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TEMAS DE LA SEMANA

La vida según Agustín

El amor nos destrozará, una novela de iniciación con Joy Division como desgarrado telón de fondo.

Por Lucila Rolon
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La novela se llama El amor nos destrozará, título que invita a pensar en corazones rotos. Algo de eso hay, aunque, en realidad, se trata del nombre de una famosa canción de los 80, “Love Will Tear Us Apart”, de la banda emblema del post punk Joy Division. Diego Erlan (1979), usó este tema y la obra entera del grupo, corta, oscura, intensa, para contar la historia de Agustín. Empezaron los 90. Agustín tiene siete años y su hermana, la lolita de la familia, se suicida durante las vacaciones. El verano termina ese mismo día y vuelven a la capital. Agustín no entiende el silencio de sus padres, la infancia que ya no es. Mientras crece, construye su propio mundo, que abandona y abraza sin esperanzas. Un día encuentra tres cassettes de su hermana. Agustín escucha primero “El amor nos destrozará” y no la entiende. Esos cassettes transforman sus próximos años en estaciones de un viaje de iniciación y supervivencia. El colegio, la adolescencia, las chicas y los amigos, su familia en ruinas, la música y la soledad. La pista, el amor como metáfora de la vida: levantarse y resolver, o quedar en pausa.

¿Por qué elegiste un protagonista de siete años?
Quería hablar del quiebre de la memoria, de la mentira o la posible mentira de lo que recordamos. A veces uno reconstruye con condescendencia, otras con idealismo, otras con mucha potencia. Pero siempre hay quiebres, grietas en la memoria que afectan nuestro presente y lo que realmente sucedió. Agustín, con siete años, me permitía escribir una novela de aprendizaje. Me interesaba esa mirada, en un punto, ingenua. Estoy un poco harto del cinismo en las voces literarias. Quería cuestionar esa mirada aunque me haya quedado una mirada desesperanzadora y melancólica.
¿Como el camino de Augstín a la adolescencia?
Son los momentos más conflictivos de la vida, en los que se da la construcción de la identidad y la subjetividad. El personaje principal va atravesando un camino hacia algún lugar, y el paso de la infancia a la madurez es una frontera que me interesaba trabajar. Por ejemplo, contraponiéndolo con su padre, quien no puede hablar, no puede enfrentarse a los problemas de la familia. El chico quiere que se rebele y, como no pasa, se ve obligado a rebelarse él.
Tus personajes llevan vidas atormentadas: el amigo miedoso, el que vive sentado en el tanque de la terraza…
Agustín no tiene contención familiar, va rastreando intentos de sobrevivir. Su educación se basa en el consumo cultural, los amigos que pueden compartirle algo: música, pequeñas charlas, los gustos de las mujeres… Él va asumiendo ese tipo de enseñanza un poco deforme. Hay una frase de Leónidas Lamborghini que dice: “Hay que asimilar la distorsión y expandirla”. Es un poco lo que hace Agustín.
¿Su desafío es rendirse o levantarse?
Algo así. Lo importante no son las decisiones que uno toma sino la capacidad de tomarlas. No importa si es algo correcto o incorrecto, hay momentos en que lo importante es definir. Frente a la parálisis del padre, el chico quiere avanzar. Agustín enfrenta sus miedos, incluso los más oscuros.
En esta historia los chicos sufren más que las chicas.
Las mujeres son más inteligentes; los hombres a veces somos un cúmulo de lugares comunes. Las chicas tienen la clave en la novela. El rasgo más sensible en los varones aparece con Los Invisibles, su grupo de amigos indies con quien comparte gustos más blandos.
Aparecen Elton John, Motorhead, Charly García. Una banda de sonido que se despega bastante de la oscuridad de la historia y de Joy Division.
Es la banda de sonido de la historia. La novela tiene muchos silencios y zonas oscuras. Eso le permite al lector especular. No soy yo quien tiene que dar respuestas. La novela abre preguntas y el lector, si tiene ganas, las responde. Por otro lado, la verdad es que soy muy oscuro… Es un lugar común que un escritor diga que es oscuro pero hay tantas cosas por entender de mi cabeza, que la literatura me sirve para ese proceso. Terminar con latigazos en la espalda después de escribir, es la única manera de atravesar una novela y no ser el mismo. 
¿Ésta es una historia de amor?
Definitivamente. Pero no el amor de parejas, literal. Por un lado, la primera vez que te enamorás es una sensación hermosa que no se olvida nunca. Creo que uno vuelve a enamorarse para recuperar esa sensación. Quería que Agustín tuviera una idea sobre el amor y que después se encontrara con la realidad del amor y sus destrozos. Es una historia de amor diversificada. No quise trabajar sobre el amor de la pareja sino sobre el amor como componente de las relaciones. Creo que es lo más interesante de la vida. 
¿Por qué?
Porque el amor invita a enfrentar el fracaso. Y hay que atravesarlo, porque hacerlo también es experimentar amor.

 

Fuente Redacción Z
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