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TEMAS DE LA SEMANA

Ley de mecenazgo: cuando gastés los tamangos

Las ‘asociaciones de amigos’ obtienen recursos para obras públicas que debería pagar el Gobierno.

Por Juan Carlos Antón
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El proyecto cultural «estrella» del macrismo o «la niña bonita de la administración», tal como alguna vez se lo llamó, parece estar en problemas. Se trata de la Ley de Mecenazgo, un novedoso instrumento para financiar proyectos artísticos mediante aportes privados. Según el sistema, las empresas radicadas en la Ciudad pueden destinar parte del pago por Ingresos Brutos a financiar hechos culturales. Los artistas, por su parte, una vez que resultan seleccionados por un consejo asesor, deben encargarse personalmente de contactar a los posibles financiadores. El problema es que esta «feliz coincidencia» entre arte y empresas no siempre se concreta. De hecho, varios artistas sin estructura se quejan de que no pueden conseguir espónsores y los que sí los consiguieron chocaron con problemas de instrumentación.

Todos señalan que las poderosas asociaciones de amigos
de museos y teatros públicos capturan la parte del león y que, en definitiva, el gobierno porteño usa Mecenazgo para no invertir en cultura. «Si uno no pertenece a una fundaci-ón o a una asociación de amigos se hace casi imposible encontrar los fondos», dice uno de los beneficiarios, un director de documentales elegido el año pasado que exige anonimato porque teme perder al financista tan esperado. «Estuve todo 2010 en reuniones, golpeando puertas. La semana pasada, finalmente, un banco se interesó en financiar el 50% del proyecto», explica.

El documentalista opina que, por la falta de difusión, «es difícil explicarles a las empresas que están haciendo un aporte a la cultura, que van a tener una vidriera. Las empresas grandes sí están más al tanto, pero las pymes desconfían. La difusión debería hacerla el Gobierno de la Ciudad porque tienen las herramientas y pueden legitimar la ley. Soy un realizador de documentales, no un vendedor».

Otro gran escollo es que las empresas temen que la AGIP, el ente recaudador porteño, las vaya a perseguir: «Si esto se usa para perseguir deudores, se va a estancar -expresa el cineasta-. Hay que tener en cuenta lo que pasó en este pa¿é-ís: ¿quiéén no tiene una vieja deuda? Es lógico que en estas condiciones los empresarios se alejen».

Al respecto, la periodista y escritora Cristina Civale es un caso típico: encontró el esponsor pero tienen serias dificultades para encontrarse con el dinero. «Hace ya tres meses que una concesionaria de autos está- intentando invertir en mi proyecto ganador -el segundo libro de la serie ‘Industria Argentina’, que realicé junto con Kenia Mihura y Marina Reynal de Maravillarte- y no lo consigue. Cuando la empresa quiso hacer el dep-ósito le saltaron unas viejas deudas del año 91. Son todas mentiras porque las deudas de esa época fueron condonadas. la cuenta que te abren en el Banco Ciudad no se la puede tocar, hay un código. Lo concreto es que está todo en veremos».

Civale dice que la ley no contempla actualizaciones por inflación aunque «las cosas aumentaron y lo que en mayo me servía para pagar el libro, ahora no alcanza. En definitiva, la ley es una trampa. Es una estafa entre el Gobierno de la y del ente recaudador de impuestos. un supuesto logro del equipo de cultura de Macri y, hasta donde sabemos, escupe falsedades para que los proyectos no puedan finalmente llevarse adelante».

En los últimos meses, también hubo denuncias referidas a que las asociaciones de amigos de teatros y museos actuarían como «pantalla» para financiar mediante Mecenazgo obras que le correspondería oblar al gobierno porteño. Facundo de Almeida, miembro del Consejo de Promoción Cultural -el organismo encargado de elegir a los ganadores-, señala: «Una Asociación del Colón quería restaurar el vestuario y no fue aprobado. La clave es no financiar nada que no esté- previsto dentro del presupuesto.

El criterio de la mayoría es no financiar proyectos que sean obligaciones del Poder Ejecutivo». Sin embargo, hubo proyectos -como las reformas en el Teatro San Martín- que son financiadas a través de Mecenazgo. Algunos consejeros votaron en contra, pero la restauración fue seleccionada.

De Almeida -elegido por la Legislatura porteña a propuesta de la Coalición Cívica- explica que «la ley, en téá- rminos generales, estáfuncionando bien. Pero hay problemas y el mayor es la falta de voluntad política. No se ha hecho una campaña de difusión importante. Para cosas triviales hay campañas pero no para la Ley de Mecenazgo».

Al evaluar las razones por las que el proyecto encuentra trabas, De Almeida refiere cuestiones de poder: «El PRO empuj- ófuertemente esta ley en la oposición pero ahora parece que no lo hace. Pienso que es miedo a perder recaudación y también perder cierto control de la política de cultura ya que no es el ministro del área quien elige a los beneficiaros».

El funcionario afirma que para evitar mayores problemas en la bú-squeda de fondos se debería «urgentemente» crear un registro público de las personas que aspiren a ser beneficiadas y de las compañías que quieren aportar a través de este sistema. «veces sucede que hay empresas que dicen ‘quiero donar pero no tengo idea cé-ómo ni a quién’. Este registro, que está en el art. 4 de la ley y no se cumple, sería una información sumamente útil y la nombre, entonces, podría por fin funcionar de manera adecuada.»

DZ/KM

Fuente Redacción Z
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