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TEMAS DE LA SEMANA

La reconversión fabril

Al compás de los negocios inmobiliarios, añejos edificios industriales se vuelven viviendas.

Por patricios-eleisegui
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La expansión que evidencia la construcción en la ciudad de Buenos Aires profundiza tendencias que, de un tiempo a esta parte, avanzan a paso sostenido en suelo porteño. En esa dirección, la reconversión de fábricas y plantas industriales en emprendimientos residenciales aparece como uno de los fenómenos más significativos de 2005 a esta parte.

Superficies que en la mayoría de los casos superan los 10.000 metros cuadrados cubiertos, ubicaciones en barrios potencialmente atractivos para el desarrollo de oficinas o edificios de departamentos, e instalaciones en buen estado general, son algunos de los argumentos que alientan el interés de los desarrolladores por hacer de establecimientos productivos nuevas alternativas inmobiliarias.

Un ejemplo: la transformación de la ex fábrica La Morenita, en Carlos Calvo al 1500, en el barrio de Monserrat, en un emprendimiento de 124 unidades de uno y dos ambientes que incluye, entre otras comodidades, salas de estudio, gimnasio, salón de usos múltiples y piscina.

Otra muestra es la ex textil Piccaluga, cuya planta en Barracas -en una manzana triangular comprendidas por las calles Feijóo, Lanín e Icalma- dio origen, precisamente, a Barracas Central, un desarrollo de 14.000 metros cuadrados dividido en 82 departamentos y 12 locales comerciales.

«El reciclado de fábricas parte tanto del interés de los desarrolladores como de la decisión de muchas empresas de trasladar sus instalaciones productivas a otra parte de la Ciudad. A partir de ahí, las compañías no quieren tener activos inmovilizados, y apuestan a aplicar todos sus recursos a la producción. Entonces optan por vender sus plantas a los desarrolladores», comentó a Diario Z Jorge González, titular de Baresa, la compañía que concretó la transformación de La Morenita y Piccaluga.

Con epicentro en barrios como los mencionados Barracas y Monserrat y los en ascenso Balvanera, Almagro, San Cristóbal y Parque Patricios, la tendencia comenzó a cobrar fuerza en los últimos cinco años y hoy no son pocos los empresarios que posan sus ojos en plantas de, por citar otro caso, Núñez para levantar viviendas.

Raghsa, la dueña de las torres Le Parc, cerró en diciembre pasado la compra del predio ocupado por el laboratorio Boehringer Ingelheim, en Núñez, con el objetivo de levantar una torre de lujo en el mediano plazo. La operación implicó un desembolso superior a los 33 millones de dólares.

«Inversiones como la de Raghsa ponen en claro que reciclar es una buena oportunidad de negocio. Las fábricas le aseguran al inversor la posibilidad de no perder días de trabajo al poseer toda la superficie techada y le garantiza además lugares para acopio de materiales y otros insumos básicos para la reconstrucción», aseguró a Diario Z José Rozados, CEO de Reporte Inmobiliario.

«Igualmente, tampoco es que resulta tan fácil hacer la transformación. En ese aspecto, los inversores siempre deben tomar en cuenta la localización de la fábrica, el estado del edificio, los desembolsos necesarios para readecuar la estructura y, por sobre todas las cosas, cuán rentable puede ser comprar una instalación de esas características», añadió.

González, de Baresa, opinó en un tono similar. «Para el
que desarrolla, es básico individualizar el capital que deberá destinar al mejoramiento de infraestructura de la planta y la albañilería. La demanda está, porque nosotros colocamos más del 90 por ciento de las unidades de La Morenita a precios que van de los 75 mil a los 120 mil dólares la vivienda», dijo.

Boehringer Ingelheim, La Morenita, Piccaluga y las fábricas de Canale y la Compañía General de Fósforos, además de los edificios que ocupaba el viejo emporio fabril Bagley, en Barracas y en Constitución, son demostraciones claras de lo atractivo de apostar por fábricas en retirada. Una vez más, la industria del ladrillo se reconvierte para entregarle otro matiz a la escena arquitectónica de la Ciudad.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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