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TEMAS DE LA SEMANA

“Las cesáreas llegan al 90% en las clínicas”

Julieta Saulo, coordinadora del Observatorio de Violencia Obstétrica, señala que la falta de información para elegir las prácticas y la sobremedicalización son dos conductas habituales.

Por Alejandra Hayon
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observatorio violencia obstetrica

“Mami vamos a ponerte un suerito para ayudar el parto”, suelen decir enfermeras, obstétricas o médicos a las mujeres a punto de parir. Lo que no dicen es que en ese “suerito” hay una hormona llamada oxitocina sintética, que se usa para acelerar el parto y, como toda sustancia, tiene contraindicaciones.

La falta de información certera y precisa para que la parturienta autorice o no la práctica es una de las formas de violencia obstétrica que enumeran en Las Casildas, la agrupación de mujeres que creó el primer Observatorio de Violencia Obstétrica del país. Julieta Saulo, coordinadora el Observatorio, explica cuáles son los ejemplos más frecuentes que sufren las mujeres.

¿Qué es la violencia obstétrica?

Es la violencia que padecemos las mujeres de parte del sistema médico en el preparto, el parto y el postparto. También en los casos de aborto. Es la violencia ejercida por el personal médico cuando no informan qué alternativas existen, cuando aplican drogas sin que sean necesarias, cuando hay maltrato o te obligan a parir en una determinada posición.

¿Cuáles son los ejemplos más comunes?

Lo más común es la falta de información sobre las rutinas y procedimientos que nos aplican, la sobremedicalización, que no te permitan estar acompañada, que no te dejen ver al bebé después del parto o que no te informen lo que hacen con el recién nacido. El otro tema son las cesáreas compulsivas. Según la Organización Mundial de la Salud, lo normal es un índice de 12% de cesáreas. En el país tenemos un 40% en todo el sistema –público y privado- y llega al 90% en las clínicas privadas.

¿Por qué las cesáreas son una práctica violenta?

Cuando son necesarias salvan vidas, la del bebé o la de la mamá. El problema es cuando no lo son. Y ahí la violencia es la falta de información para que la mujer pueda elegir si acceder o no a esa práctica. Tiene que ver con querer controlar el proceso de parir, que es espontáneo. Lo que suele pasar es que a las mujeres les inducen el parto y como a las seis horas no dilatan entonces, cesárea.

¿Es común la violencia obstétrica?

Es un tipo de violencia tan naturalizada, que incluso nos cuenta darnos cuenta a las mujeres. Segundo, la relación médico-paciente es tan asimétrica, que en ese momento confiás y creés que todo lo que hace es necesario y está bien. No hay lugar para dudar. Hay muchísimo desconocimiento tanto de las mujeres como de los médicos. Somos víctimas de un sistema médico violento.

¿Cuál es la reacción de las mujeres?

En las charlas lo primero que nos dicen las mujeres es ‘ah, no estaba loca’. Porque muchas se quedaron con una sensación extraña o angustiante porque la trataron mal cuando fueron a tratarse con una aborto en curso o si en el medio del parto un médico le apretó muy fuerte la panza para empujar al bebé. Es una sensación que alivia: lo que me pasó es violencia, no estaba loca.

¿Qué hay que hacer?

Las características de la violencia obstétrica y los derechos sexuales y reproductivos ya están escritos en las leyes de Parto Respetado, en la que enumera las violencias contra las mujeres, en la de los derechos del paciente. Necesitamos que se cumpla la ley. Creemos que la única forma de hacerlo es visibilizando. Por eso el Observatorio.

Julieta Saulo

 

DZ/ah

Fuente Redacción Z
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