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TEMAS DE LA SEMANA

La rápida carrera de Martín Lousteau, un político sin partido

Una campaña millonaria impulsa la candidatura del joven economista, un hombre de carrera meteórica que no pertenece ni perteneció a ningún partido.

Por Franco Spinetta
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UCR_Terra_Lous-032-PH_Beto_Landoni Emiliano Yacobitti, Rodolfo Terragno y Martín Lousteau.
prensa_lousteau_plaza_armenia_1-1 Yacobitti y Roy Cortina acompañan al candidato.
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Martín Lousteau es un rara avis. No sólo por su habilidad para combinar un perfil de técnico sólido en cuestiones económicas con su estilo descontracturado y canchero. Su llegada a las grandes ligas de la política se produjo de una manera totalmente inusual. No pertenece a ningún partido, no lo promueve ninguno de los grupos económicos del llamado “círculo rojo”. No estuvo, siquiera, más de dos años en un mismo puesto. Y sin embargo, siempre se las ingenió para obtener cargos, mezclando oportunismo, carisma y capacidad de negociación. Quienes lo conocen, lo describen como un jugador de tenis, siempre defendiendo su individualidad por sobre todas las cosas.

Hace poco más de diez años, Lousteau era un asesor junior del Banco Central, que entonces encabezaba Alfonso Prat-Gay. Ambos eran, además, socios en una consultora privada, APL. La relación terminó muy mal: hoy no se pueden ver ni de lejos. Se habían conocido a través de Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central durante el menemismo, el primer padrino político de Lousteau. A González Fraga lo había deslumbrado este joven y prometedor economista, quien después de obtener su licenciatura completó su formación en Londres con un máster en Economía y continuó su tarea académica como docente de posgrado en el Instituto Torcuato Di Tella. Lousteau sumaba también una cuota de mística: antes de dedicarse de lleno a la actividad profesional, había sido corresponsal de guerra en Afganistán para la revista El Planeta Urbano y el diario La Razón.

El ascenso meteórico de Lousteau hizo que de asesor junior en el Central en 2003 pasara a ser jefe de gabinete del Ministerio de Producción de la provincia de Buenos Aires, entre 2004 y 2005, durante el gobierno de Felipe Solá. Un año después se hizo cargo del ministerio para luego presidir el Banco Provincia y el grupo BAPRO. Hasta que en diciembre de 2007, apenas cuatro años después de haber desembarcado en la función pública, fue nombrado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como ministro de Economía de la Nación. Duró poco en el cargo: el 11 de marzo de 2008 anunció la aplicación de un sistema de retenciones móviles a las exportaciones de granos que desencadenó una crisis política de dimensiones. Trece días después, renunció.

CAMBIO DE RUMBO

En ese momento crucial, que podría haber significado el fin de su carrera política, Lousteau recibió el cobijo del empresario y ex jefe de gabinete de Fernando de la Rúa, Chrystian Colombo. Allí comenzó un camino paralelo, atado a sectores tradicionales del radicalismo que apuestan por su candidatura a jefe de Gobierno, pero que también lo ven como un posible candidato a presidente en 2019. “Es la esperanza blanca del nosiglismo”, explica un avezado dirigente radical, que pide el anonimato. “Es el primer paso de ese sector para quedarse con el control total del radicalismo… encontraron una figura votable que hace rato no tenían en la ciudad.”

Sin embargo, a esta altura de la campaña, estos sectores se convirtieron en una incomodidad para Lousteau, quien según su eslogan es el candidato de la “Evolución”. El complejo entramado político que lo sostiene como candidato a jefe de Gobierno representa justamente lo contrario. La reciente denuncia sobre desvío de fondos para la campaña desde la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, cuya administración está en manos del presidente de la UCR Capital, Emiliano Yacobitti, dejó en evidencia lo que ya otros actores venían denunciando. Como le dijo a Diario Z el candidato a jefe de gobierno del Frente para la Victoria, Mariano Recalde, “Lousteau se presenta como nuevo en la política, pero detrás suyo están el (histórico operador radical) Coti Nosiglia, Colombo y Yacobitti”.

“Ese tándem es el sustento político y económico de Lousteau”, explica otra fuente que conoce de cerca cómo se cocinó la candidatura del joven economista. En 2013, cuando comenzó a gestarse el frente Unen entre el radicalismo, la Coalición Cívica, el socialismo, Proyecto Sur y otros partidos, Rodolfo Terragno, quien sería candidato a senador, propuso a María Eugenia Estenssoro como candidata a diputada nacional. Pero ella no aceptó. Sin candidatos propios, la UCR se arriesgaba a perder nuevamente peso electoral en la Ciudad.
Entonces se produjo un pase mágico.

Lousteau estaba negociando con el PRO para ser candidato a senador, pero pretendía una interna para competir y, así, instalar su nombre. Macri no estaba de acuerdo, pero las negociaciones seguían en pie.
“El macrismo lo había medido y lo valorizó, increíblemente la gente no lo asociaba con la Resolución 125 que perjudicó al campo, estaba limpio”, contó una fuente que entonces revestía en las filas de Unen. Dicen que mucho tuvo que ver el impacto de aquella foto en la que se lo ve al ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, haciéndole un gesto como que lo iba a degollar y a Lousteau contestándole con el dedo diciéndole que estaba loco. “Lo más gracioso es que él mismo nos contó que no fue así como dijo luego, y que estaban hablando de otras personas.”

Fue cuando apareció en escena Colombo, enviado por su amigo y ex cuñado, el Coti Nosiglia. “Le ofrecieron armarle una estructura en la Ciudad, legisladores propios y él se entusiasmó con la idea de ser candidato a diputado por Unen aunque ya pensaba en ser jefe de gobierno… es tremendamente ambicioso”, contó la misma fuente.

Con el joven economista como figura central, Unen sacó casi el 30 por ciento de los votos en la Ciudad.
Dos años después de haber sido electo diputado, fiel a su espíritu saltimbanqui, Lousteau apunta a la Jefatura de Gobierno. Con Unen hecho añicos, el frente ECO se erigió como plataforma para sostener aquel armado con proyección de poder.

Para sostener la candidatura de Lousteau con el sello de ECO, la UCR porteña puso a su disposición todo el aparato partidario. Como en las mejores épocas del partido de Alem, los engranajes funcionaron para echar a rodar la maquinaria electoral. Según le comentaron a Diario Z, Colombo habría arreglado con el candidato a jefe de Gobierno del PRO, Horacio Rodríguez Larreta, “levantar la candidatura de Lousteau para perjudicar a Gabriela Michetti”.

La decisión de incorporar a la interna de ECO a la ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, fue parte de esa negociación. “Colombo también puso a disposición su cuantiosa billetera para gastos de campaña”, explica otro radical desencantado. El ex funcionario de la Alianza es un exitoso empresario con inversiones ramificadas entre alfajores, energía y distribuidoras de gas, y socio del presidente del Banco Macro, Jorge Brito, con quien comparte el sello Desarrollo y Gestión.

Lousteau y Colombo no sólo son amigos: ambos son miembros activos de la Fundación País Por Venir, donde el candidato de ECO tiene sus equipos trabajando.

CAMPAÑA EN LA UBA

Como si se tratara de una señal permanente, todos los caminos que rodean a Lousteau conducen a la Facultad de Ciencias Económicas, donde gobierna con mano férrea la agrupación Nuevo Espacio, una lavada de cara de la antigua y patotera Franja Morada.

Sólo hace falta poner en el Google: Martín Lousteau+Conferencia+Facultad de Ciencias Económicas y aparecerán cientos de resultados que se vinculan, sobre todo a partir de 2013, cuando Lousteau selló el acuerdo partidario con el sector radical que controla la facultad. La última charla (“Economía inteligente: todo lo que siempre quisiste saber sobre la realidad económica”), por caso, fue el 26 de junio en la sede Paternal y fue organizada por el Centro de Estudiantes de Económicas.

Allí descansan no sólo algunos resortes económicos para gastos de campaña, sino también una fuerte presencia política que se refleja en los candidatos a legisladores de ECO. En una lista que debía conformar a varios actores de peso político y simbólico (el Partido Socialista, la Coalición Cívica y Ocaña), Yacobitti logró sumar entre los lugares expectables a Marcelo Gouman (6°) y a Federico Saravia (9°). Ambos son dirigentes, uno radical y otro peronista respectivamente, que militan en Económicas. Gouman es el director del Centro Cultural Ernesto Sabato –ubicado en la sede de la facultad– e integra la agrupación radical La Cantera. Saravia, en tanto, es el director del Museo de la Deuda Externa y secretario de Bienestar Estudiantil. Este sector también puso en el tercer lugar de la lista a la ignota dirigente María Patricia Vischi, esposa del dirigente de La Boca, Víctor Hugo Salazar.

La gran pregunta que se hacen todos los que conocen a Lousteau es hasta cuándo sostendrá este acuerdo.
“No sería extraño que una vez que consiga lo que quiere, rompa el acuerdo para ir por más”, señaló un operador radical.

DZ/ah

Fuente Redacción Z
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