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TEMAS DE LA SEMANA

Mentiras heroicas de San Martín que no salen en los libros de historia

Se llama «guerra de zapa» a las tácticas para desorientar al enemigo con informaciones falsas y estrategias de espionaje. El Libertador usó estas maniobras, y otras más.

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san martin

Por María Elena Izuel*

Los problemas que surgieron en Mendoza tras su llegada, convencieron a San Martín de que debía tomar serias medidas para poder realizar su obra libertadora. Fue a raíz del arribo de los chilenos, vencidos en Rancagua, que no solo venían a buscar refugio, apoyo, casa y comida, sino que también trasladaron los problemas políticos que existían entre ellos, como la rivalidad entre los hermanos Carrera y O`Higgins.

Existen muchas cartas en las que San Martín se dirige a Miguel Carreras para recordarle que él está en tierra extranjera, que esa no es su patria y que debe obedecer a quien gobierna. Cuando el chileno se atreve a responder que él y los suyos son maltratados, San Martín responde: «Se equivoca Señor, ya que hasta el último emigrado ha sido recibido como hermano en desgracia». Eso está fechado en Mendoza, el 17 de octubre de 1814. Los problemas no terminaron con esas cartas, sino que siguieron hasta que los Carrera se aliaron con los indígenas.

Tras Rancagua, se esperaba que el ejército español cruzara la cordillera desde Chile, así que San Martín debió fortificar la frontera, comenzando por Uspallata. Trató de guarnecerla, sabiendo que si cruzaban no podría pararlos, ya que no poseía aun un ejército instruido. Comenzó entonces lo que en la historia se conoce como «guerra de zapa», cuyo significado es guerra de mentiras, hacer llegar a Chile información falsa, pero sin que sospecharan en absoluto.

Entonces, preparó espías para que informaran mal, al punto que si San Martín hubiera muerto en la guerra ellos no hubieran podido regresar a su vida anterior, pero por suerte no fue así. Por ejemplo, hizo conocer que construiría un puente con pontones para cruzar el río Diamante con el grueso del Ejército, lo mismo dijo a los aborígenes a quienes citó a un gran Parlamento en la plaza de San Carlos y a su gran amigo Fray Inalicán le expresó la misma falsa estrategia.

Pero retrocedamos un poco en el tiempo, ubiquemos a San Martín con Pueyrredón en Córdoba, cuando tras la declaración de la Independencia en Tucumán el 9 de julio de 1816 se reunió con el recién nombrado Director Supremo de las Provincias Unidas de Sud América. Le debía pedir muchas cosas y obtuvo casi todo lo que solicitó, como la creación del Ejército de Los Andes, nombrando a San Martín General en Jefe.

Este Ejército se instalaría en Mendoza para su preparación. San Martín requirió a Pueyrredón todo lo que le era necesario y este le respondió que lo ayudaría con lo más que pudiera, pero que las arcas estaban vacías, por lo que muchas de las cosas solicitadas nunca fueron posibles. Cuando San Martín llegó a Mendoza decidió instalarse para la preparación de su Ejército El Plumerillo, un campo cercano llamado así por la especie dominante en el campo, las cortaderas.

El Ejército se instruía y preparaba en el Plumerillo bajo la mirada atenta del General. Ahí se realizaban las maniobras tácticas necesarias, se les enseñaba a usar las armas y acondicionarse para el cruce de los Andes. Y en este período fue cuando la guerra de zapa fue más intensa, porque más que nunca debían confundir al enemigo.

Con la ayuda de Fray Inalicán, a quien había nombrado Juez del Fuerte de San Rafael, invitó a todas las tribus vecinas a un Parlamento que se realizó en el Fuerte de San Carlos. Esta reunión fue muy importante porque les pidió permiso para pasar con las tropas por sus tierras y les solicitó ayuda para su ejército, comunicándoles que la división principal pasaría por el Sur, por el paso del Planchón. Habló también de la construcción de un puente sobre el Diamante para que cruzaran las tropas y de toda la ayuda que necesitaría en caballos, expertos en la montaña y muchas cosas más.

Las palabras de San Martín fueron traducidas por Fray Inalicán y seis intérpretes más. Al término, los Caciques se quedaron pensando y luego de un momento de profundo silencio comenzaron a hablar en orden y sin interrumpirse. Finalmente el Cacique Gobernador Ñacuñan le hizo una síntesis a San Martín diciéndole que salvo tres Caciques que estaban en disidencia el resto lo apoyaría. Nada de lo hablado en el Parlamento ha quedado escrito en actas o documentos, solo lo que escribió San Martín a Guillermo Miller, un historiador inglés, diez años después. Yo considero que fueron esos tres en disidencia quienes contaron lo dicho por San Martín al enemigo en Chile, porque los pehuenches habían permanecido fieles al Gobierno de Mendoza desde mucho tiempo atrás.

Las noticias que llegaban a Chile se referían a que cruzaría por varios pasos para sorprenderlos, los espías transmitían las informaciones que San Martín se encargaba de hacerles llegar, falsas en su casi totalidad. Llegó un momento en que el enemigo no sabía cómo prepararse para enfrentar al Ejército, y terminó haciendo lo que San Martín había previsto: dividir las fuerzas para esperarlos por todos los pasos posibles. San Martín sabía que el enemigo tenía más fuerzas que él y si se reunía y lo esperaban todos juntos, de ningún modo podría vencerlos. Por eso usó la máxima «divide y vencerás».

Los Pasos por donde cruzó el Ejército fueron seis: Paso de Come Caballos en La Rioja, Pasos de Guana y Los Patos en San Juan, Pasos de Uspallata, el Portillo y Planchón en Mendoza. El grueso del Ejército lo haría por los pasos de Los Patos (Las Yaretas) y de Uspallata (La Cumbre), por el resto cruzarían pequeñas divisiones con el fin de hacer ruido y alertar al enemigo.

La división que cruzó por el paso del Planchón, la del sur, salió del Plumerillo el día 14 de enero de 1817, comandada por el Teniente Coronel Ramón Freire, de origen chileno, quien había llegado a Mendoza después de Rancagua. Llevaba con él cuatro oficiales, 75 soldados de infantería y 25 granaderos a caballo y todo lo necesario para la travesía. Al decir de la profesora Orlana Pelagatti no ha quedado registro del avance de la columna en el Archivo Histórico, pero es casi seguro que pasó por el Fuerte de San Carlos, no así por el de San Rafael.

Fray Inalicán expresa en un documento que a su regreso del morro (puede referirse al cerro Diamante), donde según órdenes de San Martín debía esperar al brigadier don Bernardo O´Higgins, que pasaría el 13 comandando la vanguardia, que el encuentro no había sucedido: «no se ha efectuado, lo que considera sería por justo motivo», escribió y agregó que «solo ha pasado por allí don Ramón Freire comandando su guerrilla».

Al realizar el análisis de esta nota, podemos llegar a la conclusión de que San Martín ni siquiera le había confiado a su gran amigo Fray Inalicán por dónde pasaría el grueso del Ejército y que la división de Freire ni se acercó al Fuerte de San Rafael. Al conmemorarse los 200 años de este magno hecho, una columna integrada por soldados de Campo de Los Andes y San Rafael han partido para tratar de rememorar la hazaña de Freire y sus hombres. ¡Gloria para todos los bravos, los del pasado y los del presente!

*Historiadora, de San Rafael, Mendoza.

Fuente Télam
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