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TEMAS DE LA SEMANA

Mario Sabugo: los pliegues de la Ciudad

Cada período histórico dejó huellas en un tejido urbano que creció al ritmo de migraciones y sueños.

Por Federico Raggio
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Buenos Aires es una ciudad muy poco densa cuando la entendemos como conjunto metropolitano. En la medida que ha tenido oleadas poblacionales importantes pudo absorberlas ya que tiene una facilidad para crecer indefinidamente», explica el arquitecto Mario Sabugo, titular de la cátedra de Historia de la Arquitectura y Urbanismo en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA) y alguna vez subsecretario de Planeamiento en la gestión de Jorge Telerman.

¿Cuándo fueron los grandes cambios de la arquitectura porteña?
A grandes rasgos, la historia de nuestra arquitectura tiene tres grandes tramos: hay una arquitectura de la época colonial, que llega hasta los tiempos de la batalla de Caseros, en 1852. Es una «gran aldea» de 20 a 50 mil habitantes. Buenos Aires «cambia» de velocidad en la segunda mitad del siglo XIX y entonces no había una idea de preservación patrimonial. Pero nos quedan como referencia la casa de Liniers, el Cabildo y la Pirámide de Mayo. Y las iglesias del casco antiguo, como las de San Ignacio y Santo Domingo. Esta segunda etapa culmina con el Centenario, cuando prácticamente la ciudad es renovada.

¿Y cuáles son las características?
Es una arquitectura bien diferente, cosmopolita, efectuada con los criterios de arquitectos europeos. Y hecha para una ciudad mucho más densa, que pasa a tener un millón y medio de habitantes. Ya estaban las estaciones de tren, el puerto, los grandes palacios de las familias pudientes. En la época colonial era difícil distinguir cuál era la casa del rico y cuál era la del pobre. Y después, desde 1930, la Ciudad sigue creciendo a un régimen parecido, pero la arquitectura sufre un quiebre dado por una serie de movimientos, como el art déco, que intentan deshacerse de la arquitectura académica anterior.

¿Qué criterios se utilizaron para decidir cómo debía crecer la Ciudad?
En el origen, lo único que hay es la idea de los fundadores de que había un tejido urbano donde estaban el amanzanamiento y un conjunto de quintas o chacras en los laterales, que era una franja que iba desde la costa hacia el oeste. El crecimiento de la ciudad en la época de la Revolución de Mayo desbordó esos límites y se empezó a urbanizar las quintas. Hacia 1880, la ciudad es expandida. Cuando se forma la Capital, se le añaden al viejo municipio Belgrano, Flores y alguna parte del partido de San Martín, que eran tierras rurales, quintas. Pero el mecanismo de crecimiento siempre fue la manzana de aproximadamente una hectárea, y esa lógica sigue vigente.

En El libro del barrio usted dice que el barrio es una construcción histórica…
Yo diría que casi desde los orígenes. Sobre todo a principios del siglo XVIII, hay en la cartografía y en los relatos una distinción de distritos dentro de la Ciudad. A veces, más por el lado administrativo, porque el Cabildo tiene que poner censistas, alcaldías, etc. Y por otro lado, por razones culturales, a través de las parroquias. Por eso los barrios más antiguos llevan los nombres de las ellas: San Telmo, Santa Lucía -la actual Barracas-. Y a partir de 1880, todo ese crecimiento de los nuevos barrios «gringos» con los inmigrantes ya no se hace de acuerdo con un núcleo parroquial original, sino sobre la base de esos loteos, que toman alguna referencia, por ejemplo: La Posta (pulpería) del Caballito, en Caballito, la fábrica de calzados en Villa Crespo o los mataderos en Parque Patricios. Por eso, los barrios nuevos tienen nombres laicos. Y también, llevan los nombres del promotor de la urbanización, como es el caso de Villa Devoto (Antonio Devoto) o Villa Lugano.

¿Por qué a fines del siglo XIX se hablaba de «pueblos»?
¿Había una falta de demarcación?

La idea de pueblo tiene que ver con que los barrios no eran continuos con el tejido urbano, entonces aparecían como islas de urbanización separadas, comunicadas por tren. A Flores y Belgrano se les decía pueblos porque eran centros de los municipios independientes, anteriores a lo que es hoy Buenos Aires, correspondían a la provincia. Se decía con toda naturalidad el Pueblo de Belgrano, que era el casco urbano de un municipio.

¿Cuáles eran los límites del municipio antiguo de Buenos Aires?
Los límites a grandes rasgos eran: el arroyo Maldonado al norte, es decir la avenida Juan B. Justo. Después venía una línea norte-sur que iba a parar a Puente Alsina, más o menos en avenida de La Plata. Y al sur, obviamente, el límite era el Riachuelo. Ése era el antiguo municipio de Buenos Aires, dentro de la provincia de Buenos Aires. Cuando el distrito se hace federal, se decide darle una extensión mucho más amplia y se agregan los municipios al norte. Al sur, siguió siendo el Riachuelo, que limitaba con Barracas al sur, que es la actual Avellaneda.

¿Por qué no había lineamientos que estipulasen cómo debía planificarse el crecimiento de la Ciudad?
Había lineamientos implícitos. La planificación propiamente dicha comienza en 1920. Previamente, no hay fenómenos de planificación formales, sólo ajustes. Por ejemplo, una decisión muy típica de esa época, es cuando el Cabildo empieza a solicitarle a todas las instalaciones contaminantes como los saladeros, las curtiembres, incluso las instalaciones de esclavos, que se ubiquen en el Riachuelo. La pequeña ciudad que estaba alrededor de la Plaza de Mayo veía al Riachuelo como un vertedero natural que no afectaba su propia provisión de agua potable, ya que el río viene de norte a sur. Por lo tanto, ahí hay como una marca histórica, y comprensible desde el punto de vista geográfico e hídrico, donde la Ciudad ya estaba predeterminando por lógica que su zona sucia era el sur. Esto no impide que actualmente podamos revertirlo.

¿Cómo ve hoy a la Ciudad?
Buenos Aires es un terreno plano, sin compromiso geológico, con una incomparable provisión de agua dulce dada por el Río de la Plata, con buenos vientos. Y también, la Ciudad tiene cuatro o cinco problemas. Me parece que tiene uno serio de pobreza urbana. También me parece que tiene inconvenientes ambientales: contaminación localizada en los ríos, como el Reconquista y el Riachuelo, e inundaciones en Capital. Además, tiene un problema ambiental severo con el manejo de los residuos, de cómo los reduce, cómo los recicla y dónde se los deposita. Y el último, es de movilidad y transporte. Creo que estamos en una situación muy cercana al colapso. Deberían revisarse todas las concesiones. Hay mucho para hacer ahí, lamentablemente en los últimos años se ha hecho muy poco.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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