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TEMAS DE LA SEMANA

Letras de la patria guaraní

Los libros de un pueblo altivo que pagó con la vida y el exilio su resistencia al opresor.

Por Natalia Gelos
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libreria_paraguaya

 

Sobre la calle Medrano, entre los plátanos y a metros de la vía, la cultura paraguaya se hace libro y se concentra en un ventanal. Cerro Corá se lee desde la calle. Un nombre que remite a la batalla que marcó la derrota paraguaya en la Guerra de la Triple Alianza y el lugar donde fue asesinado el mariscal Francisco Solano López.

Adentro se encuentra la primera librería paraguaya del país, que, prolija y luminosa, ofrece historia, poesías, cuentos, novelas y fábula, maneras de entrarle a un país que inspiró en sus artistas poemas tan hermosos como “Un puñado de tierra”, de Hérib Campos Cervera.

Buenos Aires conoce la nostalgia paraguaya. Desde 1947, cuando fracasa la revolución contra el dictador Higinio Morínigo, y sobre todo en la década del cincuenta, cuando Alfredo Stroessner afianza la dictadura que se prolongó por 35 años en su país, los poetas y escritores paraguayos, como tantos otros de sus coterráneos, iniciaron un exilio, en muchos casos, eterno, que los reunió en mesas de cafés porteñas para menguar la pena y la nostalgia.

El poeta Elvio Romero, que luego se transformaría en uno de los más grandes de su género, era por entonces muy joven y pero ya armaba su obra y se reunía con otros que también confluían en Buenos Aires, como Campos Cervera , Augusto Roa Bastos, o el compositor José Asunción Flores. Y fue puntualmente en el barrio de Almagro donde algo empezó a nacer. Allí vivió Romero hasta sus últimos días, en el 2004, y ahí permanece su casa, sus libros, su historia, así que algo de ese eterno extrañar sobrevive. De eso deja constancia su hija, Zulma Romero, que en un café de Mitre y Medrano, a metros nomás de Cerro Corá, reconoce: “Una crece con las dos culturas. Tanto mi papá como mi abuelo eran personas muy orgullosas de su nacionalidad. Yo recuerdo siempre esa cuestión que te transmiten, la importancia del de dónde venimos. Una crece con nostalgia de lo que no conoce. Eso la hace sentir rara a una. En esa época no se conseguía harina de maíz, ni mandioca, por ejemplo, y cuando alguien las traía del Paraguay, mi abuela cocinaba y una crece con ese sabor que no es de todos los días”.

Como homenaje a esa memoria, y a ese país fue que abrió en 2011, junto a la editora Vidalia Sánchez, esta librería en la que se puede recorrer la cultura paraguaya por uno de los caminos más placenteros: las letras, a través de su historia, su literatura, su uso de ese idioma ardiente que es el guaraní. “Hacía bastante tiempo que Vidalia quería tener una librería acá, y no nos decidíamos hasta que finalmente lo hicimos, previo a la Feria del Libro del 2011 – explica Romero-. Lo hicimos para que coincidiera con la visita de los escritores y siguiendo lo de mi viejo, que había sido agregado cultural de la embajada paraguaya, con actividades muy lindas”

A Cerro Corá se acercan lectores varios: jóvenes que crecieron en Argentina pero quieren recuperar sus raíces; estudiosos de la Guerra de la Triple Alianza, o de la Guerra del Chaco; escritores como Hebe Uhart, por ejemplo, que mantienen un interés vivo por la historia de esa zona que una y otra vez vuelven a narrar; también, maestras de primaria abocadas a integrar a sus alumnos paraguayos incorporando historias populares, dichos y palabras que resuenen en ellos.

“Hay mucha gente estudiando guaraní”, señala Romero, y cuenta una situación que le sacó una sonrisa: “Un señor vino un día y me preguntó por un diccionario. Le pregunté para qué lo quería y me dijo que él veía cómo disfrutaban de la conversación sus empleados, porque el guaraní tiene la particularidad que el mismo idioma te permite hacer bromas, y quería entender para sentarse y reír con ellos”.

En la vidriera, sobre la calle Medrano, a la altura 123, se ven títulos que ya adelantan lo que se encontrará adentro: la Poesía completa de Elvio Romero, libros de historia, diccionarios de guaraní, ejemplares de la poeta Josefina Pla. Romero dice que si tiene que elegir sus favoritos, deberían estar por supuesto lo de sus padres y los tres tomos de correspondencias de Gaspar Rodríguez de Francia, figura clave de la independencia paraguaya. Aunque hay muchas joyas, aclara, muchas escritas en guaraní.

“Por suerte tenemos de esos – dice aliviada- porque después de la guerra de la Triple Alianza se lo prohibió y eso hizo que se perdiera un poco”.

Pero resistió y ahí se lo encuentra, como presencia de esa patria que anhelaron los nombres que hoy pueblan sus estantes.

Fuente Redacción Z
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