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Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Más de un millón de conductores no respeta rampas y estaciona mal

Según un informe de la Secretaría de Transporte y Tránsito porteña, más de un millón de multas se labraron en 2015 por mal estacionamiento, muchas veces ante rampas para personas con discapacidad o paradas de colectivo.

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Personas con discapacidad aseguran que cada vez se les dificulta circular por la Capital y el conurbano por falta de rampas o autos que obstruyen esquinas y paradas de colectivos.

La Secretaría de Transporte y Tránsito de la ciudad de Buenos AIres informó que del total de 1.280.167 multas labradas por mal estacionamiento el año pasado, 918.895 se realizaron a través de fotos electrónicas y 361.272 fueron labradas a mano por los inspectores.

Pablo Vello no ve y no puede caminar, vive en la localidad de Caseros junto a su esposa que también es ciega y sufren de manera reiterada la desaprensión de los automovilistas que dejan sus autos donde no deben.

«Muchas veces los colectivos no se pueden acercar a la vereda y tenemos que contar con la buena voluntad de los pasajeros o los choferes para subir y bajar con las sillas», contó.

Vello, que es miembro de Ajedrecistas Ciegos Unidos Argentinos (ACUA) y estudia la diplomatura en el juego ciencia en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), dijo que es «muy difícil la movilidad en transporte público, porque muchos colectivos no están adaptados con la rampa, y los que las tienen no funcionan por falta de mantenimiento».

También tomar el tren hacia la Capital es dificultoso, porque «para acceder al anden se llega a través de un puente que tiene como 30 escalones y aún no cuenta con ascensores. Por eso es complicado tanto para nosotros como para las personas mayores o para las que van con bebés en carritos», añadió.

«Donde vivo no hay rampas en todas las esquinas y las que están suelen estar obstruidas por algún conductor distraído, y uno puede entender que es porque no tenían lugar o porque andan apurados, pero el que necesita la vereda soy yo, ¿Y quién me entiende a mi?», cuestionó.

Alejandro Bianchi, estudiante de tecnicatura en Producción Vegetal Orgánica en la Facultad de Agronomía de la UBA, trabaja en la administración pública y desde hace siete años integra «Acceso Ya», una ONG que se presenta como una instancia colectiva que ayuda a facilitar las denuncias de personas en sillas de ruedas y movilidad reducida.

A los 14 años Alejandro comenzó a renguear: «Empecé a relacionarme con gente que tenía movilidad reducida y a interiorizarme por los derechos que nos competen»-.

«Cada dos o tres meses salimos a pegarles calcos a los autos que obstruyen rampas y paradas de colectivos. También hacemos una ‘campaña de realidad de sillas de ruedas’ donde invitamos a las personas a que se sienten y hagan un recorrido por las veredas, para que vean lo difícil que es tomar un transporte o transitar por la ciudad de Buenos Aires», explicó.

«Además les sacamos foto a la patente de los autos que están mal estacionados obstruyendo rampas, accesos y paradas de colectivos y luego se la enviamos al Gobierno de la Ciudad a través de su página web para que labre la multa correspondiente», dijo el integrante de esta ONG que recibe unas «200 denuncias por año ante la falta de accesibilidad en calles, edificios y escuelas».

Respecto a los medios de transporte en la Capital, indicó que «los colectivos están accesibles en un 70 por ciento, los subtes en un 30 y las estaciones de trenes están todas accesibles».

Otro caso es el de Gerardo Burgos, un docente de 47 años que vive en La Plata junto a su familia y en 2007 se lastimó la médula en un accidente de trabajo que lo dejó en sillas de ruedas.

«En ese momento mis tres hijos eran chiquitos y enseguida asumí el cambio de vida, por supuesto con apoyo de mi familia y amigos, ya que sin esa contención no hubiese sido posible salir adelante», aseveró Burgos, que hace tres años colabora con Acceso Ya.

Burgos tiene un auto adaptado, pero cuando no dispone del vehículo usa transporte público para moverse en la ciudad a la que, afirmó, le «falta mucho para la accesibilidad a veredas, calles y transporte, y son muy pocas las escuelas adaptadas para facilitar el desplazamiento de las personas con discapacidad».

«Espero que los automovilistas traten de pensar que a veces los cinco minutos que dicen dejar el auto, a nosotros nos demora mucho en dar vueltas para buscar acceso o movernos y que, además, la gente piense que la ciudad es para compartirla entre todos en la situación en que estemos», reflexionó el docente.

DZ/sc

Fuente Télam
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