Tiempo en Capital Federal

24° Max 16° Min
Muy nuboso
Muy nuboso

Humedad: 46%
Viento: Sureste 32km/h
  • Sábado 5 de Diciembre
    Despejado15°   22°
  • Domingo 6 de Diciembre
    Despejado17°   23°
  • Lunes 7 de Diciembre
    Despejado18°   24°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Lino Barañao: «Estamos produciendo trabajo científico de mayor calidad»

El ministro de Ciencia y Tecnología explica la importancia de la investigación aplicada para mejorar la productividad de las actividades tradicionales del país, señala el éxito del programa Raíces y subraya el valor del pensamiento científico.

Email This Page
lino_barañao

Habla pausado y sin estri­dencias, tal vez porque no las necesita: su per­fil bajo no llega a des­mentir su pasión y un trabajo que crece cada día con resultados con­cretos y mensurables. Según sostie­ne el propio Barañao, colabora in­directamente en su gestión cierta tendencia a la ilegalidad que tene­mos los argentinos. Esto que es un problema cultural para la vida coti­diana, en ciencia es una virtud por­que el desafío a la norma es ami­go de la creatividad. En diálogo con Diario Z, repasa qué cambió en la política hacia los científicos en la Argentina desde que Domingo Ca­vallo mandó a los investigadores a lavar los platos en los años 90 y cuáles son los desafíos para 2013.

¿Cuál es el mayor desafío de este año para el ministerio de usted conduce?
El principal desafío es desarrollar más lo que denominamos innova­ción inclusiva. Es decir, acortar la brecha de oportunidades de secto­res de la población que todavía es­tán relativamente excluidos. Para eso estamos trabajando con distin­tos planes que tienen que ver con el desarrollo de nuevas cadenas pro­ductivas, en distintas regiones del país. Hemos comenzado ya con el tema de elaboración de fibras de camélidos para todo lo que es la zona de la cordillera. Llama, guana­co, vicuña, para industrialización lo­cal, destinada fundamentalmente a brindar fuentes de trabajo a co­munidades en su mayoría aboríge­nes que todavía mantienen prácti­cas ancestrales, pero que a través del aporte del diseño pueden me­jorar mucho el valor agregado de sus productos. También trabaja­mos en disciplinas como la genómi­ca, que permite estudiar los genes y por ejemplo decirle a un productor con qué cabras se tiene que quedar para producir mejor fibra de lana. Esto en técnicas productivas es muy importante, no es lo mismo tener 20 cabras de las cuales sólo sirven 10 que tener 20 todas producto­ras. También estamos desarrollan­do algunos cultivos que vienen de la época de los incas y pueden ser la base de alimentos funcionales. La idea es crear al mismo tiempo po­sibilidades de trabajo para mucha gente que en este momento no tie­ne una actividad dignamente re­munerada y abrir oportunidades de exportación para el país. Este traba­jo tiene que atender desde al más necesitado hasta el industrial inno­vador que se encarga de abrir mer­cados en el mundo.

¿Cuál cree que ha sido el mayor logro del Ministerio de Ciencia y Tecnología desde su creación?
Yo creo que instalar la ciencia en la sociedad y en el sector político, como una actividad inherente a un nuevo modelo económico para el país basado en el conocimiento como generador de riqueza.

Cristina Fernández de Kirchner dijo que a nivel regional, la Ar­gentina es el país con más in­vestigadores por habitante.

Es así. Cuando uno habla de inves­tigadores habla de un conjunto de profesionales que trabajan no sólo haciendo ciencia, sino en ciuda­des universitarias, ingenieros y de­más trabajando en institutos tec­nológicos. En este parámetro es cierto que la Argentina está por en­cima de otros países, no en térmi­nos absolutos –obviamente Brasil tiene más investigadores– pero es importante destacar que la Argen­tina encabeza también la eficien­cia en cuanto a producción de co­nocimiento de alta calidad. El uno por ciento de los trabajos argenti­nos integran el 10 por ciento mun­dial de los trabajos más citados, en cambio en Brasil el 0,47% de lo que produce entra en las publicaciones de más nivel. Quiere decir que esta­mos produciendo trabajo de mayor calidad y esto también se evidencia en que los trabajos de la Argenti­na están hechos exclusivamente en la Argentina. En las revistas de ma­yor nivel de ciencia se ha sextupli­cado la cantidad en los últimos 10 años si comparamos cuántos traba­jos se publican en esas revistas. Esto muestra que no sólo ha aumenta­do la cantidad de investigadores, sino también la calidad de la pro­ducción científica. 

¿Inventamos algo importan­te los argentinos en materia de ciencia y tecnología en los últi­mos años?
Tenemos desarrollos importantes en el tema de biotecnología apli­cada a la agricultura: los genes de girasol que incrementan la productividad de distin­tos cultivos están patenta­dos, se están testeando en el campo y no sólo se va a incrementar la producción de ce­reales en el país. También se va a poder licenciar esta patente a otros países; tenemos descubrimientos en Córdoba sobre una nueva me­todología para hacer vacunas que eventualmente serían activas por vía oral y que no necesitarían re­frigeración que también estamos apoyando selectivamente desde el Ministerio para que esto se convier­ta en una industria nacional de pro­ducción de vacunas; hay desarrollos en materia satelital que hace que la Argentina sea líder en este senti­do, también estamos apoyando un proyecto muy interesante de nano­satélites, en pequeña escala que van a estar disponibles en universi­dades de todo el país. Sería muy in­justo no mencionar muchos ejem­plos, pero en cualquier área del conocimiento hay siempre un ar­gentino que hizo una contribución importante. Lo que nos caracteri­za es la creatividad, la capacidad de encontrar una alternativa diferente. Es cultural. Eso que es negativo en cuanto a no obedecer las normas y tener una cierta tendencia a la ile­galidad, en materia de ciencia es una ventaja, porque permite desa­rrollar lo que se conoce como tec­nologías disruptivas.

¿Eso tiene algo que ver con el pensamiento lateral?
En parte sí. Siempre pongo el ejem­plo de unos chicos argentinos que ganaron la competencia de compu­tación hace años en Estados Uni­dos. De acuerdo con las reglas, de­bía haber tres participantes y una sola computadora, entonces esta­ban limitados por la persona que ti­peaba. Ellos hicieron un programa que permitía tipear de a dos y ga­naron porque eran mucho más rá­pidos y eso no estaba en las reglas. Tuvieron que modificarlas a futu­ro para impedir hacer eso, a nin­gún chino o americano se le hubie­ra ocurrido que era factible que dos personas trabajaran en la misma computadora.

¿Cuántos científicos se han re­patriados en los últimos años?
Desde que iniciamos este progra­ma que se llama Raíces, que es un programa marco, han vuelto al país 951 científicos. Este año vamos a llegar a los 1.000 y esto es produc­to de una acción positiva que he­mos encarado en el pasado, la gen­te volvía y tenía que buscarse su laboratorio, mendigar por un car­go, pintarse las paredes, todo de cero. Ahora tenemos un programa organizado y la persona vuelve con un contrato; es la institución la que lo pide, con el compromiso de con­tratar a esa persona, se detecta a la gente, se hacen concursos, hay uni­versidades que han hecho concur­sos en el exterior para buscar gente para determinadas disciplinas, otros ya vuelven al Conicet.

¿Cuánto gana un científico ar­gentino?
Ahora el sueldo máximo bruto de un investigador ya consolidado en su carrera, con máxima antigüedad y demás es de alrededor de 17.000 pesos, unos 3.000 dólares más o menos. El sueldo promedio debe estar en los 1.800 dólares. En tér­minos de poder adquisitivo esta­mos en un máximo histórico, esto no implica que no estemos por de­bajo de otros países de la región como Brasil que paga sueldos más atractivos.

Usted cree en la ciencia y en la puesta a prueba permanen­te de los conocimientos que se van generando.
Razonando, llego a la conclusión de que mi cerebro puede no ser capaz de comprender todo. En­tonces, hay un margen para lo supraracional, aquello que supera la razón, lo que uno no acepta es lo contraracional aquello que contra­dice la razón. Si yo tengo una serie de fósiles que muestran la grada­ción de las diversas especies has­ta llegar al ser humano tal y como lo conocemos, voy a suponer que la teoría correcta es la de la evolu­ción, que marca un proce­so gradual y no una visión instantaneísta de una crea­ción de todo lo que existe. Lo bueno que tiene la cien­cia es que es la única barrera con­tra el avance del fundamentalismo, que consiste en tratar de imponer a los otros las creencias propias. Esto no es sólo propio del mundo islámi­co, más del 50 por ciento de la población norteamericana dice des­creer de alguna forma de la teoría de la evolución. Incluso muchos es­tados la han prohibido o al menos han impuesto una visión alternativa del origen de la vida sobre el plane­ta, esto me parece mucho más pre­ocupante porque se trata del país más poderoso del planeta. Enton­ces me parece que enseñar los prin­cipios del método científico, en­señar a razonar, enseñar lógica es algo que nos debemos justamen­te para poder controlar esta visión que amenaza con retrotraernos a un período medieval.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario