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TEMAS DE LA SEMANA

La Navidad de Antonio Birabent

El músico recuerda su Navidad inolvidable.

Por Antonio Birabent
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Pase la Navidad de 2003 en la casa de mi abuela Meme. En ese momento no fue un día tan especial para mí pero, después, se convirtió en la última Na­vidad con ella. Siempre guardo en mi memoria ese día y todo ese fin de año.No soy creyente pero aprovecho las celebraciones católicas para es­tar con mis familiares y con gente querida. En esos años era muy nor­mal que nos juntáramos en la casa de Meme a celebrar. Una casa muy grande en la calle Maipú, frente a Plaza San Martín, un lugar con muchísima vida y recuerdos. Ahí viví un tiempo con ella (me trataba como a un rey) y ahí mis­mo grabé Anatomía, uno de mis discos favoritos, en 1999. Aún puedo repasar, como si fuera el presen­te, rincones, pasillos y detalles puntuales de la casa. Vuelvo a la Navidad: los preparativos empezaban a las siete de la tarde y siempre eran los mismos: armar la mesa, mover algunos muebles de lugar, ayudar en la cocina y asegurarse que Meme estuviera bien, que no se sintiera obligada a atendernos ni a ser anfitriona. Para esa época, ella vivía casi todo el día metida en la cama, escuchando tango y viviendo la vida a través de su familia.

A las diez empezábamos a cenar y a la medianoche salíamos al balcón a ver los fuegos artificiales, a oír las sirenas de los barcos. Era glorioso. A mí me hacía pensar en cómo serían las Na­vidades cuando los barcos y el puerto eran mucho más importantes. Otra ciudad, otro tiempo: el de mi abuela.Durante los años que estuvimos afuera del país, esa casa y los festejos eran una imagen lejana, im­posible. Cuando volvimos a vivir acá, pasar las fiestas en la casa de Maipú era una revancha, la demostración de que estábamos de regreso.Aún hoy, cuando paso por el frente, miro los balco­nes y me acuerdo de esos días, de esas noches de festejo.

DZ/km

 

Fuente Especial para Diario Z
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