Tiempo en Capital Federal

14° Max 10° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 58%
Viento: Suroeste 25km/h
  • Jueves 18 de Agosto
    Cubierto  12°
  • Viernes 19 de Agosto
    Despejado  14°
  • Sábado 20 de Agosto
    Cubierto  15°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 17/08/2022 19:18:42
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Macri y los negocios inmobiliarios: gol en contra

Por Alejandro Fabbri. El PRO revisará concesiones de terrenos cedidos a los clubes de fútbol.

Por Alejandro Fabbri
Email This Page

El brigadier Osvaldo Cacciatore tenía apenas 13 años cuando el maestro Enrique Cadícamo compuso los versos del hermoso tango «Por la vuelta», en 1937. Una historia de amor que reunía a dos almas nacidas para vivir juntas otra vez. Aquel militar aeronáutico de gesto duro y gomina perpetua, fue el intendente municipal más admirado por Mauricio Macri. De hecho, el actual jefe de Gobierno lo ha dicho varias veces en diversos reportajes.

Vale la pena recordar que Cacciatore fue designado directamente por la Junta Militar y asumió el 2 de abril de 1976, apenas una semana después del golpe de Estado. Hombre consustanciado con semejante régimen, se quedó hasta el 31 de marzo de 1982, dos días antes de la trágica recuperación de las islas Malvinas. Fueron seis años sin tener la más mínima oposición, sin nadie que controlara su gestión ni pudiera alzar una voz de queja siquiera, por una sencilla razón: vivíamos en una dictadura.

Ese hombre es a quien admira Mauricio Macri. Fue quien decidió que los clubes de fútbol de la Capital Federal debían comprar sus predios al gobierno municipal o serían expulsados de esas tierras sin más. Eran varias las instituciones que habían conseguido quedarse con lugares que les fueron entregados en distintas administraciones y levantaron con muchísimo esfuerzo canchas de todo tipo, vestuarios y gimnasios. Cacciatore era un militar de carrera (había participado del intento de golpe contra el general Perón en 1951) y estaba imbuido de la concepción ultraliberal que tanto daño hizo desde 1975 en el país.

Para el brigadier, la función social de los clubes era un detalle menor. Para su gobierno, quien no tenía el dinero suficiente para comprar el predio que usufructuaba, perdería el derecho a seguir manteniéndolo, más allá de los acuerdos firmados en tiempos democráticos. Había que pagar en dinero contante y sonante. Si las entidades no lo tenían, la historia no los absolvería.

Mauricio Macri, el alumno más dilecto del brigadier Cacciatore, está analizando presentar un proyecto similar. Si bien todavía no está definido, el PRO se está alineando mayoritariamente detrás de esa idea. Claro está que hace 30 años que hemos vuelto a tener mecanismos democráticos y que el macrismo -electo por decisión mayoritaria de los vecinos porteños por segunda vez- deberá reunir un caudal suficiente de adhesiones en la Legislatura, si es que pretende imponer su razonamiento.

La idea es revisar todas las concesiones de terrenos cedidos a los clubes de fútbol y exigirles la compra de los predios, con el anzuelo que significa prestarles dinero a través del Banco Ciudad porteño. Como se sabe, la crisis del fútbol argentino es enorme y un supuesto beneficio podría convertirse en una deuda impagable. Quedarían en manos del gobierno porteño varias extensiones de tierras muy valiosas, enclavadas en lugares selectos en algunos casos y con una inversión que se fue completando pacientemente, con el esfuerzo de dirigentes, socios y vecinos.

Una visión mercantilista, estrictamente liberal, que piensa exclusivamente en el dinero que se puede juntar por esas ventas, sin detenerse a pensar que un club de fútbol es hermano del sacrificio, de la cuota que juntan sus socios peso a peso, del enorme trajín de subcomisiones, padres de chicos que juegan algún deporte, vecinos que se acercan a entrenarse, confraternizar o, aunque más no sea, jugar al dominó o a las cartas. Son los mismos clubes que fueron caratulados como clientes por el admirado Cacciatore, allá por 1979.

En aquellos años, la iniciativa del brigadier era una orden, había que cumplirla porque la democracia no existía. Se hacía lo que él quería. Hoy, la historia es bien distinta: si el PRO intenta presentar una propuesta semejante, tropezará seguramente con una oposición que no tiene en su gran mayoría una visión de los clubes de fútbol como sociedades anónimas con dinero disponible para gastarlo en semejante compra, más allá de la zanahoria tentadora que ofrece el Banco Ciudad.

¿De qué manera podría Deportivo Español adquirir lo que le queda del predio cedido en comodato por 20 años en el Bajo Flores? ¿Cómo harán Platense, Nueva Chicago o Excursionistas? En el caso del club de Saavedra, porque tiene hasta 2015 un extenso terreno que le fue entregado en 1985 y donde juegan sus divisiones inferiores junto al Parque Sarmiento y es una zona residencial de cotización elevada. Ni hablar de la cancha de Excursionistas, ubicada en La Pampa y Miñones, en el exclusivo barrio de Belgrano, a metros de la Avenida del Libertador, donde el cuadro albiverde ha tenido su hogar desde hace cien años. Sí, leyó bien, cien años.

Las sospechas

¿Será una maniobra para quedarse con tierras caras y entregarles un lugar a inversores inmobiliarios que sobrevuelan la ciudad? ¿Podría pasar lo mismo con la Quemita de Huracán o el polideportivo de Nueva Chicago en Mataderos? Por supuesto que algunos clubes no tienen cuentas pendientes ni terrenos que no sean propios: desde el poderoso Vélez Sarsfield a través de una notable gestión dirigencial, pasando por Boca y River (que dirigencias al margen, han contado con numerosos favores de los distintos gobiernos) hasta llegar a Atlanta (con su sede declarada Patrimonio Histórico) y All Boys, pasando por los modestos Barracas Central, General Lamadrid, Sacachispas, Deportivo Riestra o incluso Argentinos Juniors, beneficiado con la concesión de un predio que pronto escriturará definitivamente a su favor.

El brigadier Cacciatore -admirado por Macri y su gente-, dispuso la Ordenanza N°34.449 del 14 de septiembre de 1978, lo mismo que hoy quiere hacer el PRO, un calco casi perfecto de aquellos tiempos de dictadura militar y nulo debate político. En aquella resolución, que consta de tres artículos, se puede leer: 1) Dispónese la venta de tierras municipales cedidas en forma precaria a las entidades deportivas que actualmente las ocupan y que hagan manifestación de comprarlas. 2) El precio de venta será el que fije el Tribunal de Cuentas de la Nación, el que determinará el valor de la tierra sin tener en cuenta lo edificado por la entidad deportiva. 3) Se hará un boleto de compraventa a 25 años, amortizado en plazos semestrales con un 2% de interés.

Finalmente, distintos obstáculos legales, la comprobación de la ruinosa situación financiera de varios clubes, la pérdida constante de socios en las instituciones al romperse el vínculo social por la represión, las políticas de precarización laboral, el miedo y la falta de entusiasmo para unirse a emprendimientos comunitarios, provocaron que esa resolución fuese quedando en el olvido. Hoy, en un país que ha iniciado hace varios años el largo y sinuoso camino para reconstruir los vínculos solidarios, para que un club de barrio vuelva a ser el espacio vecinal por excelencia, la idea de obligarlo a comprar su predio con algún tipo de ayuda, no alcanza para despejar la enorme duda que se genera sobre los negocios privados que se pueden realizar por detrás. O por delante, si la entidad no dispone del aporte necesario para hacerlo, algo que parece ser así en la enorme mayoría de los casos.

En manos del mercado

La admiración que siempre ha tenido Mauricio Macri por la figura de Cacciatore tiene un elemento fundamental: la similitud ideológica. Ambos han abrevado en las mismas fuentes monetaristas por encima de todo, la convicción de que el papel que cumplen los clubes barriales -en casi todos los casos nacidos entre 1890 y 1910- es menor y no merece que se los proteja y se los fomente.

El fútbol argentino ha vivido etapas en las que el concepto de «los clubes manejados por sus socios» que hoy enarbolan la gran mayoría de las instituciones, fue ferozmente atacado por los defensores de la libre empresa socios de los llamados «grupos inversores», financistas y arribistas de cualquier laya que querían aprovecharse de los negocios que genera el deporte más popular del mundo. Sin camiseta ni ideas para ofrecer, solamente ofrecían poner dinero para retirar una tajada mucho más grande cuando llegara la ocasión. Mal que mal, tropezando, el fútbol nacional los ha esquivado y no les ha permitido quedarse con las instituciones.

Para que el esbozo de proyecto del PRO camine y tenga chances de ser votado, los alumnos de Macri y por carácter transitivo de Cacciatore deberán esmerarse mucho. Encima, en plena pulseada política para cederle o no las tierras de la avenida La Plata a San Lorenzo de Almagro, un reclamo largamente añorado por los socios e hinchas del club azulgrana que se originó en 1979, cuando el propio Cacciatore obligó a la dirigencia sanlorencista a malvender el terreno donde se erigía el viejo Gasómetro desde 1916.

La raíz ideológica

La política mete la cola y deja a la intemperie actitudes y decisiones. En la provincia de Buenos Aires se le han entregado terrenos a River Plate, Racing Club y Boca Juniors en el municipio de Ezeiza, prácticamente sin costo alguno. En Morón, el gobierno de Lucas Ghi está haciendo un esfuerzo gigantesco para ayudar al Deportivo Morón en la construcción de su nuevo estadio y ponerlo al servicio de la comunidad junto con distintas obras de infraestructura. Mientras tanto, en la Ciudad, la única receta es pedirles a clubes con serios problemas de dinero que se hagan cargo de comprar las tierras que ocupan, con la amenaza de sacarlos de sus lugares ante la carencia de efectivo y la valorización de esos lugares.

En suma, algo que está en la raíz ideológica del PRO. Tanto tenés, tanto valés. El dinero ante todo: un esquema que pretende demostrar -también en esto- que la ciudad es para algunos y no para todos. Dependerá de los legisladores opositores, que son mayoría en la Legislatura porteña, decirle no a otro intento de privatizar esfuerzos e ilusiones.

DZ/km

Fuente Especial para Diario Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario