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TEMAS DE LA SEMANA

Luis Salinas: “Después de tocar con BB King lloré de emoción”

El notable guitarrista se presenta el sábado 6 en el Auditorio de Belgrano junto al bajista chileno Christian Gálvez y al baterista uruguayo Martín Ibarburu. En diálogo con Diario Z, repasó pasajes de su carrera y algunas anécdotas inolvidables.

Por Hernán Rizzone
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Tu padre y tu padrastro fueron quienes te iniciaron en la música y vos hiciste lo mismo con tu hijo Juan. ¿Notás un parecido con ellos en la forma de acercar la música a tu hijo?

La pasión por la música nos une a los tres y siempre digo que hay tres clases de músicos. El primero es el sesionista, quien trabaja de la música y hace diversos trabajos. Después está aquel que toca porque le agrada, como hobby, y en su vida hace otras cosas. Por último, aparece al artista, que si no toca, se muere. Ése es el verdadero intérprete, sea conocido o no. Nuestra familia se ubica en este último estilo.

¿Cómo es la relación afectiva y laboral con tu hijo Juan?

Es complicado hablar de esto, porque lo más difícil con los hijos es ser objetivo, yo trato de serlo. Sinceramente, intento ser justo. Juan es joven, tiene 15 años. Mi relación con él es fantástica. Una vez, cuando tenía 12 le dije: “Juan, escuchá tus notas y disfrutá, no tenés nada que demostrar”.

En 2003 ganaste un premio Gardel por un CD de folcklore y al año siguiente otro Gardel por un CD de jazz.

¿Cómo te sentís pasando de un género a otro?

La verdad tengo una gran libertad artística. La música se toca y es complejo explicarla, es como intentar explicar el amor o la vida. No hay explicación. Soy una consecuencia de las cosas que escuché de chico: jazz, tango, música brasileña, folklore, flamenco. He tenido la suerte de encontrarme en el camino con grandes artistas de diversos estilos musicales.

Tocaste con B. B. King. ¿Qué recordás de ese encuentro?

Sin duda, ha sido una de las cosas más maravillosas de mí carrera. Fue en la década del ochenta. La gente del sello discográfico Universal me preguntó sí me gustaría tocar con B. B. King y por supuesto que acepté enseguida. Entonces viajé a Brasil para conocerlo. Al llegar a Río de Janeiro fui al Cristo Redentor. Al subir me pasó algo mágico y único, porque recibí una energía que jamás me había sucedido. La verdad salí sorprendido y me fui directo a ver a B. B. King. En el teatro estaban sus músicos pero él no había llegado. Me acerqué al baterista porque lo conocía, habíamos tocado una vez juntos. Después llegó B. B. King y fui a verlo a su camarín.

¿Qué te dijo?

Me saludó y me dijo: “Si te produce Tommy Li Puma debés ser bueno”. Y me contó que tocaríamos al final del show. Yo estaba muy nervioso. Al salir al escenario para el cierre del concierto, sentí que había un duende alrededor que me decía que todo iba a salir bien. Entonces, hice una vuelta de solo y tocamos cinco temas. Al final B. B. King me vino a buscar para saludar juntos. Cuando llegué a mí camarín me puse a llorar de la emoción. Después del concierto me quedé hablando con él y le expliqué que yo no venía del blues. Y me contestó: “Lo importante es que sos sincero”. Al otro día viajamos a San Pablo a tocar en un concierto y me dijo: “Dios debe escucharte para que puedas sacar tus sonidos”.

¿Cómo conociste al guitarrista brasileño Baden Powell?

En los ochenta estaba tocando en Oliverio y la gente todavía no me conocía. En una oportunidad llegó al local Baden Powell para verme. Toqué un tema que le encantó y dos días después en una entrevista en La Nación dijo que había conocido a “un guitarrista loco y genial”. Hasta ese momento mi nombre no había salido en ningún lugar importante. Baden fue una gran motivación para mi carrera, pero uno no debe creerse nada jamás en la vida.

Tocaste con otro gran músico brasileño como Hermeto Pascoal. ¿Cómo surgió esa posibilidad?

Hermeto ha sido importante para mi libertad artística. Yo tocaba en un espacio llamado El Papagayo, donde éramos todos autodidactas. En algún lugar sentía que yo no era tan músico, porque al ir a algunas reuniones con gente que había estudiado música, hablaban de cosas que yo no sabía y eso me generaba cierta inseguridad, no a la hora de tocar, pero sí en otros aspectos. Y una vez estaba en la casa de Egle Martin y llegó Hermeto Pascoal. Ella se fue por unos minutos y me quedé con él, que fumaba un cigarrillo detrás de otro. Una locura. Al rato Hermeto se puso a tocar y cuando terminó le dije a Egle: “Si hubiera estado afinado sería genial”. Todos se reían. Después yo toqué algo para Pascoal y él se sumó a tocar. Fue una experiencia enorme. Entonces me invitó a tocar con él en un concierto en el Coliseo de La Plata. Yo no me sentía preparado. Un colega me dijo:: “Mirá que Hermeto no invita a cualquiera”. Pero no toqué.

¿Y cómo fue que finalmente tocaron juntos?

Después tocó en Buenos Aires, en el Coliseo. Lo fui a encarar, porque sabía que estaba enojado conmigo. Me dijo: “Sos un gran músico, pero miedoso”. Y me obligó a tocar con él y todo salió de maravillas.

 

Luis Salinas se presenta el sábado 6 de septiembre a las 21.30 en el Auditorio de Belgrano, Virrey Loreto 2348. Entradas desde $160.

DZ/nr

Fuente Redacción Z
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