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TEMAS DE LA SEMANA

«Lima Japón bonsái»: tragedia, chicha y animé

El director y dramaturgo Mariano Tenconi Blanco reestrena la obra que escribió a partir de la toma de la embajada japonesa en Perú por un grupo guerrillero.

Por Néstor Rivas
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lima japón bonsai

Ollantay es un adolescente peruano de origen humilde. Su hermano milita en un grupo revolucionario y él decide sumarse a la causa. Le asignan una misión: secuestrar a Izumo, la hija del embajador japonés en Perú. Pero entre Ollantay e Izumo nacerá el amor. Un amor imposible, claro.

Esta historia parte de un hecho verídico, la toma de la residencia del embajador japonés en Lima por parte de un grupo guerrillero, el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, que finalizó trágicamente. El ejército peruano asaltó la residencia tras 125 días de ocupación, durante los cuales los guerrilleros mantuvieron cautivas a un centenar de personas. Todos los militantes del MRTA fueron muertos durante el ataque.  Mariano Tenconi Blanco –que era un adolescente cuando ocurrió todo esto– recuperó el hecho histórico para escribir Lima Japón bonsái, una de sus primeras obras, convirtiéndolo en un melodrama pop, en el que conviven tragedia, amor, chicha y animé. Se presenta nuevamente los domingos, a las 21, en El Extranjero.

¿Por qué elegiste la toma de la embajada japonesa?

Mis primeras obras forman parte de una trilogía llamada “Canciones de amor para hacer la Revolución”. Las tres comparten el hecho de que su materia prima es un hecho histórico pero ficcionalizado. Mi primera obra, Montevideo es mi futuro eterno, tomaba el asesinato del torturador norteamericano Dan Mitrione de parte de los Tupamaros. Las lágrimas era un melodrama que sucedía en un canal de televisión, con el robo de bebés como punto de partida para todos los sucesos que vendrían. Lima Japón bonsai fue la segunda obra de la serie. Investigando di con ese hecho, de la toma de la Embajada, y con que el MRTA tenía muchas cosas muy discutibles, a pesar de provenir de una ideología que me genera adhesión. Asimismo, el hecho finalizó con el fusilamiento de todos los miembros del MRTA. Este rescate le granjeó mucha fama al nefasto presidente Fujimori. En tiempos en donde parece que su hija volverá pronto al mandato, en tiempos  del retorno de los neoliberalismos, esta obra de 2011 se nos puso terriblemente actual.

¿Qué significa “miniaturizar” un hecho histórico?

Respecto de esto me gusta la definición de Bonsai, que significa literalmente bon = bandeja y sai = naturaleza, y consiste en el arte de cultivar árboles reduciendo su tamaño para crear un estilo que recuerda a una escena de la naturaleza. Me pareció que algo de eso era el teatro. En el caso de nuestra obra, lo que hicimos es volver esta confrontación política, y esta lucha de clases, un hecho privado, lo que lo convertía en una obra de amor trágico, como una suerte de Romeo y Julieta peruano-japonés.

¿Qué quisiste preservar del hecho en sí?

Sabía que el hecho tenía un final trágico, con el fusilamiento de todos los miembros del MRTA y la consiguiente reputación de Fujimori como justiciero. Quise dejar ese final trágico, pero cuando comencé a escribir ya me moví más por construir la historia del amor trágico, y me sentí libre de despegarme de la Historia. Respecto a esto, una gran influencia fue el teatro kabuki, y una suerte de género clásico, el de la historia de los amantes suicidas. De ese género milenario somos deudores, tanto como del animé, por ejemplo.

Incluiste Lima… en un ciclo de “teatro para adolescentes”. ¿La escribiste pensando en el público joven?

Si bien no la escribí pensando en un público joven, creo que el tratamiento estético y las referencias la hace una obra muy interesante para el público joven. El teatro es, en rigor, un arte viejísimo, y además carga con el preconcepto de ser algo pesado como un telón. Muchas veces, además, las estéticas avalan ese preconcepto. A nosotros nos interesa profundamente abrir el diálogo con las nuevas generaciones. Con Caro Castro (licenciada en Comunicación) e Ian Shifres (músico) nos formamos como compañía. Creamos la Compañía Teatro Futuro. Trabajamos juntos en La Fiera, Las Lágrimas, Futuro y ahora en el regreso de Lima Japón bonsai. Ian me propuso pensar el sonido de Lima… como en un animé verdadera: con efectos sonoros, pistas que inician y terminan en segundos, ruidos incidentales, música pop o música punkie, y creo que funciona súper bien. El regreso de Lima Japón bonsai sirve, también, como modo de enunciar nuestras preocupaciones como compañía: hacer obras de teatro político, con mucha incidencia de lo musical, y pensando en generar nuevos públicos y hacer que el teatro sea importante cada vez para más gente, porque nosotros creemos muchísimo en lo que el teatro puede hacer.

Lima Japón bonsái. Domingos, a las 21, en El Extranjero (Valentín Gómez 3378). Entradas: 2 x $200.

 

DZ/nr

Fuente Redacción Z
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