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TEMAS DE LA SEMANA

La tarjeta de la vergüenza

La ‘Prepaga Cromañón’ es la nueva forma que implementó el Gobierno para pagar los subsidios.

Por clarisa-ercolano-y-norman-rozenthal
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Los familiares y víctimas del incendio en el bo­liche Cromañón no lo podían creer: a fines de marzo comenzaron a recibir una tarjeta para cobrar los sub­sidios, con la leyenda «Prepaga Cromañón». Hasta entonces, co­braban por ventanilla el pago de la «compensación» estatal por las terribles pérdidas que sufrie­ron el 30 de diciembre de 2004.

«Nos hacen volver una y otra vez a esa noche, ver esa leyenda es enfermante», se quejaron algu­nos beneficiarios.
La medida, que evidencia una absoluta falta de sensibilidad ha­cia el dolor del millar de desti­natarios del subsidio, fue ideada con la filosofía que caracteriza al macrismo, sin importar el tema del que se trate: una mezcla de marketing que todo lo banaliza, y un pragmatismo deshumani­zante. A pesar de las críticas que hicieron los familiares y vícti­mas de la tragedia, el Gobierno, a través de la Subsecretaría de Derechos Humanos porteña no sólo no cambió la leyenda, sino que determinó que sería ésta la única manera de cobrarlo.

«Esta tarjeta magnética es la única for­ma autorizada para el cobro del subsidio», indicaron. «Me parece indigno. ¿Era necesario estigma­tizar así el subsidio?, se pregun­tan desde el Grupo Paso, que agrupa a familiares.
El 30 de junio, pa­dres y madres que per­dieron a sus hijos ha­rán un acto frente a Tribunales en rechazo a la «tarjeta de la vergüenza».

Pero también reclamarán por el recorte presupuestario de los subsidios. El Gobierno decidió depurar el padrón de beneficia­rios y los llevó de 1.932 a sólo mil. El criterio elegido: quienes ganaran por encima de los 2.000 pesos mensuales dejarían de co­brar los 600 pesos que se abona a los más de mil sobrevivientes de la tragedia, En tanto, el subsi­dio de 1.200 pesos a los padres de las 187 personas muertas, se­guirá en pie.

En septiembre de 2008, el Gobierno de la Ciudad le enco­mendó a la Universidad Tres de Febrero un relevamiento de to­dos los destinatarios del subsi­dio, con el fin de «conocer su situación socioeconómica». A través de su Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada, la casa de estudios censó a las 1.932 per­sonas que figuraban en los pa­drones. Con esos resultados, la Subsecretaría de Derechos Hu­manos porteña comenzó a «de­purar» el listado.

«Lo grave del recorte es que fue realizado de una manera insensible y arbitraria, creo que tuvieron un patrón de conducta para hacer­lo: desgastar la digni­dad de la persona; des­de diciembre que nos venimos quejando por esto y aún no se tomó medida alguna», explicó a Diario Z Nilda Gómez, referente del Grupo Paso. «Algunos chicos sienten vergüenza de reclamar, no tienen dada el alta psicofísi­ca y les trabajan la moral con es­tas maniobras».

Desde esta agrupa­ción argumentan que los subsidios deberían cobrarse de por vida, que el daño está he­cho, que los chicos necesitan contención, que muchos tienen pesadillas y otro tipo de trastornos psi­cológicos que no pueden quedar sin resolver. «En la úl­tima reunión que conseguimos con Horacio Rodrí­guez Larreta, él no se presentó», agregó Gómez. Al respecto, el subsecretario de Derechos Huma­nos, Edgardo Berón, respondió mediante un e-mail enviado por un encargado de prensa: «En esta instancia no se van a hacer decla­raciones».

La titular de la Defensoría del Pueblo, Alicia Pierini, se reunió con los damnificados, que tam­bién ven como opción un am­paro judicial, y les prometió «to­mar intervención en este asunto tan penoso». Ricardo Rigui, quien también perdió a su hijo en la tra­gedia de Once, está de acuerdo con el relevamiento, y opina que deben eliminarse a aquellos be­neficiarios que no estuvieron en la tragedia. «En el padrón hay gente que ya no necesita subsi­dios; figuran personas que ni si­quiera estuvieron en el lugar.

 

Fuente Redacción Z
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