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Leonardo Sbaraglia: “Quiero que mi hija crezca aquí”

El actor volvió al teatro porteño con El territorio del poder. Y habla de Relatos salvajes, de la violencia social y de la paternidad.

Por Ayelén Iñigo
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leonardo_sbaraglia

Con sus ojos verdes y una sonrisa seductora, el joven Leonardo Sbaraglia supo usar su cara bonita para entrar en el mundo de la actuación, pero también supo salir de ese lugar en el momento indicado. En poco tiempo se convirtió en el “actor versátil” de películas como Tango feroz o Plata quemada y ahora es el “orgullo argentino” por representarnos en los Oscar con su papel en Relatos salvajes. En abril volverá a las tablas porteñas, para presentar El territorio del poder, un espectáculo que fusiona la música con el teatro.

“Esto que presentamos es un viaje del espectador. Yo voy leyendo algunos textos con la interacción de tres músicos maravillosos que me acompañan y con imágenes que se proyectan a modo de compensación con lo que sucede en los relatos. Construimos un lenguaje actoral-musical. Mis textos interactúan con ellos y empiezan a dialogar conmigo musicalmente, rítmicamente. Es una experiencia maravillosa”, explicó en una charla con Diario Z.

¿Cómo viviste todo el boom de Relatos salvajes?
Fue un fenómeno increíble. Yo lo viví mucho desde Uruguay porque estaba trabajando allá y la película se transformó en algo muy visto. No podía salir a la calle porque de repente era superfamoso. Se ha vuelto a instalar el cine argentino, un lugar interesante a recuperar.

¿Y cómo viviste la nominación a los premios Oscar?
Fue una etapa más de la película, muy valiosa. No pude ir a la entrega porque estaba filmando, pero se hizo una fiesta con la gente que hizo la película y lo vimos con mucha alegría. Sabíamos que era muy difícil ganarlo y que la favorita era Ida.

¿Qué les faltaba para ganar?
Yo creo que no entra dentro de los perfiles de una película premiable en este tipo de festivales, que suelen tener temáticas sociales muy concretas. Pienso igual que es una película muy de autor. Tiene elementos de cine de entretenimiento, de humor, pero al mismo tiempo es movilizante, te sacude internamente y te hace pensar.

Tu personaje aborda conceptos como la violencia y el machismo. ¿Sentís que eso se ve cada vez más a nivel social?
Yo creo que sí, desgraciadamente. Son relatos muy representativos de algo muy horrible del ser humano. Hay sociólogos que dicen que el hombre no nace humano, sino que tiene que aprender a serlo. Hemos crecido, pero falta. Yo ahora yendo de vacaciones por la ruta imagino: ¿qué pasaría si bajara la ventanilla y puteara a alguien? Estoy seguro de que hay muchísimas personas que contienen su violencia gracias a lo que vieron en Relatos salvajes.

¿Tuviste alguna vez una situación así en el auto?
En los autos se producen situaciones violentas porque está esa sensación como de estar escondidos. Entonces se produce una gran falta de respeto con el de al lado. Hace poquito en la ruta quise pasar a un camión y el tipo se me empezó a tirar encima y ni siquiera me vio. Yo tenía ganas de putearlo. Hay muy poca conciencia de lo que uno es capaz de hacerle al otro cuando está detrás del volante.

¿Qué importancia tuvo tu entorno familiar al elegir la actuación?
Tuvo mucho que ver el momento en el que mis padres se estaban separando, entre mis 6 y 10 años. Empezó a cambiar todo mi entorno y mi vieja comenzó a estudiar danza y teatro. Yo empecé a estar muy cerca de ese proceso que ella hacía, y por mi propia personalidad me entusiasmé con lo que ella me contaba y empecé a insistir para que me llevara. Y ahí arranqué y sentí como si hubiera encontrado mi lugar en el mundo.

Trabajaste en España y te iba muy bien. ¿Qué te hizo volver a la Argentina?
Lo de España fue un antes y un después. Cuando me fui ya hacía mucho que trabajaba y eso fue como empezar de nuevo. Mi hija terminó naciendo allá en 2006 y hubo un momento en el que quise volver. Yo quería conquistar otro lugar, pero nunca tuve la idea de quedarme. Y el regreso fue una decisión personal: quiero que mi hija crezca en el lugar que entiendo mejor, y cerca de mi familia. Estoy muy contento de haber vuelto. A nivel artístico y cultural, este país es muy poderoso, tenemos una sociedad maravillosa y original.

¿Cómo conviven tus proyectos con la vida en familia?
Es muy difícil, pero hay que hacer lo posible, encontrar la manera de estar con mi hija que es lo más importante. Cuando pueden ella y mi mujer me acompañan a los viajes. A veces mi hija se cansa, pero siempre nos arreglamos y ella es una nena que está feliz.

¿Qué hacen cuando están juntos?
Vamos al cine, a andar en bicicleta, dibujamos. Estamos mucho tiempo juntos. Yo tengo un campito y nos encanta ir allá. Es muy importante tener un espacio donde encontrarse con uno. Y el campo es un lugar que te hace bajar a tierra.

Hace poco se dijo que el director Jakubowicz quería hacer una película sobre Nisman y convocarte. ¿Lo harías?
Nadie me lo ofreció. Fue como un fuego artificial mediático sobre una historia de la que me cuesta opinar porque me parece que es un tema muy complejo, con mucha especulación política. Y se sabe tan poco que hacer una película sobre esto me parece algo efectista y oportunista. En esos términos yo nunca participaría de algo así. Si se supiese más y se hiciese dentro de diez años veremos qué tal es el guión. Pero en este momento, no.

El territorio del poder. En la sala Caras y Caretas, Sarmiento 2037. Del 9 al 19 de abril. Entradas desde $ 200.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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