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TEMAS DE LA SEMANA

Lo que proyectamos son nuestras sombras

Criticamos en los demás aquellas conductas nuestras que nos incomodan.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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proyeccion

Cuando usamos la proyección, suponemos que los demás son los responsables de todo lo que nos ocurre: de lo que pensamos, de nuestros sentimientos y de nuestra conducta. Veamos algunos simples ejemplos.

En una fiesta, un hombre acusa a su esposa de “coquetear” con otros hombres. Esto da origen a un conflicto que termina en pelea. Semanas después, y casi “de casualidad”, surge que en esa fiesta el hombre se sintió atraído por una mujer muy llamativa y bonita. Esto lo olvidó, pero surgió el síntoma proyectivo de acusar a la mujer de aquello que él mismo había sentido.

Igualmente, una mujer se queja repetidamente de que su pareja la critica insistentemente y muy seguido. Más tarde, ella cae en cuenta de que cada vez que da un paso o una actitud de cambio en su vida, siente una “voz interior” que se burla de ella.

Otro caso. Una persona ha comenzado a enfrentarse –sin saber exactamente por qué– con gente que se enoja fácilmente. Por circunstancias que no vienen al caso, se da cuenta que la enojada es ella; de ese modo, poco a poco, el enojo de la gente comienza a desaparecer.

El mecanismo de la proyección también puede consistir en negarnos alcanzar para nosotros alguna cualidad positiva que vemos y apreciamos en otras personas.
Para decirlo rápidamente, la clave para deshacernos de la proyección está en asumir la total responsabilidad por todos los incidentes, conflictos o malos entendidos que surjan en nuestras relaciones, ya sean de pareja, entre amigos, familiares, incluso en nuestra actividad laboral.

Es bueno preguntarse dónde y cómo hemos aprendido a ver las cosas de esta manera.

¿Qué siento en el cuerpo? ¿Siento ira, tristeza? ¿Miedo, tal vez? ¿Me estoy ocupando de mis propios sentimientos o ideas? ¿Qué quiero lograr con esta situación?

Actitudes del tipo ”yo tengo razón, es tu culpa” tienen efecto directo sobre el cuerpo, y son autodestructivas.

Prestar atención a nuestras conductas y sus consecuencias nos puede orientar sobre si las opiniones que tenemos y sufrimos del mundo externo están influidas por la proyección que hacemos sobre los otros, en los cuales depositamos, involuntariamente, nuestros problemas. 

Fuente Redacción Z
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Diario Z
Médico sexólogo clínico. Director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Jefe de Cátedra Libre Sexología Clínica.