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TEMAS DE LA SEMANA

Una revisión exhaustiva de los 80

Dictadura, democracia y destape son algunos de los hechos que atraviesan estos años que documentaron los periodistas Dalia Ber y José Esses en Los 80, la década.

Por Daniela Pasik
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No es un trabajo sobre la nostalgia, que rescata golosinas retro y figuritas coleccionables para iconizar una época y vaciarla de contenido. Los 80, la década (Planeta) es un trabajo exhaustivo que hicieron los periodistas Dalia Ber y José Esses en donde, entre otros hallazgos, encontraron a Galtieri en la inauguración del mítico boliche Cerebro, de Bariloche.

La dictadura, la intervención militar y sus sacudones durante el gobierno de Alfonsín, el destape, las novelas, los avances tecnológicos que hoy parecen prehistóricos y una sucesión de hechos relevantes, están ordenados meticulosa y cronológicamente con una mirada filosa, pero que no pierde el humor. Año a año, tema a tema, el libro cubre los mejores y peores momentos que van de enero de 1980 a diciembre de 1989.

“Es imposible revisitar esta década sin remarcar el peso político que tuvieron los militares, incluso en democracia. La famosa ‘mano de obra represiva desocupada’ no era un mito y los alzamientos militares con sus reclamos de amnistías son un ejemplo de que tenían más poder del que nos acordamos o nos queremos acordar”, dice José Esses, periodista y también autor de No tan distintos. Historias de gente con discapacidad mental (Capital Intelectual, 2012) y Siamo Fuori (Planeta, 2014).

“Nos habíamos propuesto hacer una lectura exhaustiva de las revistas Billiken, por ejemplo, o un listado riguroso de las golosinas. Pero, por un lado, sabíamos que mucha gente muy idónea ya lo había hecho en numerosos sitios de internet. Además, la marea de archivo que se nos fue viniendo encima era tan inconmensurable que comenzaron a imponerse miles de otros temas que creímos que reflejaban la década del 80 tanto o más que los primeros preconceptos que manejábamos por haber sido chicos en aquellos días”, explica Dalia Ber, periodista, guionista y docente.

¿Por qué los 80 y no otra década?
José Esses:
Recordamos esta década para valorar hechos, personas, inventos y también para repensar la violencia. Era una época en la que, por ejemplo, la explosión de una bomba en un local partidario, un canal, una organización de derechos humanos, un teatro era habitual.
Dalia Ber: Además, la década del 80 nos unió en nuestra infancia. El Mundial 86, la Guerra de Malvinas, La Tablada…había recuerdos gratos y de los otros que en algunas ocasiones teníamos en común como primos que se llevan apenas un año y que además se interesaron siempre más o menos por los mismos temas.

¿Quiénes fueron los protagonistas?
Dalia Ber
: Una de las figuras fuertes por esos días era Gabriela Sabatini. Y Guillermo Vilas, estrella del tenis y experto en la conquista. Estaban vivos Borges y Bioy. Y María Elena Walsh, por nombrar otra de las eminencias de las que tuvimos la suerte de ser contemporáneos. También fueron importantes las figuras musicales que se afianzaron a lo largo de la década. Internacionales, por ejemplo, Madonna, Michael Jackson, David Bowie; las que visitaron el país, como Kiss, Queen, The Cure, The Police, y las argentinas: Charly, Fito, Spinetta, Baglietto, Soda Stéreo, Los abuelos de la nada, Sumo, Virus.

¿Y en política?
Dalia Ber:
Antes, mucho antes de lo que recordamos, al menos de lo que recordábamos nosotros, Carlos Saúl Menem ya invadía las tapas de semanarios de actualidad y secciones políticas de los diarios con noticias de todo tipo. Desde la interna peronista hasta las peleas con su esposa Zulema en La Rioja o las recorridas por la ciudad saludando a todo el que lo reconocía y cuidando su aspecto al detalle, desde el peinado con patillas hasta el brillo en el lustre de los zapatos.

¿Cómo seleccionaron el material?
José Esses:
Decidimos alejarnos lo más posible de la memoria, de la nostalgia. No pusimos referencias a nuestras vivencias y nos esforzamos por no apelar a golpes bajos ni extorsiones sentimentales. Creo que cada lector tiene sus 80 en mente a la hora de leer el libro y nos propusimos defraudarlo lo menos posible.
Dalia Ber: Vimos al menos un diario de cada día de la década, desde el 1 de enero de 1980 hasta el 31 de diciembre de 1989. Incluimos los temas que consideramos que tenían que estar sí o sí en un libro que tendría el fin de atravesar toda la década y además lo que íbamos encontrando en el camino y nos entusiasmaba por distintos motivos.

¿Les quedó algo afuera?
José Esses:
Algunas cuestiones internacionales, no es que quedaron afuera, si no que les encontramos un lugar nuevo, como a la Guerra Fría, de la que ya se escribió tanto. ¿Tiene sentido volver a mencionar que URSS y USA se armaban y amenazaban mientras negociaban y buscaban socios? En nuestro libro ese caso aparece, entre otros lados, en los Juegos Olímpicos, porque en 1980 y 1984 se realizaron en esos países y llamaron al boicot mutuamente.

¿Qué grandes cambios en el archivo encontraron entre la dictadura y la democracia?
Dalia Ber:
Se nota el impacto de la diferencia: al principio, diarios tomados por jerga militar, un país siniestro y en blanco y negro; palabras como “elecciones” y fotos de urnas cuando llega la democracia. Pero para mí el cambio más notorio se produce durante la época del llamado “destape”. Hay fotos de mujeres en ropa interior por todos lados, se exhiben avisos de películas condicionadas casi desaforadamente en los diarios, es el boom de “las chicas Olmedo”. Otra diferencia se nota también en las fotos de la gente común de la época, con la explosión de colores, mucho flúo, maquillajes fuertes, calzas brillantes, polainas. Obviamente, el cambio también se ve en las expresiones artísticas, la posibilidad de opinar, series televisivas sobre temas candentes como el divorcio o los desaparecidos, ciclos periodísticos en Radio Belgrano, por ejemplo, algo que obviamente en tiempos de dictadura era impensado.

¿Qué cosa no recordaban y les sorprendió haber encontrado?
José Esses:
Entre muchas otras cosas que no conocía, me sorprendió la interna peronista y el peso que tuvo Isabelita durante muchos más años de los que recordaba. También me llamó la atención que en su discurso por los primeros 100 días de gobierno, Alfonsín ya hiciera referencia a una crisis. La primavera radical fue más breve que el verano berlinés. Otro hecho político llamativo fue la interna militar. Gracias a ese seguimiento diario que hicimos notamos, por ejemplo, que la figura de Galtieri fue creciendo: fue distinguido por Estados Unidos y otros países en 1981, además de ser bastante mediático para la época (estuvo en la inauguración de Cerebro, en Bariloche) y que si queda en el rol de borracho loco es sólo por pereza periodística-intelectual.
Dalia Ber: Una serie de curiosidades, también, son cuestiones habituales para la época que vistas desde hoy resultan graciosas: detalles como la aparición de los colectivos diferenciales, los primeros radiotaxis, las bebidas y lácteos diet, los celulares-ladrillo. En otro orden, en un aspecto mucho más desagradable, me sorprendió la cantidad de secuestros a empresarios que se produjeron en pleno apogeo del gobierno de Alfonsín: Sivak, Pescarmona, Clutterbuck, entre otros tantos. Además fue una época de casos policiales resonantes como el de los Schoklender, los Puccio y Yiya Murano, por nombrar sólo algunos de los más conocidos.

¿Qué le da inicio y qué cierra la década del 80?
José Esses:
El primer texto de 1980 fue sobre las ondas del verano, un repaso por las modas, muletillas y demás que nos invaden cada temporada y que incluimos en cada año del libro. Esos textos veraniegos fueron importantes para mencionar algunos íconos de la década (peinados, looks, eventos) que eran más difíciles de hacerles lugar. Fue más fácil decidir el último texto que el primero. Cerramos con la reunión de Menem con un grupo de rockeros, a los que les dieron una oficina en Casa Rosada. Por entonces, el reclamo era por menos razzias y más lugares para tocar. Suena bastante actual. «Sé que hacemos muchas cosas que a ustedes no les gustan pero las vamos a seguir haciendo», les dijo Menem. Dado el orden cronológico del libro, y que ese encuentro fue el 27 de diciembre de 1989, fue un cierre casi ideal. Podría haber aparecido algún texto del 29, 30 o 31 pero esa cita nos parecía muy pertinente.

portada_los-80_jose-miguel-esses_201512011553             Dalia Ber y JOse Esses

DZ/dp

Fuente Redacción Z
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