Tiempo en Capital Federal

22° Max 17° Min
Muy nuboso
Muy nuboso

Humedad: 86%
Viento: Sureste 24km/h
  • Domingo 25 de Octubre
    Cubierto con probabilidad de lluvia19°   21°
  • Lunes 26 de Octubre
    Parcialmente nuboso14°   20°
  • Martes 27 de Octubre
    Despejado15°   20°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

La ilusión del fin de ciclo

El doble festejo por el cierre positivo de las negociaciones con el Club de París y la invitación a la Presidenta para participar de la reunión con los Brics se vio empañado por la noticia del llamado a indagatoria a Amado Boudou por el affaire Ciccone.

Por Eduardo Blaustein
Email This Page
club_de_parís

Cuando el Gobierno apenas comenzaba a disfrutar el doble festejo por el cierre positivo de las negociaciones con el Club de París y la invitación a la Presidenta para participar de la reunión con los Brics, la noticia del llamado a indagatoria a Amado Boudou por el affaire Ciccone llegó llamativamente a tiempo para empañar esas posibles alegrías.

Ésa es la foto que exhibe al menos el periodismo dominante cuando en realidad, por incómodo y desagradable que sea para el kirchnerismo el llamado caso Boudou, se trata de dos asuntos muy distintos que no ameritan la simplificación de “una noticia buena contra una noticia mala”.

La proyección de ambos asuntos en el medio y largo plazo es lo que los hace muy distintos. Como mínimo el capítulo Club de París/ Brics (sigla formada por las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) demuestra que es absolutamente falso el sambenito repetido desde hace años por la oposición según el cual “estamos aislados del mundo”. Si es por la crítica oportunista que dice que “el kirchnerismo trasladó la deuda al gobierno que viene”, la falacia es mayúscula. Porque la deuda con el Club de París se remonta a la Revolución Libertadora y creció sobre todo en el gobierno de la Alianza. Y porque el gobierno kirchnerista es por muy lejos el que más pagó deuda externa, deudas siempre contraídas desde hace décadas por gobiernos militares y civiles. La negociación encarada por Axel Kicillof fue además doblemente exitosa: por las bajas tasas de interés que se aplicarán y por haber dejado fuera del escenario al FMI. El gobierno que suceda al kirchnerismo heredará normalización, menor endeudamiento externo y una relación entre ese endeudamiento y el PBI enormemente mejor que la que heredó el kirchnerismo en 2003.

Tribunales versus largo plazo

Lo que sea que vaya a suceder con el paso de Amado Boudou por Tribunales es menos significativo para el país que el ciclo de desendeudamiento y normalización de las relaciones financieras de la Argentina con el mundo, en el cual se obtuvieron muy trabajosamente mayores márgenes de autonomía. Por supuesto que el llamado a indagatoria lastima al Gobierno. Pero más allá de la inocencia o culpabilidad del vicepresidente –que llamativamente viene reclamando que se acelere la indagatoria, como quien está convencido de que no cometió delitos o al menos se tiene fe para trotar en los Tribunales– cabe preguntarse hasta donde el caso afecta al escenario electoral. Difícilmente el affaire dañe la identificación con el kirchnerismo de ese célebre piso duro de 25/30% de votantes.

El enorme campo de votantes opositores convencidos no necesita del caso Boudou para cambiar su voto. Lo que sí merece analizarse es la masa de ciudadanos de voto flotante que decidirán lo que hagan en las urnas básicamente según sea su grado de satisfacción económica o de percepción de otros temas que no son exclusivamente los relacionados con la corrupción real o presunta. No es bonito recordarlo, pero Carlos Menem consiguió la reelección por domar la inflación y acaso encarar con consenso a favor las privatizaciones. Fue reelecto cuando ya se hablaba de ese gobierno como de Alí Babá y los 40 ladrones.

Candidatos

Contrariamente a lo que muestra la foto en primerísimo plano de Boudou el oficialismo no sólo no padece el síndrome del pato rengo o el “fin de ciclo” sino que sigue gozando de la suficiente soltura de movimientos como para producir movimientos interesantes. El primer ejemplo es el ya reseñado: Club de París e invitación a la reunión del Brics. Ejemplo 2: que Florencio Randazzo a fuerza de renovación del transporte ferroviario y frases tribuneras se perfile como interesante precandidato presidencial del kirchnerismo. Ejemplo 3: que la Presidenta se muestre en una inauguración de obra pública junto a Mauricio Macri.

El gesto es continuidad de otros que inauguró tras la derrota electoral en las últimas legislativas: la convocatoria a Jorge Capitanich y la decisión de que éste diera informes diarios a la prensa, un tono más abierto y dialogante con la oposición y la sociedad, la convocatoria a legisladores opositores para debatir la reforma del Código Penal, tal como lo había hecho antes con el Civil.

Contra los pronósticos hechos apenas se produjo la derrota oficialista en las legislativas no ha habido hasta ahora fugas masivas a la oposición ni de legisladores, ni de intendentes ni de gobernadores alineados con el oficialismo. El Gobierno sigue confiando no solamente en la estabilización dolorosa generada por la devaluación sino en una mejora de la performance económica. Los nuevos hallazgos de reservas de YPF, el cierre de negociaciones con Repsol, los números concretos del Procrear, no hablan precisamente ni de “crisis” ni de “ajuste ortodoxo”, aun cuando las tasas de crecimiento son estrechas.

Contra ese panorama, y aunque el escenario de una segunda vuelta en las próximas presidenciales pinta más que difícil para el kirchnerismo, las tres fuerzas políticas opositoras (el Frente Renovador de Sergio Massa, FA-UNEN y el PRO) deberán mejorar mucho sus armados, su desempeño, su discurso y sus propuestas si quieren aspirar en serio no sólo a llegar al gobierno sino a llegar al poder con un mínimo de consistencia política. Lo que venga en 2015 no sólo hay que discutirlo ideológicamente, sino en términos de la debilidad o la fortaleza que vaya a tener quien se disponga a gobernar para hacerse cargo del futuro de una sociedad siempre demandante, exigente, conflictiva. Una sociedad que además resistirá todo riesgo de perder los logros acumulados desde 2003 hasta el presente.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
Comentarios (1)

Deja tu comentario

Columnistas
Diario Z
Periodista, escritor, autor de Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso.