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«La mujer de los perros»: misterio pampa

Se estrena en Argentina el film de Laura Citarella y Verónica Llinás, que cosechó premios y elogios en festivales internacionales.

Por Ernesto Klausen
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mujer perros

Llega a la cartelera La mujer de los perros, film codirigido por Laura Citarella y Verónica Llinás, quien encarna a una misteriosa y silenciosa mujer y sus diez perros que recorren diferentes lugares del conurbano bonaerense a lo largo de un año. La película fue galardonada en una docena de festivales internacionales. Llinás, además, se alzó con el premio a Mejor Actriz en el Bafici 2015. La película insumió tres años de rodaje, lo cual fue determinante en el proceso creativo de la película.

“El film tenía una estructura que implicaba una división en capítulos y en estaciones, muy necesaria frente al caos que implicaba el rodaje. Trabajábamos con perros en un lugar que era incómodo y mutaba todo el tiempo. Estábamos muy permeables a incorporar lo que sucedía por fuera de nuestro control, pero esto no implicaba improvisación. Se armó un contexto al que nos fuimos adaptando y así fuimos encontrando una ficción”, contó Citarella a Diario Z.

“No entiendo bien si el motor era la fantasía de narrar una vida fuera del sistema, independiente del dinero, o la idea surgió porque lo que estaba fuera del sistema del dinero era, justamente, la película misma y esta era una idea que la hacía posible. Tal vez fueron las ganas de hacer un personaje que no me pusiera en la aburrida tarea de tener que verme bien o el desafío de hacer protagonista a la persona más impensada, una cincuentona ciruja”, sostuvo Llinás.

– ¿Por qué duro tres años la realización?

VLL: La idea era rodar entre diez y quince días por estación. Al principio sabíamos poco y nada de la película. Tampoco conocía mucho a Laura, ni al equipo. Los primeros diez días pasaron como una exhalación y sirvieron fundamentalmente como ensayos. Al ser la mayoría escenarios naturales no se podían mentir las estaciones. El rodaje tuvo que combinar también los tiempos de cada una, ya que no era de lo que estábamos viviendo. Tuvimos varios cataclismos. Pasó un tornado que arrasó la zona y mi casa. Personalmente atravesé el momento más doloroso de mi vida: mi marido Guido enfermó y murió de cáncer durante el rodaje. La película está dedicada a él, porque tuvo el inmenso amor y la grandeza de obligarme a hacerla y de ayudarnos a hacerla a pesar de su enfermedad.

LC: El tiempo que llevó hacer la película fue el tiempo que necesitamos para terminar de encontrarla. Íbamos madurando las ideas a medida que el personaje lo iba haciendo. Fuimos aprendiendo algo de este universo a medida que fuimos, de alguna manera, envejeciendo nosotras mismas. Hay algo de la libertad que aparece en la vida del personaje que tiene mucho que ver con la manera en que la película se hizo.

– ¿Cómo se construyó el personaje central?

LC: Vero venía de una escuela de actuación que para mí era menos familiar y con una formación abrumadora. Fue un proceso muy largo el entender ‘la’ clave del film: cualquier mínimo gesto de más pondría a la actuación en evidencia inmediatamente. Esto tenía que ver con los perros, que no estaban actuando. Si la actuación de Vero o cualquier otro estaba un poco subida de tono, la película sola enseguida se encargaba de hacer una expulsión. Los perros le dan al relato un nivel de verdad que es casi imposible de alcanzar.

VLL: Cuando empezamos a hablar del personaje con mi hermano Mariano, me sugirió que mirara las películas de Chaplin y Keaton. No entendí muy bien por qué, pero las miré. Después, me olvidé por completo. Cuando empezamos a filmar, nos dimos cuenta de que el mejor método de trabajo era filmar y mirar. Vimos que lo que nos funcionaba mejor era conservar al personaje en cierto nivel de misterio. Tenía que ser todo presente, como los perros. Con el ojo implacable de Laura, aprendí a identificar cuando expresaba de más y a lograr un estado mental de quietud. Sin pensarlo, la impronta de las películas de Keaton y Chaplin operó silenciosamente.

 

Estrena jueves 3 de septiembre en la Sala Lugones (Av. Corrientes 1530) y en el Malba (Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415) se proyectará los sábados a las 20. Desde el 9 de septiembre, estará en el BAMA (Av. Roque Sáenz Peña 1145) los miércoles a las 22.

Fuente Redacción Z
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