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Migrañas: Lo que hay que saber

Afecta más a las mujeres y se la consideró cosa de histéricas. Hoy figura entre las 20 enfermedades más discapacitantes. La neuróloga María Lourdes Figuerola impugna viejos mitos y explica que la migraña  no se cura pero tiene tratamiento. 

Por Valentina Herraz Viglieca
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Quién no tuvo alguna vez dolor de cabeza? Durante años el dolor de cabeza fue tomado más como excusa que como enfermedad, pero desde hace dos décadas un esfuerzo de comunicación por parte de algunos neurólogos junto con la constitución de la Asociación Argentina de Cefaleas logró que médicos y pacientes tomen en serio esta afección que a veces es un síntoma de otras enfermedades y muchas veces es una enfermedad en sí misma. Gracias a ese esfuerzo, ahora, las cefaleas tienen un lugar en el Congreso de Neurología y en la carrera de Medicina. 

Se calcula que el 13% de la población –unos 5 millones de personas—sufre de cefaleas, y la proporción entre hombres y mujeres es de 3 a 1. En el caso de las migrañas, afecta al 17% de las mujeres y el 6% de los hombres. Esta enfermedad, que se ha ganado un lugar entre las 20 enfermedades más discapacitantes para la Organización Mundial de la Salud, no tiene cura pero sí tratamientos.

Desencadenantes

El estrés es uno de los factores que más frecuentemente facilitan la aparición de las crisis de migraña, pero también inciden los cambios climáticos, cambios en el aire y la temperatura. Los dolores de cabeza pueden agravarse con mayor temperatura, humedad o bien con la llegada de las tormentas, cambios repentinos en la presión barométrica o la altitud. Algunos alimentos que tienen sustancias químicas propias o adicionadas que son capaces de desencadenar episodios de migraña en la gente que la padece: el chocolate, los enlatados, los embutidos, derivados de la uva y bebidas alcohólicas. Los aromas muy fuertes, junto con otros estímulos sensoriales intensos (luces muy brillantes, ruidos fuertes) son causantes del dolor de cabeza. Entre los factores de riesgo más comunes se pueden mencionar productos químicos de limpieza, humo de cigarrillo y los perfumes fuertes.
Finalmente, la falta de sistematicidad en el sueño –dormir una noche 7 horas y a la siguiente 10– puede causar migrañas. Un estudio de 2008 entre estudiantes universitarios dio como resultado que el 20% sufre de migrañas. Las trasnochadas y la presión por los exámenes inciden en las crisis.
Para tratar de entender un poco de qué se tratan las migrañas hablamos con María Lourdes Figuerola, jefa de la Sección Cefaleas del Área de Neurología del Hospital de Clínicas y reconocida como autoridad internacional en la materia.

¿Qué es una migraña?

Es una variedad de dolor de cabeza. Los dolores de cabeza pueden ser primarios -aquellos donde el dolor es toda la enfermedad- o pueden ser secundarios, aquellos en los que en realidad el dolor de cabeza es el síntoma de otro problema. Por ejemplo el dolor de un golpe, de un ACV, de una meningitis o de un tumor. La Sección Cefalea trabaja con los dolores primarios: la migraña, la cefalea de tipo tensional, la neuralgia del trigémino, etc., esos son los dolores más comunes.

¿Cefalea y dolor de cabeza son lo mismo?

Son sinónimos. Todo dolor de cabeza es una cefalea y la migraña es un tipo particular de cefalea. Existen distintos tipos de cefaleas y, por ende, de migrañas.

¿Y qué es la migraña con aura?
Es un subtipo de migraña. El dolor de cabeza en sí es el mismo, abarca la mitad de la cabeza que habitualmente late y viene acompañado de molestias ante la luz, los ruidos, los olores, ganas de vomitar. En un dolor que empeora con los movimientos de la cabeza. La diferencia entre “con” o “sin” aura, justamente es el aura.

¿Y el aura qué es?
Es un síntoma neurológico que aparece previo al dolor, es un aviso del dolor de cabeza. Estas auras pueden ser visuales, como flashes de luz en alguna parte del campo visual, una luz que encandila, flashes que se prenden y se apagan o, directamente, la pérdida de una parte de la visión. Otras manifestaciones del aura son hormigueos en la mitad del cuerpo o problemas para hablar. El aura dura entre 5 minutos y una hora y apenas termina empieza el dolor de cabeza.

¿Quiénes lo padecen?
La migraña es una enfermedad que predomina en las mujeres después de la primera menstruación. Antes de la pubertad es la misma proporción entre las nenas y los varones. Por eso se cree que hay una influencia hormonal importante en estos dolores de cabeza.

¿No se relaciona con algunos alimentos?
Hay un 10% que desencadena la crisis por algo que comió o bebió, pero son una minoría. En realidad la migraña es un problema hereditario, hay familias de migrañosos y uno nace con la predisposición a tener este dolor de cabeza como se es predispuesto a ser hipertenso o asmático. El migrañoso tiene que tener la predisposición.

¿Hubo un crecimiento de estas cefaleas en los últimos años?
Creo que después de tantas campañas y tanto tratar de concientizar a la gente y a los mismos médicos, las personas se están dando cuenta de que realmente tienen un problema, que no es normal que duela la cabeza. Mucha gente te dice: “ahora vine a la consulta porque me duele más la cabeza que antes”, ya sabe que no es normal que duela la cabeza. Creo que la gente está asumiendo que tiene un problema y que, justamente, la concientización de que el dolor de cabeza es realmente una enfermedad y no una histeria. Antes, con frecuencia se despreciaba a las mujeres que se quejaban por dolor de cabeza; ahora se sabe que no es simulado o una cosa banal.

¿Entonces hay más consultas?
Sí, pero no porque haya más afectados sino porque ya no les da vergüenza decir que les duele la cabeza. Eso lo vemos mucho en el consultorio, en el relato de los pacientes: “¿Cómo voy a decir que no puedo ir a trabajar porque me duele la cabeza?”, “¿Cómo voy a decir que no puedo ir a comer con amigos porque me duele la cabeza?”. Pero esa vergüenza se contrapone con el reconocimiento por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ubica a la migraña en el lugar número 17 de discapacidad y considera que es una patología altamente discapacitante. En miles de enfermedades existentes es la número 17, o sea, realmente invalida a la persona.

¿Qué estudios se indican?
Nosotros pedimos habitualmente estudios de imágenes: una tomografía computada o una resonancia magnética. Mucho más no se puede porque en estos dolores de cabeza, los llamados primarios, la alteración es en el nivel de la neuroquímica, de la química cerebral, y no hay ningún estudio que nos dé datos sobre qué problemas tiene esa persona, sobre qué tipo de dolor de cabeza tiene. Los estudios son útiles para descartar lo que no hay pero no para ver lo que hay.

¿Qué tratamiento se propone?
Los dolores de cabeza se pueden atacar de dos maneras, o atacar la crisis “tengo dolor de cabeza me tomo un analgésico”. Pero si la persona necesita más de 5 comprimidos de analgésicos por mes se indica una terapéutica preventiva, una medicación que no es un analgésico sino que pertenece a otros grupos farmacológicos que se usan para prevenir que el dolor aparezca. Hay que saber que el dolor de cabeza es el único dolor que empeora con la toma de analgésicos en forma crónica. Se genera una habituación del cerebro, una especie de adicción y se genera un dolor producido por analgésicos.

¿No son buenos?
No en cantidades. El analgésico termina siendo su peor enemigo porque empiezan dos por mes, a los 6 meses está tomando 5 y a los dos años están tomando todos los días, y hace un efecto rebote.

¿Se refiere a los analgésicos como ibuprofeno o paracetamol o a los específicos?
De todo, la suma de todo: paracetamol, ibuprofeno, aspirina, diclofenac, keterolac, sumatriptan, naratriptan, zolmitriptan, etc. Todos llevan a la cefalea por abuso. Lamentablemente esto no es una cosa que esté muy difundida y es una cosa básica. En el Centro de Cefaleas del Hospital de Clínicas casi el 70% de las cefaleas son por abuso. Hay personas que tienen dos migrañas con aura anuales y toman la medicación específica y el resto de los dolores de cabeza –sin aura– los calman con ibuprofeno. No los consideran migrañas. Y son migraña. Pero hay intensidades, como el hipertenso que se maneja con una medicación sola y hay otros que necesitan tres. Cualquier enfermedad tiene graduaciones: leve, moderado y grave.

¿Y las pastillas anticonceptivas?
Hay que ver si el dolor se modificó cuando la mujer empezó a tomar los anticonceptivos, si mejoró o empeoró. Lo habitual es que empeore y en ese caso es bastante difícil hacer que un preventivo funcione. Por ahí hay que buscar otra alternativa anticonceptiva. En cuanto a las pacientes con la migraña con aura, la recomendación es que no se usen los anticonceptivos nunca, porque aumenta el riesgo de accidentes cerebro vascular (ACV) por la combinación: migraña con aura y anticonceptivos orales, que son básicamente hormonas.

Los números

• El 13% de la población –unos 5 millones de personas– sufre de cefaleas.
• El 17% de las mujeres y el 6% de los varones sufren migrañas.
• La migraña ocupa el puesto 17 entre las enfermedades más discapacitantes, según la Organiación Mundial de la Salud.
• Sólo el 10% tienen crisis por algo que comieron o bebieron.
• En la inmensa mayoría de los casos se trata de un problema hereditario.

Recomendaciones

• Anotar en un almanaque el día que surge la crisis y cuántos analgésicos toman (para no subestimar el dolor).
• Practicar actividad física aeróbica todos los días: una hora de caminata -ni mirando vidrieras ni corriendo- o 15 minutos de bicicleta o cinta.
• Comer cada tres horas para evitar la crisis por ayuno. Hay que hacer dieta de nutricionista: 4 comidas y dos colaciones.
• Dormir la misma cantidad de horas todas las noches; cualquier cosa que altere un ritmo cerebral genera la crisis.
• La automedicación con analgésicos sólo empeora el problema.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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