quitó todo el presupuesto. Además, hizo una especie de triquiñuela para que al frente de las comunas estuviera gente del PRO que tiene absolutamente cooptada y anulada la participación ciudadana. Entonces se centralizó la queja común del vecino no en el barrio, sino en jefatura de gabinete, o sea, en Rodríguez Larreta. Eso equivale a cero, es nada, no hay forma de que puedas ir a quejarte de algo.

¿Y la separación en polos? ¿A qué apunta?

Son la contraparte de una fragmentación de la ciudad que, en primer lugar, atenta contra la raíz democrática y plural que tenía Buenos Aires, con los barrios porteños múltiples, donde habitaba tanto la clase media como la clase baja y como la inmigración. Eso, que caracterizaba a esta ciudad, está siendo liquidado por los polos, porque los polos son lugares de supuestos iguales que en realidad se trasluce en beneficios a empresas. Una galería de arte no va a ir a La Boca porque es peligroso y La Boca no se va a hacer menos peligroso porque le mandes mucha más policía. En estos tiempos hay un desalojo por día a raíz de estos polos, que son pura especulación. Es gente que dice “yo me adhiero al plan de galerías de arte y construyo un edificio de 20 pisos y abajo una galería”. Entonces tenés exención de ABL, exención de sellados, exención de Ingresos Brutos por 15 años y además la empresa, que en general es una constructora, tiene exención en toda la ciudad y no solamente en el polo al que se adscribieron. Si uno analiza toda la parcelación de Buenos Aires en polos y distritos, la ciudad está toda cubierta. Esto quiere decir que para las empresas de cada rubro tenés exención. Mientras tanto tenemos el ABL más caro de América Latina y es 15 veces superior al de México, que es el que viene después.

¿Qué Buenos Aires recordabas cuando empezaste a estudiar todos estos cambios? ¿Qué se perdió en el camino?

Sobre todo una Buenos Aires mucho más amable, una ciudad de nivel humano, una Buenos Aires abierta a los vecinos, abierta al pasado y al futuro, una Buenos Aires donde había huellas de los artistas, de los escritores, de los creadores. Había huellas de la historia, de lo que fue. Había misterio, el misterio de la identidad, uno podía buscar la identidad de los barrios. Yo lo hacía mucho de adolescente en bicicleta. Esto se contrapone totalmente con esta Buenos Aires cerrada, peligrosa e igual a sí misma, sin ningún encanto.

¿Encontrás en este panorama alguna solución, algún movimiento alternativo que te entusiasme?

Hay muchísimos grupos que defienden sus barrios. El problema es que estos grupos, ya sea los vecinos de Caballito, o los de Palermo, o los vecinos de la comuna 13, o los defensores de Villa Devoto, pelean puntualmente y todavía no hubo un movimiento que los convocara a todos.

¿Y cuál es, según tu análisis, el problema más urgente de la ciudad?

Claramente el tema de las villas. Hay cuatro villas que ya tienen su orden de ser urbanizadas y no se hizo absolutamente nada. Y no se va a hacer. Lo que se quiere hacer es especular con esas tierras y que la gente se vaya al conurbano. Si ahora van a dar escrituras, como se ha informado, nos van a taponar una salida de aire que es vital, por ejemplo, con el proyecto de los solares de IRSA al lado de la Costanera Sur. Toda la costanera está planificada para hacer más edificios. Por el momento las villas nos han preservado de eso y tendríamos que ocuparnos un poco más de urbanizarlas y no de otorgar simplemente escrituras. Padecer gobiernos así, que piensan solamente a nivel de sus empresarios amigos, es la mayor inmoralidad que hemos tenido después de la dictadura, el mayor robo que haya sucedido a nivel político. Y esto con la ignorancia de gran parte de la población. Esto a mí me asombra mucho.

 

Perfil

– Nació en Tucumán.

– Dirigió el departamento de cultura del Instituto Goethe de Buenos Aires durante más de 20 años.

– Fue docente universitaria y periodista en temas de cultura; tradujo a Kafka, Schiller, Enzensberger, Rilke y Camus, entre otros.

– Lleva publicados cuatro libros como autora, entre ellos dos novelas.

– En 2011 fundó la editorial Mar Dulce que hoy dirige.

 

DZ/al

Fuente Redacción Z
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