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Martín Blasco: “Mucha gente que leía a los 15, a los 30 casi no lee»

Escribe literatura juvenil, el género al tope de los rankings de venta, pero dice que esa fragmentación responde al mercado editorial, porque los chicos leen lo mismo que los grandes: de todo.

Por Daniela Pasik
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martín blasco

Libros para lectores jóvenes, o niños. ¿Quién hace tal cosa? Oscar Wilde, Héctor Oesterheld, Sara Gallardo y hasta Jorge Luis Borges en algún momento se dedicaron a lo que la industria editorial llama “literatura juvenil”. Y éstos son sólo algunos de los reconocidos escritores de distintos géneros, estilos, épocas y países que encontraron este interés en común. Actualmente hay en la Argentina, al igual que en el mundo, un panorama amplio y muy interesante a la hora de los libros para jóvenes.

Martín Blasco forma parte del mapa local de autores que se dedican al rubro. Escribe cuentos para niños, novelas juveniles y también guiones de cine y televisión para adultos, valga aclarar. En realidad, no cree mucho en esa distinción de edades y dice que la literatura, cuando funciona, es una sola, para cualquier edad.

Su primera novela, En la línea recta, que habla de la muerte, del amor y de conocerse a uno mismo, entre otras cosas, fue elegida por la Biblioteca Internacional de Munich para integrar su selecta lista The White Ravens, de prestigio internacional. La oscuridad de los colores (colección Zona Libre, Editorial Norma), publicada este año, es un thriller sobre chicos robados que sucede en la ciudad de Buenos Aires en 1910.

Mientras ceba mate en el living de su casa de San Telmo, el barrio en el que imagina muchas escenas de varios de sus libros, asegura que, al contrario de lo que el prejuicio indica, los chicos leen más que los grandes. “Los adolescentes son lectores más voraces y constantes que los adultos”, asegura casi provocadoramente y espera que el interlocutor le discuta para sacar datos concretos que prueben su hipótesis.

“Cualquiera puede fijarse en las ventas que refleja la Fundación El Libro y va a comprobar que los juveniles le ganan por goleada a los de adultos”, dice y se explica antes de que quepa una duda: “Por un lado, es porque son compras obligadas. Hace ya bastante tiempo que en las escuelas se implementa la literatura actual como parte de la currícula. Pero a partir de esas lecturas muchos chicos descubren autores que les gustan y siguen leyendo otras cosas. La adolescencia, un momento de la vida en el que se tiene más tiempo libre, es un momento muy propicio para engancharse a leer”.

¿Al crecer se pierde el hábito?
Sí. Mucha gente que leía un montón a los 15 años, a los 30 casi no lee. Creo que leer tiene mucho que ver con el tiempo libre y que en muchos casos, en la vida adulta, se posterga ese momento de esparcimiento. Además, no es verdad que la tecnología, los jueguitos o la tele hayan hecho que los jóvenes lean menos. Para nada. Son cosas absolutamente distintas. Es como decir que antes, por jugar a la mancha, se leía menos.
¿Qué les gusta leer a los adolescentes?
El fantasy es el género que más se lee. Y muchas sagas, los chicos hoy acostumbran leer historias largas. En el mundo, no sólo acá. Los libros más importantes van al cine y entonces se vuelven más importantes todavía. Todo se retroalimenta y refleja en ventas. También hay modas específicas, de temas, que van variando. Colegios mágicos, vampiros, distopías…
¿Hay autores locales que estén dentro esos parámetros?
Claro. Liliana Bodoc hace sagas mágicas y Sergio Aguirre escribe policiales. Los dos son un hit en toda Latinoamérica y mega best sellers. Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana, es de 1998, tuvo muchísimas reediciones y lleva vendidos como 600 mil ejemplares. También está Norma Huidobro, una escritora que viene creciendo mucho, y hay muchos más: Pablo De Santis, Paula Bombara… Todos dependemos mucho del colegio para que nuestros libros se lean. El motor principal de venta, acá en el país, es la escuela. También, en menor medida, está el chico lector, que además va a la librería a seguir buscando otras cosas, de todo tipo.
¿Qué cosas?
Hay de todo. Está la rama que se aboca a lo que primero se piensa desde afuera como literatura juvenil, que es de problemática, en donde se tratan distintos problemas de la adolescencia en general, que van cambiando con el tiempo: bullying, anorexia, muerte de algún padre. Ésa es la pata realista. John Green, el de Bajo la misma estrella, es el best seller del momento de eso y hay una moda actual a partir de esa novela de libros sobre adolescentes con enfermedades terminales que se enamoran, pero no lo inventó él. Acá en la Argentina también siempre hubo algo ligado a lo más dramático.
O sea que la literatura juvenil abarca todos los temas y géneros.
Claro, como en la literatura para adultos. A nadie se le ocurre preguntar ¿qué leen los adultos? porque la respuesta es todo. Bueno, con los pibes pasa lo mismo. Hay humor, drama, ciencia ficción, policial…
¿Por qué escribís literatura infantil y juvenil?
A mí me gusta escribir de todo. Cuando nació mi hijo, como les pasa a muchos, la literatura para chicos empezó a cobrar un poco más de fuerza, porque leyéndole cuentos me empecé a dar cuenta de que tenía que ver con mi mundo… Estás poniendo una cara rara. ¿Qué pasa? ¿No te gusta la respuesta? Ja ja.
No es eso, pero estaba pensando que tal vez hay algo más que ese primer comentario obvio de que escribís para chicos porque tenés un hijo y me preguntaba qué sería. ¿Hay algo más?
Tenés razón. Voy de nuevo. Lo de mi hijo es verdad, pero hay algo más. Empecé escribiendo para chicos y en seguida me pasé a juvenil, que es mi fuerte. La literatura juvenil apunta a lectores de una edad en la que creo que están en el momento en el que los libros impactan más. Mis escritores favoritos ahora no son tan diferentes a los que me gustaban cuando era adolescente. Borges, Ítalo Calvino y J. D. Salinger me partieron la cabeza en ese momento y aún hoy siguen siendo muy importantes para mí. Entonces, supongo que al escribir, uno se retrotrae a ese primer impacto, a ese primer amor.
¿A qué edad apunta específicamente la literatura juvenil?
Hay mucha discusión sobre qué es o no es literatura juvenil, que a mi entender sólo se llama así por una necesidad editorial, de mercado. Porque ¿cuál es la diferencia real con lo que sería literatura para adultos? Los chicos, de hecho, leen intercalado. Un pibe de 15 también lee Rayuela, de Cortázar; Cien años de soledad, de García Márquez o a Roberto Bolaño. Y esos autores no son considerados escritores de literatura juvenil. Pero si queremos, por los hechos, podemos decir que todo eso también es literatura juvenil.
¿Qué es, entonces, para vos, eso a lo que se llama “literatura juvenil”?
Bueno, formalmente, podríamos decir que la literatura juvenil comienza a existir a partir de Stevenson y La isla del tesoro, que fue publicada en 1883. De hecho, en las cartas que le mandaba a Henry James, Stevenson le dice: “Pensé un libro para chicos de 13 años, porque no hay libros para chicos de esa edad”. Para mí, él es el que da el puntapié inicial. Y no sé por qué no lo suelen decir cuando estudian el tema. En general se marca el inicio mucho después, en el siglo XX.
También estaba Louisa May Alcott con Mujercitas…
Sí. Y muchas otras cosas. Ya en 1800 había gente pensando en que había que facilitarles un poco la lectura a los adolescentes.
¿Hay público adulto lector de lo que se considera literatura juvenil?
Es confuso. Los adultos no compran libros juveniles para leer, pero en cine casi todas las adaptaciones que se hacen de la literatura tienen más que ver con lo juvenil. Y no hablo sólo de lo pochoclero de superhéroes. El tratamiento de los thrillers y los policiales tiene que ver con un público de 13 para adelante.
¿Qué pensás del fenómeno de los booktubers?
Es el nuevo de boca en boca. Chicos que graban sus comentarios sobre libros que les gustaron y los suben a su canal de Youtube: me encanta.
Algunos adultos los critican, dicen que no tienen comprensión de lectura o que no valoran la literatura…
Hay un booktuber que estaba hablando de Crepúsculo, y decía: “Y no es como el embole de El Quijote”. Creo que muchos se agarran de esas cosas para estar en contra del fenómeno, pero piensen un segundo: es lógico, es un pibe de 14 años.
¿Te reseñaron algunos booktubers?
Sí, tengo hasta una en Alemania, que habla de En la línea recta. No entiendo lo que dice, pero se la ve entusiasmada. Y La oscuridad de los colores les gustó a varios. Muchos vinieron a la presentación. Me hicieron preguntas re inteligentes que me dejaban notar su buen nivel de lectura.
¿Quiénes son entonces los que están en contra?
Los críticos de profesión, porque se sienten desplazados. Tienen que entender que lo que hacen los booktubers no son reseñas, que pueden ser positivas o negativas. Un booktuber habla desde la emoción y se toma el trabajo de hacer el video sólo si le gustó mucho el libro. Es un entusiasta de la lectura. Así que no hay nada que criticarles. ¿Nos vamos a quejar de que los chicos se fanaticen con la lectura? ¿Estamos locos?

la oscuridad de los coloresen-la-linea-recta

DZ/dp

Fuente Redacción Z
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