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TEMAS DE LA SEMANA

Leopoldo Brizuela: La memoria, un conjuro

El escritor ganó el Premio Alfaguara por su novela que reconstruye un capítulo de la represión.

Por Roberto Durán
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Año 1976. En plena dictadura militar, un grupo de policías ingresa en una casa vecina a la suya en La Plata en busca de una persona. Año 2010. En plena democracia, la misma casa sufre un robo, con una metodología que indica que fue realizado por policías. Esos dos hechos que sucedieron en la vida real fueron el motor de la novela Una misma noche, del escritor Leopoldo Brizuela (La Plata, 1963), que acaba de ganar el Premio Alfaguara, que otorga 175 mil dólares, además de la edición en América Latina y España.
En charla con DIARIO Z, el escritor y traductor, que recientemente participó del ciclo de charlas ¿La patria es la lengua? en el Centro Cultural Caras y Caretas, cuenta cómo fue el proceso de creación de la novela, la construcción de los personajes y la utilidad de los premios.
¿Cómo fue tu proceso de escritura y la reconstrucción de tu propia memoria sobre las cosas que pasaron en los 70?
Es justamente una novela sobre la construcción de la memoria, que parte de dos anécdotas autobiográficas. A partir de ahí, inventé todo lo que no recordaba. El personaje es un escritor que trata de recordar qué pasó en aquella noche del 76, cuando llegaron a buscar a alguien a la casa vecina. Y, en otro plano, aparecen los sucesos de una noche de 2010.
¿Qué te acordabas de lo que pasó?
Algunas pocas cosas. En realidad, tuve que inventar sobre la base de hechos reales. Después de más de 30 años de pensar y de leer mucho sobre el tema, traté de despojarme de todo y de quedarme con las cosas que yo había visto o que me habían contado de primera fuente. También trabajo mucho con los «qué hubiera pasado si». Me fascinan las hipótesis. Es una novela escrita para el lado más impiadoso del yo, el que se enfrenta con el lado más oscuro.
Además, trabajás con escenas pequeñas de dos personajes, eludiendo quizá las grandes historias.…
Exacto, no quise trabajar con las abstracciones ni en término de verdugos y víctimas. Siempre que escribís, tratás de decir algo que no se dijo antes, algo que quedó en el tintero.
¿Y qué te parece que quedó en el tintero o que no se dijo antes sobre el tema?
No lo sé. Yo siempre traté de trabajar en contra de las versiones heroicas; siento mucho rechazo por esas versiones. Cuando preguntás, todo el mundo salvó vidas en esos años; todo el mundo le tenía bronca a los militares.… No los juzgo tampoco, pero son maneras de ir acercándose al tema. Son versiones que no creo. Quizá por eso me interesaba alguien que sea no militante, que de golpe cae en medio de ese monstruo.
¿Seguís dictando talleres? ¿Qué te aportan los alumnos?
Aprendo cómo las personas responden de formas diferentes a las mías. Y aprendo tratando de que cada uno encuentre su propia voz, con las herramientas que tiene a su alcance.
El Premio Alfaguara otorga 175 mil dólares. ¿Qué otra cosa te dan los premios, además de dinero?
Me da mucha tranquilidad y más confianza. Puede sonar petulante, pero si creo que hay algo que no está logrado en la novela, ni siquiera un premio me convence de lo contrario. Me encanta la idea de que la novela se lea en otros lugares de América Latina. Creo que Ecuador o Colombia, por dar dos ejemplos, tienen situaciones muy parecidas a la nuestra, aunque mi novela esté localizada en el barrio de Tolosa en La Plata. En este momento de mi vida y de mi escritura, siento que el libro es el que toma su camino y no yo. Me interesa que el texto polemice.

Multipremiado
Leopoldo Brizuela escribió en 1985 Tejiendo agua, su primera novela, editada por Emecé, después de ganar el premio de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat.
En 1999, ganó el Premio Clarín de Novela con Inglaterra. Una fábula.
Este año se llevó el Premio Alfaguara por Una misma noche, que se editará en junio en la Argentina.

DZ/LR

 

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