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TEMAS DE LA SEMANA

Marcelo Parrilli: ‘Tienen un criterio empresarial bobo’

El legislador del MST-Nueva Izquierda fustiga las decisiones del macrismo para conformar la policía.

Por Raisa Giussi
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¿Cuál es la posición que tiene que cumplir un legislador de izquierda dentro de la Legislatura?
Hay que tratar de convertirse en una caja de resonancia de todos los sectores más marginados económica y socialmente y yo diría que concretamente en las cuestiones que se plantean acá, la defensa de la salud pública, de la educación pública, del espacio público, en fin, de todo lo público.

Usted integra la comisión de Derechos Humanos, ¿qué opina de la intención de modificar el Código Contravencional y de la polémica con los llamados «motochorros»?
Yo tengo una opinión muy crítica con relación al propio Código Contravencional y también con estas reformas de los llamados «trapitos», los cuidacoches, que precisamente ahora el macrismo lo está tratando de acelerar: ha citado a una reunión conjunta de las comisiones de Derechos Humanos, Justicia y Seguridad que son las tres por las que va a pasar el tema. Estamos en contra porque creemos que penalizar y sancionar no es la salida. Desde el punto de vista de lo que se podría llamar Derecho Penal de autor, en este código no se penan ni conductas ni omisiones, que es lo que se pena normalmente, sino a las personas por su aspecto, lo que es absolutamente autoritario.

¿Por qué está en contra del propio Código Contravencional?
Porque el Derecho Penal no remedia absolutamente nada. Es un derecho más bien de la desgracia, cuando ya todo lo que no tenía que ocurrir, ocurrió. Aunque hay una tendencia mundial a querer que cuestiones que son de naturaleza social, laboral, política, se encuadren penalmente.

¿Cuál es la solución en ese terreno?
Generar trabajo, porque todas esas son formas encubiertas de mendicidad. Lo de los motoqueros es otra cosa porque es una actividad laboral pero no está reglada, es más, hubo un intento de reglamentarla y el Poder Ejecutivo lo vetó. A ese problema su respuesta fue: dos personas en una moto son delincuentes, no por lo que hacen o lo que dejan de hacer sino porque son dos personas en una moto. Lo que se llama peligrosidad sin delito. La seguridad en sí es un problema que tiene que ver con la inclusión social, con la prevención, con acabar con la corrupción en el aparato de seguridad del Estado, en el aparato policial, en el aparato político y en el aparato judicial. Por más que aumenten las penas, dupliques la cantidad de policías no terminás con los delitos. Toda la lógica del derecho penal está hecha para castigar a los sectores más desprotegidos. Los delitos que vos calculás que cometen esos sectores tienen penas brutalmente más severas en comparación con los delitos de cuello blanco. Te roba un chico con una pistola de juguete y ya tiene cinco años de mínima. Otro hace una estafa por mil millones de dólares y tiene 6 meses de mínima.

Muchos coinciden en que el gobierno de Mauricio Macri realizó algunos avances en materia de transporte, ¿usted qué opina?

Yo creo que no. Se hacen todas las cosas sin consulta, como el tema de la avenida Santa Fe que es un desastre. Tenés a todos los vecinos en contra, lo comerciantes, todos. Fue una medida que tomo él. En general es un gobierno que se maneja con el criterio de empresa. Ellos lo dicen, hay que «gestionar». Para mí el Gobierno tiene que gobernar. El criterio de gestionar va muy emparentado a generar la taza de ganancia o a buscar lo más redituable y vos en política muchas veces tenés que perder en lo económico para ganar en lo social. La educación pública y la salud pública no son negocios que vos puedas decir «perdemos plata». Ganamos si tenemos una población sana y educada.

¿En qué casos concretos el gobierno de Macri se maneja con criterios empresariales?
El caso de la Policía, por ejemplo. Manejan ciertos criterios de eficiencia, que además son deficientes. Toda la conducción de la Metropolitana está en manos de ex integrantes de la Policía Federal, que además estuvieron en muchos casos dentro de la Superintendencia de la Policía Federal durante el período de la dictadura militar. Si vos lo hacés con un criterio político, te das cuenta de que un criterio democrático elemental te lleva a no poner en la dirección de la policía a esa gente. Pero para ellos eso no es problema, los contratan como si contrataran una empresa de limpieza. Tienen un criterio empresarial bobo. El PRO no parece un partido político, parece un agrupamiento de yupis sin programa. Es como la canción pero al revés «es lo peor de cada casa».

¿Cuál cree que fue el objetivo de la aparición espontánea de Montenegro en la Legislatura?
Fue un intento de frenar la interpelación. Porque, evidentemente, es una derrota política. Es una maniobra defensiva. Las escuchas en sí, demuestran el criterio empresarial. Conforman una policía que te dicen que va a ser comunitaria y de proximidad a los habitantes y los que dirigen, los 51 cuadros que importaron, son de la Superintendencia de Seguridad Federal, de comisarías o de inteligencia de la dictadura. Nosotros hemos denunciado casos concretos, como la causa de Ferrón, comisionado mayor de la Metropolitana, que fue uno de los que nos detuvo en el 83 cuando allanaron el CELS. Ellos dicen que esos oficiales no están condenados. No es necesario. A ese oficial si no lo dejás estar en la Metropolitana no lo estás condenando a prisión. Estás diciendo no le demos la excepcional capacidad frente al resto de los habitantes de convertirlo en oficial de la policía con poder de fuego, con poder de detención, es decir, no lo premiemos. Yo me puedo poner en un extremo brutal, aunque a veces sirve para mostrar conceptos equivocados y decir, cualquier integrante de la SS podría haber formado parte con el criterio de Macri de la policía alemana, con posterioridad a la caída del nazismo porque seguro que no tenían condena. Al mismo Hitler lo nombraríamos canciller porque no tenía ninguna condena.

¿Cree que va a ser de utilidad la comisión investigadora?
Depende cómo se oriente. Si va a reproducir de manera simétrica el juicio de Oyarbide me parece que va a ser muy relativo. O sea, una comisión política tiene que guiarse por parámetros políticos.

Usted dijo que para el juicio político a Macri «faltan votos y no fundamentos». ¿Por qué cree que el jefe de Gobierno debe ser sometido a este procedimiento?
Porque creó un organismo de seguridad, sin ningún tipo de obligación, para una población de tres millones de personas integrado con elementos de la Superintendencia de Seguridad, de lo peor del aparato represivo de la Federal. Una de las obligaciones del Estado no sólo es condenar a los genocidas sino comprometerse a que no ocupen cargos públicos.

¿Por qué cree usted que en la Ciudad no llegan al gobierno partidos de izquierda?
Yo creo que es uno de lo problemas de la izquierda. Estamos dando una batalla bastante grande desde hace años de tratar de salir de eso pero la división es un problema. La falta de unidad hace que justamente la izquierda haga una marcha de 30.000 personas pero que eso después no traduzca ni el equivalente lejano de esas personas en votos.

¿Lo ve más complicado a nivel Ciudad que a nivel país?
No, creo que es igual. Incluso para expresión política de la izquierda, la capital es el lugar más accesible, porque es donde la izquierda tradicionalmente saca más votos, aún fragmentada.

¿Cómo se explica que haya ganado Macri en las últimas elecciones con respecto a eso?
Eso es porque cuando la gente no ve ninguna salida termina votando lo que calcula que es el mejor castigo para el que está. Lo que la gente quiso fue castigar a la centroizquierda.

¿Cuáles son las perspectivas para 2011?
Estamos tratando de lograr una unidad de izquierda lo más amplia posible a nivel nacional. La ley de los partidos políticos nos obliga a lograr la unidad porque si no quedamos marginados de una pelea que no es la decisiva pero es muy importante.

 

Fuente Redacción Z
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