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TEMAS DE LA SEMANA

Marco Enríquez Ominami: “La experiencia de la UMET es muy interesante”

El ex candidato a presidente en Chile por una coalición encabezada por el Partido Progresista visitó la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y mantuvo una reunión con el titular del Suterh, Víctor Santa María, y el secretario Académico, Nicolás Trotta. Luego de recorrer las instalaciones, dialogó con Diario Z acerca de la experiencia chilena y su visión sobre la Argentina.

 

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ominami

¿Cuál es el balance de la reunión con las autoridades de la UMET?

Fue una reunión de intercambio de visiones sobre Chile y la Argentina. De diálogo sobre la educación. Y sobre todo de la innovación que significa esta universidad, en un contexto en el que en Chile se está debatiendo ideológicamente sobre la educación superior. El estatus de la educación privada, qué tipo de educación hay (confesional, con lucro o sin lucro, con o sin subvenciones). Yo leí muchísimo sobre esta incipiente universidad y me parece muy interesante.

El debate que se abrió en Chile todavía está en desarrollo.
Está abierto y no solucionado. Si uno considera el PBI per cápita, las universidades chilenas son las más caras del mundo, donde ninguna universidad es gratuita, ni siquiera las públicas. En Chile, la educación es un bien de consumo y no un derecho. Para nosotros la experiencia Argentina es muy rupturista aunque a ustedes les parezca normal. Es un debate ideológico entre izquierda y derecha, en el que la derecha ve como normal acceso gratuito. Nosotros creemos, en cambio, que es un derecho.

¿Qué recoge de la experiencia de la UMET?
Me parece muy interesante. Me llaman la atención las áreas de desarrollo, como el medio ambiente, el turismo; que tenga núcleos de desarrollo de investigación sobre Brasil, con una mirada sur-sur. Hay un esfuerzo de innovación en un territorio muy recorrido: el mundo de la universidad no es nuevo. Hace poco estuve en una universidad en Vietnam que tiene mil años… pero esto (la UMET) sí que es nuevo. Que un sindicato cree una universidad, es totalmente nuevo.

¿Es una experiencia que podría expandirse a Chile?
Lo veo complicado. Chile es la Corea del Norte, pero del capitalismo. Es donde hay más desregulaciones, donde los sindicatos no son una voz respetada y escuchada. Son sindicatos debilitados, atomizados y caricaturizados. En cambio, nosotros pensamos que los sindicatos son un bien, pero lamentablemente somos minoría en esto. Está demostrado que las fuerzas sindicales hacen países más prósperos. Yo estoy convencido. En Chile, se debate si deben existir o no. Estamos muy atrás.

En ese panorama, ¿qué rol tienen los partidos políticos en democracia?
Yo creo que los partidos van marcha atrás porque construyen en núcleos y no en redes. Los partidos desconfían del exterior, pero hoy los dioses son las redes sociales. La idea de la red está en ruptura con los partidos y por eso están en una crisis brutal. Todos los partidos. La presidenta de Chile, Bachelet, que ganó contundentemente, representa al 25% de los chilenos y hay diputados que fueron votados por sólo el 5%. Es una crisis de deslegitimidad y la universidad juega allí un rol superlativo.

Entonces, ¿hay que fortalecer los partidos o pensar nuevas formas de representación?
Los partidos son parte de la sociedad. No existe democracia sin partidos. Donde hay uno solo, hay dictadura. Es simple. Pero hay que repensar las leyes de financiamiento de la política y los roles internos de los partidos. No pueden funcionar a la sombra de la democracia, sin actividad, sin seminarios, sin padrones actualizados, sin participar de lo digital. Yo propongo que un partido que no hace un seminario en 6 meses debe cerrarse. Deben producir conocimiento. El desafío es que no se conviertan en una máquina burocrática. El tabú de la política sigue siendo el financiamiento. Es anómalo que haya financiamiento universitario y no para los partidos. Es raro. Los partidos deben ser instituciones prestigiosas, los más financiados, observados. Pero son los menos transparentes y menos productivos. ¿Cuándo fue el último congreso ideológico de algún partido colgado en la web para verlo? ¿Dónde están las contradicciones, los debates, su coherencia? Hay partidos que ni siquiera tienen página web.

¿Por qué se llegó a esa situación?
Porque la democracia es como una bicicleta, si no pedaleas, te caes. Y la economía es más sexy. El sistema financiero avanza mucho rápido y la democracia es lenta, tediosa, es poco sexy. Es un dispositivo de participación, discusión, conducción, votación, chequeo. Nuestra generación es inmediata, es asesino para la democracia. Las redes sociales son un incentivo perverso sobre el pensamiento porque no se puede razonar en 140 caracteres. No puedes producir debates complejos en Facebook, mucho menos en Twitter. Trata de defender un giro de política externa en Twitter… todo es más breve, incluso YouTube, que es fascinante, pero si hay un video de más de 5 minutos no lo ve nadie. El pensamiento complejo se va empobreciendo. Marx no es una frase, Arendt tampoco. Son libros, estructuras complejas. Hoy vivimos la dictadura de la síntesis. La política requiere complejidad.

¿Tiene una mirada definida sobre el proceso que vive la Argentina?
Soy muy cauto en cuestiones de política interna. Pero soy un gran admirador del conjunto del proceso que vive atraviesa América latina, el empuje a la Unasur. Argentina es un país en ebullición, donde toda la iniciativa cultural sigue siendo potencia sudamericana, Buenos Aires es una capital cultural. Argentina tiene una preeminencia muy importante.

DZ / fs

Fuente Redacción Z
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