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TEMAS DE LA SEMANA

Mariano Chiesa “En vez de jugar, me iba al teatro”

Luego de asumir diversos desafíos profesionales, el actor, conductor y doblajista, dice que en 2016
se concentrará en los más chicos.

Por Teté Coustarot
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chiesa

Cuando salió de vestuario, en aquella época en la que hacía Quitapenas en Telefe, Mariano Chiesa se percató de que estaba frente a la misma reja por la que espiaba el canal cuando tenía ocho años, pero esta vez se encontraba del otro lado. Desde chico le pidió a su mamá, Simonette (de El Club del Clan), que lo llevase con ella, y aunque la respuesta siempre fuera que era una criatura y que tenía que jugar, nunca dejó de creer que podía. Se recibió de locutor e hizo la carrera de producción de radio y televisión en ETER, que le permitió entender el trabajo detrás de cámara. Cuando empezó a estudiar locución ya había hecho un demo y comenzó a trabajar haciendo comerciales en radio. Luego comenzaron los doblajes, la tele y este año debutó cantando en un musical muy particular, Los monstruos, premiado en la Bienal de Arte Joven 2015.

Pese a lo que decía tu mamá, ¿seguías insistiendo con que querías actuar?
Era un poco rompeguindas. También era un poco el gil, el comentario era: “Mirá este gil que está haciendo esto”, porque todos jugaban a la pelota y yo jugaba media hora y la otra media hora en vez de jugar me iba al teatro, ponía música y me tiraba en medio del escenario. En la secundaria me enteré de que había un lugar llamado ISER y la primera vez que entré me emocioné muchísimo y, aunque los primeros dos años no pasé el examen de ingreso, se me metió en la cabeza entrar.

Tenés una enorme ductilidad para hacer voces y trabajar con varios planos.
Eso lo aprendí trabajando con Fernando Peña, un groso de las voces, fue como estar tres años en la fábrica de Willy Wonka viendo cómo se hacía el chocolate. Y después se me dio la oportunidad de trabajar en CQC, fui la voz de la Negra Vernaci muchos años en la radio y conocí un montón de gente.

¿Buscaste o te tocó trabajar con tipos geniales y talentosos?
No lo busqué, había un montón de pibes que lo iban a ver a Mario (Pergolini) para darle un demo pero lo mío fue muy loco. Compartí un trabajo con una chica que me dijo que tenía un buen neutro y me pidió un demo, pero nunca se lo pasé. Me la volví a cruzar dos veces más en otros trabajos y me volvió a insistir. Cuando le llevé el demo a su casa me atendió el novio, que le editaba toda la artística a la radio de Pergolini. Le dije que yo podía grabarle cosas gratis y me dijo algo que me quedó grabado a fuego: “Tenés un talento tremendo, a vos te tienen que pagar por esto”.

¿Después hiciste voces para Disney?
Empecé haciendo doblaje en lo que era Disney, ahí había llevado un demo y me dijeron que tenía buen neutro pero que había cosas para mejorar. Me ofrecieron ir a ver las grabaciones de los que doblaban y un día me empecé a meter a hacer wallas, que son las voces que se escuchan de fondo en la película. Cuando tuve mi primera película para doblar, tarde casi dos meses; todos se me reían y me preguntaban si quería una cama para dormir en el estudio.

¿Siempre supiste que ibas a terminar dedicándote a esto?
Empecé a doblar series, a hacer voces de dibujos animados, incluso el año pasado se estrenó la película El inventor de juegos, con mi voz. En simultáneo, yo ya venía haciendo Velozmente, un programa para chicos en Discovery Kids y una versión en el teatro. Había muchas señales que venían diciendo que tenía que vivir de lo que vivo hoy.

¿Cómo terminaste en la calle Corrientes?
Fue con Avenida Q, había comprado los derechos y la produje solo. Empezaron a preguntarse quién era el papá de ese que le produce la obra para que el nene labure. Y cuando empezó a salir a la luz que yo estaba pagando la obra de mi bolsillo y tenía 40 personas con sueldos, cambió la cosa. En su momento me la jugué, un poco inconsciente, le había dado mi palabra a la gente del Paseo La Plaza. Hoy no sé si les hubiese dado la palabra. Hubo muchos premios y me propusieron hacer Casi normales.

Tu papá no te produjo una obra pero te ayudó a su manera.
Toda su vida trabajó arreglando cosas y trabajaba en la casa de Víctor González, socio de Gustavo Yankelevich. Hizo algo qué jamás hubiese hecho, se animó a contarle que quería estudiar locución. Al tiempo, fuimos a verlo y me ofreció hacer deportes en Telefe. Le dije que no era lo mío, que quería entrar al ISER. Me mandó a hablar con Lucho Di Fonti, de Continental y profesor del ISER. Me dijo que tenía todas las herramientas para estudiar locución. Pasaron los años y cuando me eligieron para ser la voz de Gaturro, yo tenía 23 o 24 años, me lo crucé y me abrazó con los ojos llenos de lágrimas.

Cuando vos aparecías en Casi normales, la gente pegaba un grito.
Era la primera vez que iba a hacer teatro en serie y no me parecía que era el papel para mí. No tenía desarrollada mi parte de hacerme el sensual, me parecía ridículo que me convocaran, aunque a raíz de eso empecé a entrenar, a cambiar mi físico, a cuidar mi garganta y tener una conducta vocal. Hubo tanto compromiso con mi personaje que descubrí que si tenés que destacarte lo vas a hacer, no hace falta ser más gracioso de lo que te pide un director o estar más adelante. Después de eso dije que no iba a hacer más musicales.

No cumpliste. Acaba de terminar la temporada de Los monstruos.
No me veía cantando y apareció hace menos de un año Emiliano Dionisi con una obra para leer. Me enganché y me pareció un desafío fuertísimo porque tenía que darle a entender al espectador lo que me estaba respondiendo un personaje que no estaba en escena. Concursaron en la Bienal de Buenos Aires para poder producirla y cuando ganaron había que hacerla. Empecé a estudiar, a mí me cuesta muchísimo retener texto, tengo muy mala memoria. Yo pensaba que podía modificar las letras y que signifique lo mismo y Emiliano me hizo entender la importancia de cada palabra, por qué un término y no el otro.

Mariano sigue doblando las cosas que le resultan interesantes, porque dice que se necesitan muchas horas para el doblaje. Es la voz de reconocidas marcas y cinco minutos antes de charlar conmigo, recibió una propuesta para ser la voz de una importante radio. Está convencido de que el próximo año quiere seguir trabajando para los más chicos, y prueba de eso es su propio canal en YouTube con contenido infantil.

DZ/sc

 

Fuente Redacción Z
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