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TEMAS DE LA SEMANA

Martín Bossi: «El arte es para los desesperados»

Con una potente Big Band y una glamorosa puesta, Bossi revisa medio siglo del espectáculo y homenajea a músicos y capocómicos inolvidables.

Por Teté Coustarot
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martin_bossi Martín Bossi

Lo primero que vi antes de entrar en el teatro Astral fue la cara de Martín observando la calle Corrientes. Avancé hasta los camarines en donde me esperaba el Martín Bossi real, ese que arrasa en su espectáculo Big Bang Show. “Me encanta la vida que le das a la calle Corrientes”, le dije e inmediatamente se me vino a la cabeza la primera pregunta.

Cuando venís todos los días y ves tu cara en ese cartel gigante, ¿lo creés?

A veces lo creo y a veces no lo puedo creer, depende de dónde me pare. Cuando vengo a trabajar lo tomo como algo natural, cuando vengo desde Lomas de Zamora de ver a mi familia pienso “¿qué pasó que está mi cara acá”. Es muy loco, sobre todo si uno se lo toma con tanta calma. Yo estoy loco sólo durante las dos horas que hago el espectáculo.

Quien te ve en el escenario se pregunta “¿qué le pasa a este tipo que no para?”.
Tengo la preparación física de un deportista. Los lunes entreno dos horas y media con el equipo de Martín Vassallo, juego tres veces por semana al tenis con gente que juega en primera y tengo un nutricionista y un médico preparador físico. Me prendo al fulbito dos veces por semana y hago bicicleta y abdominales todos los días, uso complejo vitamínico de un atleta. Es un desgaste emocional muy fuerte.

En tu espectáculo incluiste personajes tan queridos del humor, ¡qué lindo homenaje que hiciste!
Yo creo que es un espectáculo muy argentino, un gran homenaje a los capocómicos argentinos, a la música. Tenemos una Big Band en vivo, mi vieja nunca escuchó violines en vivo, salvo en algún recital. Tratamos de tocar y agudizar los sentidos de la gente: que escuchen violines, que vean a un capocómico, que bailen lentos. Los estimulamos y yo no soy más que un pastor que los lleva hacia ese lugar.

Los músicos son increíbles… las Big Band eran de Frank Sinatra.
Son 16 músicos en escena. Ahora paso a hablarte como productor: yo tengo un piso de dos mil personas para empatar la plata, una locura para el teatro argentino. Cuando bajás un poquito sonaste, por eso yo apuesto a este espectáculo.

Además, recreás a una serie de músicos.
Ray Charles, Frank Sinatra, Joe Cocker, Rod Stewart, Elton John, Axl Rose, Michael Jackson, Freddy Mercury, John Lennon… Queríamos explicar la historia de la música para empezar el stand up preguntándonos qué pasó que nos alejamos de eso. Hacemos una metonimia, yo sugiero con algo muy pequeño y vos imaginás el resto.

Tus espectáculos son muy profundos, siempre preguntás, cuestionás.
Es que el actor ya no es actor, como el futbolista que ya no es futbolista. El actor tiene que ser un tipo que se tiene que preguntar para que la gente se pregunte. El arte es para los desesperados, para los que buscamos respuestas. La gente feliz no se tiene que acercar al arte, el arte es para gente infeliz. El teatro es el arte de la incomodidad.

Hay momentos en los que estás en el escenario solo, me impresiona, llevás todo sobre tus hombros.
Me reflejo mucho en los grandes humoristas, como Jim Carrey, Eddie Murphy, Robin Williams. Jim Carrey se para solo con un micrófono en un estadio de cinco mil personas. Uno apunta a eso con el tiempo, poder quedarse cada vez más quieto y poder comunicar más. Mi sueño dentro de quince años es estar solo en un estadio comunicando, que digan “vayan a ver a Martín que tiene cosas para decir”, hacer reír. A veces me dicen que tengo talento y lo agradezco, pero si la gente supiera lo que yo trabajo por día me daría vergüenza.

Parece que fuera espontáneo.
Da la sensación, pero yo me siento culpable por dormir la siesta y cuando me levanto me pongo a ensayar. Me acuerdo una vez que estaba con una novia al segundo día de salida, eran las dos de la mañana y ella tirada en un sillón viendo cómo yo ensayaba a Mick Jagger. Le pregunté si sabía por qué iba a ser el mejor… “porque mientras todos duermen, yo ensayo”. Padezco la enfermedad de ser desmesurado. Por ejemplo no me arriesgo a tomar alcohol o a probar otro tipo de cosas porque sé que en 20 días estaría muerto, porque mi desmesura es terrible.

Es impresionante lo que pasa en el teatro cuando aparece el homenaje al Negro Olmedo en “Borges y Álvarez”.
Sí, y hace poco estrenamos el sketch de La Bebota, también.

La gente tiene miedo de reírse para no perderse ningún matiz. ¡Está en trance!
La gente hace catarsis porque viene a despedirse de Olmedo porque no se pudo despedir. Por momentos vivo una locura interna porque digo “esto yo lo vi con papá cuando era muy chico”. En momentos de tanto vacío, la gente extraña a estos tipos. Quedan pocos, como Guillermo Francella o Enrique Pinti.

Para finalizar, ¿cuáles son tus lugares en esta ciudad, Martín?
La Bombonera y todos sus alrededores son muy poéticos, tiene una parte tan italiana que me enamora tanto. El Café Tortoni. San Telmo me encanta, Parque Centenario… Me voy al Gato Negro, acá al lado, y soy un señor de 85 años, miro la gente pasar, los tipos tocando la guitarra en la calle, las parejas. ¡Me vuelvo loco!

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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